Irene Herrera Hernández tiene 90 años, vivió toda su vida en Güines, provincia de Mayabeque, y cada viernes cruza la puerta del comedor social de la Parroquia San Julián de los Güines para garantizarse una comida caliente.
Su testimonio, publicado por la propia parroquia en Facebook, resume con una sola frase el sentir de millones de cubanos: «Lo que más me preocupa en la actualidad es toda esta situación que hay en el país».
En el video, Irene describe su rutina con una sencillez que duele: «Yo me levanto a las 9:00 AM. Voy a la cocina, con la misma mirando el reloj hasta que llegan las 12».
Esa espera es la cuenta regresiva hacia uno de los momentos de la semana que le garantiza un plato de comida.
Detrás de esa espera hay una historia de trabajo.
«Trabajaba en la fábrica de confecciones, cosiendo sayas, haciendo pantalones, 30 años trabajando», relata.
Tres décadas de labor bajo el sistema socialista cubano que hoy se traducen en una pensión que, como la del promedio de los jubilados en la isla, equivale a menos de 10 dólares mensuales y no alcanza ni para cubrir lo mínimo de una persona de la tercera edad.
«Desde el día que vine la primera vez, no me pierdo un viernes», dice Irene. No es nostalgia ni costumbre: es necesidad convertida en ritual.
Su mirada sobre el país no es amarga, pero sí lúcida. «Lo que más me gusta de los jóvenes es verlos con alegría», afirma. Y añade que lo que más disfruta de los viernes es «la comida que hacen aquí, la paso de maravilla».
Pero la preocupación por Cuba no la abandona.
La parroquia enmarca su historia como un acto de comunidad y fe: «Cada vez que Irene come aquí, no solo llena su estómago. Se recuerda a sí misma que no está sola. Que el cielo todavía tiene plans para ella. Que el amor de Dios sigue teniendo sabor, olor, rostro y nombre».
El perfil de Irene no es una excepción. Es el retrato de una generación entera.
La crisis humanitaria que devora a los adultos mayores cubanos ha dejado al Estado sin capacidad de respuesta: los comedores del Sistema de Atención a la Familia funcionan de manera irregular, la libreta de abastecimiento ya no compensa la escasez y las pensiones son insuficientes para cubrir necesidades básicas.
Ante ese vacío, la Iglesia ha tomado la delantera. Una parroquia en Palma Soriano alimentaba a casi cien personas vulnerables —en su mayoría ancianos— hasta que una tormenta destruyó sus paneles solares en mayo.
La Iglesia Metodista San Juan alimenta cada domingo a más de 400 personas. En Matanzas, un comedor parroquial asiste a más de 80 ancianos con apoyo de Cáritas.
Güines, el municipio donde vive Irene, enfrenta además brotes de dengue y leptospirosis en 2026, asociados a la acumulación de basura por el déficit de combustible, según reportes del Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa.
Irene cerró su testimonio con la misma dignidad con que lo abrió: «Yo les deseo lo mejor a todos ustedes».
Una anciana de 90 años que trabajó tres décadas para el Estado, que hoy espera mirando el reloj hasta las 12, y que aun así encuentra fuerzas para desearle lo mejor al mundo.
Preguntas frecuentes sobre la situación de los adultos mayores en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la principal preocupación de los adultos mayores en Cuba?
La precariedad de las condiciones de vida es la principal preocupación de los adultos mayores en Cuba. Muchos enfrentan una crisis humanitaria debido a pensiones insuficientes, escasez de alimentos y falta de apoyo institucional, lo que les obliga a depender de la solidaridad vecinal y de la Iglesia para sobrevivir.
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¿Cómo está afectando la crisis económica a los jubilados cubanos?
La crisis económica en Cuba ha golpeado especialmente a los jubilados, quienes reciben pensiones que no superan los 10 dólares mensuales, insuficientes para cubrir necesidades básicas. Muchos ancianos dependen de ayudas informales o remesas, y enfrentan situaciones extremas como pasar hambre o vivir en condiciones de precariedad.
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¿Qué papel juega la Iglesia en el apoyo a los adultos mayores en Cuba?
Ante la incapacidad del Estado para asistir a los ancianos, la Iglesia ha asumido un rol fundamental en el apoyo a los adultos mayores en Cuba. Diversas parroquias ofrecen comedores sociales y brindan alimentos a quienes más lo necesitan, convirtiéndose en un pilar de apoyo para muchas personas vulnerables.
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¿Qué denuncias existen sobre la atención a las personas mayores en Cuba?
Existen numerosas denuncias sobre la inacción de las autoridades y las condiciones lamentables en las que viven muchos ancianos en Cuba. Se reportan casos de ayudas que no llegan a su destino, la escasez de recursos en asilos, y la falta de respuesta de los servicios sociales, lo que agrava la situación de desamparo.
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