Flor de la Marilope Foto © ACN, Onelia Chaveco

Marilope, la leyenda cienfueguera que habla de la inocencia, el deseo y la muerte

Los cienfuegueros tienen una flor que es símbolo identitario de la ciudad, se llama Marilope y le acompaña una historia de colonos, indios y piratas. Explica cómo un deseo de placer se frustra cuando se usa la violencia.

La leyenda de Marilope data de la segunda mitad del siglo XVI cuando la Bahía de Jagua fue visitada, entre otros muchos piratas, por el francés Jacques de Sores. Era terrible, le apodaban el ángel exterminador y se acompañaba de navegantes violentos a su nivel.

Entre los colonos españoles que se habían asentado en la bahía cienfueguera había un hombre de apellido López que tuvo descendencia con una india nativa. Su hija heredó una belleza singular de rasgos europeos y tez mestiza. Le llamaron María.

La niña creció y fue educada en la fe cristiana. Entre la pequeña población indígena Mari Lope comenzó a convertirse en un nombre sonoro que evocaba alegría. Sin embargo, este era un sentimiento efímero en la bahía al ver que se acercaban navíos por la costa.

Al llegar los piratas a las tranquilas aguas de Jagua para abastecerse de alimentos y restaurar sus naves, un hombre conocido como “Jean el Temerario” fijó su mirada en Mari Lope que había alcanzado esa edad en que la ingenuidad despierta los deseos del placer.

Cuenta la leyenda que Jean mostró a Mari Lope su deseo con palabras piratas y recibió una rotunda negación. No puede un villano soportar tal desagravio así que intentó raptarla en tres ocasiones, pero la joven tuvo el apoyo de los colonos.

En su cuarto intento por poseerla, Jean se presentó al rapto secundado por otros piratas de su banda. Al ver que una vez más sería frustrado su deseo, sacó su pistola y disparó.

Dicen los libros de armas que las pistolas eran raramente usadas por los piratas pues tenían pequeña longitud de alcance y escasa precisión. Solo se podían usar a corta distancia y fuera del ambiente húmedo del barco que dañaba la pólvora.

Tras el disparo seco, Mari Lope cayó al suelo y una paloma voló. Antes de que Jean llegara hasta la joven para alzarse victorioso sobre su cuerpo, un rayo divino lo fulminó frente a todos los presentes.

En el lugar donde murió Mari Lope creció la flor amarilla que hoy los cienfuegueros protegen como un símbolo de identidad.

Su nombre científico es Turnera ulmifolia. Se conoce en Cuba como Marilope y en México como Clavel de Oro. Crece también en las Antillas Mayores y Menores y en América tropical continental.

Tiene propiedades medicinales por lo que se emplea en remedios caseros contra el insomnio. La poción hecha con flores se utiliza para contrarrestar las descomposiciones estomacales e incluso la fiebre.

Esta leyenda se narra en Cienfuegos desde hace décadas y cada cuentero aporta su sello de identidad. El aprendizaje más valioso de esta historia radica quizás en hacernos ver que el deseo obcecado y la violencia, no son un camino para llegar al amor.

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Gretchen Sánchez

Periodista en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante, España. Lic. en Estudios Socioculturales, Cuba.

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