Miguel Díaz-Canel Foto © Wikimedia Commons

Censuremos a Díaz-Canel

La vis cómica de Díaz-Canel para describir perfectamente el sistema político, económico y social que dirige, aunque aparente referirse a otro país, es tan grandiosa que discrepar se convierte en un ejercicio ilusionante.

En recientes declaraciones a TeleSUR y RT, llegó a expresar que el capitalismo utiliza los medios de difusión para destruir la identidad cultural de los pueblos e instaurar una visión colonizadora y neoliberal. ¿Perdón?

Creación de contenidos perversos, redes sociales y medios de comunicación que constantemente dicen mentiras, falsas verdades y manipulación de situaciones, es parte de la estrategia que, según el presidente designado, utiliza el capitalismo para que los pueblos se crean su plan.

Pero ¿acaso no ve Díaz-Canel lo que hace día a día la propia prensa oficialista y anticubana? ¿No es capaz de darse cuenta que los contenidos mediáticos que atribuye de manera exclusiva al capitalismo los reproduce también el Partido Comunista?

Frente a las cámaras y micrófonos se pregunta por qué TeleSUR molesta tanto y es víctima de un boicot por parte de los defensores de la libertad de prensa. La respuesta la tiene tan cerca como en las oficinas del Departamento Ideológico del Comité Central, que impide que sitios como CiberCuba no puedan ser leídos libremente dentro de la isla. Si en verdad el Gobierno cubano es indestructible, por qué acuden a la censura como arma para silenciar una alternativa al monólogo totalitario que impera en la isla, desde hace 60 años.

"Competir de verdad, con argumentos" suelta el gobernante instalado en medias verdades y mentiras desde que era pionero. Si hay algo que en Cuba no escasea es la censura y el miedo a que se conozca realidad distinta a la que ocultan y maquillan periódicos y noticieros día a día, con un miedo infundado por ese Gran Hermano del que nos alertara Orwell y que logró sincretizarse en el paraíso comunista tropical.

Como es posible que nos acusen de delirio de persecución a los cubanos, si padecemos un estado que hace de la persecución, un delirio. Avisó el gran Guillermo Cabrera Infante.

Al gobernante, a quien tampoco le cuesta perder la postura institucional que se le presume; y actúa de una manera cantinflesca y vulgar, se le ocurre un desafío: que cada medio ponga sus contenidos y ver a quién sigue la gente. Absurda propuesta la de alguien que, antes de asumir el cargo actual, se atrevió a decir que si era necesario censurar, lo harían; porque "todo el mundo censura". 

Cuando Díaz-Canel se pone temerario es cuando más jamón ofrece a los medios de comunicación.

Habló también de los medios que hacen creer a la gente pobre que algún día serán ricos. Por tanto es fácil regresar a aquellos años en los que Fidel Castro -objeto, sujeto y obsesión de su continuidad- vociferaba promesas de prosperidad y abundancia que nunca llegaron. La misma tarima a la que se suben sus continuadores para decirle al pueblo que si se esfuerzan un poco más, quizás muy pronto sea posible llegar a esa pesadilla de socialismo sostenible y próspero.

¿No habíamos quedado en que el socialismo era todo eso? Para que apellidar lo obvio.

Con un sistema de información secuestrado por la ideología comunista, que monopoliza el poder de manera unilateral, que decide lo que debe o no hacer y saber el pueblo, hacer este tipo de declaraciones es un acto de hipocresía voluntarista e irresponsable, y como el cubano ya no es el mismo de la época soviética descubre con facilidad las manipulaciones de Granma o Cubadebate. 

Por esa razón, y por la valentía de los periodistas independientes cubanos, es que existen medios alternativos, como parte de una oposición permanente al miedo que padece Cuba.

El mismo derecho que tiene TeleSUR a sobrevivir, según Díaz-Canel, es el que tiene hoy el periodismo alternativo que se produce tanto dentro como fuera de Cuba, y que se encarga de contar historias que jamás aparecerán en los medios oficialistas divorciados -desde sus fundaciones- de la pluralidad.

Al partido comunista le interesa que el canal multinacional exista, porque en los estudios de televisión de Caracas bailan al compás de la misma conga y muestran de la moneda solo una cara, aunque ya sea solo mascarada.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Lázaro Javier Chirino

Periodista de CiberCuba. Licenciado en Estudios Socioculturales por Universidad de la Isla de la Juventud. Presentador y periodista en radio y televisión

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