Tarjeta de débito del Banco Metropolitano de Cuba | Foto © CiberCuba
Tarjeta de débito del Banco Metropolitano de Cuba | Foto © CiberCuba

Tarjetas y cuentas en divisas en Cuba: Más beneficios para el Estado comunista


Publicado el Viernes, 7 Febrero, 2020 - 07:30 (GMT-4)


La Mesa Redonda sobre las medidas de ventas de mercancías en divisas convertibles, en un grupo de tiendas, despertó mi interés.

Se había anunciado la presencia de un elenco relevante de autoridades del régimen, empezando por el vicepresidente Valdés Mesa, el titular de Economía Gil Fernández, Vázquez Brizuela, vicepresidenta Grupo Empresarial Cimex, Rodríguez Dávila, Ministro de Transporte, Mayobre Lence, vicepresidente del Banco Central de Cuba, y Meisi Bolaños, Ministra de Finanzas y Precios.

Reunir a media docena de altos cargos del régimen para acabar hablando de la “venta de mercancías en divisas en 87 tiendas del país y la operatoria bancaria”, me parece un despropósito, algo que cuesta observar en otros países del mundo, donde existen opciones comerciales basadas en la libertad y elección.

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Además, estos dirigentes deben estar para otro tipo de cosas. Este tipo de esperpentos ya forma parte de la escenografía del permanente sainete cubano en que se ha convertido la dirección y gestión de la economía por el castrismo.

La Mesa Redonda sirvió para hablar de asuntos como comercio y ventas, lo cual puede ser importante en Cuba, pero que es lo más normal en cualquier otro país del mundo. La cuestión es que el procedimiento establecido es tan abigarrado, complejo e intencionado para beneficiar al estado comunista, que no es extraño que tengan lugar espectáculos como el perpetrado con nocturnidad y alevosía, este jueves.

Estamos ante otro gran negocio del estado cubano para captar divisas en beneficio propio. De los dos sectores que se disputan el poder en el régimen actualmente, creo que la burocracia comunista que dirige el sector presupuestado ha salido ganando con estas medidas. En este trabajo se presentan algunas claves para comprender el proceso.

El primero en intervenir fue el Ministro de Economía, quien dijo que la medida lleva tres meses en funcionamiento. Tal vez sea poco tiempo para una evaluación rigurosa de la misma, para añadir que no es un hecho aislado, sino que “forma parte del conjunto de las medidas aplicadas para impulsar la economía del país”. La verdad es que no se acaba de entender bien cómo se puede lograr este objetivo del impulso económico, cuando la mayor parte de las mercancías vendidas son importadas, no fabricadas en Cuba. Los encadenamientos de Díaz-Canel en este asunto, cero.

Y además, la moneda de pago de las transacciones son divisas, que no se generan en la economía de la isla, sino que vienen de fuera. La anormalidad que supone pagar en un país bienes con la moneda de otro, que se considera además el principal enemigo y origen de todos los problemas, no deja de ser una escena de las más ridículas del escenario económico cubano.

El ministro miente. Esta medida, absolutamente contraproducente, no es otra cosa que un instrumento institucional creado por el régimen para captar divisas. El estado comunista actuando como intermediario comercial y financiero para beneficiarse de las transacciones de la población.

Los artículos de gama media o alta que antes la gente encargaba a las mulas, ahora se deben comprar en estas tiendas y se pagan al estado, que se queda con un negocio que estaba generando importantes ingresos a las personas naturales que se dedicaban al mismo.

La participación de la industria cubana en las ventas, a falta de estadísticas oficiales, es nula. Basta con observar las marcas que se comercializan de los distintos productos. Según el ministro, ahora empiezan a incrementar la participación de la industria nacional. Ya se verá.

Además, se trata de una medida poco beneficiosa para el pueblo, los cubanos podrían conseguir precios mucho mejores con los encargos a las mulas. Ahora, por si no fuera suficiente, están obligados a abrir cuentas en divisas, de las que no siempre pueden sacar el dinero y deben esperar días. 

Por si fuera poco, deben y operar con unas tarjetas electrónicas que, en ocasiones, no funcionan en los terminales y cajeros. La medida se ha aceptado, lógico. Como no hay alternativa simplemente se acata, y ya está. Libertad de elección, cero.

En cuanto a la ampliación de la infraestructura que dice el ministro, ya me dirán a donde van a parar 87 tiendas en una nación que tiene más de 11 millones de habitantes. 87 tiendas puede ser la planta comercial de un barrio de tamaño mediano en cualquier ciudad europea. El éxito del que habla el ministro es relativo.

Vázquez Brizuela, vicepresidenta del Grupo Empresarial Cimex, valoró positivamente las ventas en moneda convertible. Pero sin dar una sola cifra que refrendara su enunciado. ¿Cómo no? Este alto cargo de Cimex reconoció sin embargo, “inestabilidad de algunos productos, sobre todo de aquellos que más demanda tenían”, como los freezers de pequeño formato, split y motos eléctricas. Falta de previsión.

la funcionaria informó que se irían incorporando más productos, como “sistemas de seguridad y vigilancia, generadores eléctricos, calentadores, cámaras frías, minibares, campanas de extracción y podadoras de césped, ordenadores, laptops y partes y piezas de computadoras, también herramientas eléctricas profesionales, cabinas de ducha y pavimento de porcelanato”. Una miscelánea en la que, volviendo de nuevo al principio, la participación de la industria cubana es muy limitada.

Vázquez Brizuela, en relación con la importación por parte de personas naturales, el negocio de las mulas, dijo que “se ha reevaluado el proceso y se decidió que lo hagan a partir de marzo las importadoras de la cadena de tiendas, aprovechando la infraestructura y la experiencia en este sentido”.

Para añadir que por esta vía “los productos a importar no deben ser los mismos que se comercializan en la red de tiendas, sino aquellos que por sus características requieren una importación, como por ejemplo los sistemas de clima y refrigeración profesionales, máquinas de coser, equipos deportivos, generadores eléctricos de media o alta potencia, elementos de reparación de fachadas, paneles solares, equipos gastronómicos, de peluquería y barbería, triciclos, partes de vehículos y partes y accesorios de carrocerías”.

No se entiende bien los motivos de esta segmentación en el negocio comercial. Si hubiera competencia, seguro que los precios serían mucho mejores. Habrá que esperar para valorar este tipo de decisión.

A continuación, Rodríguez Dávila, ministro de Transporte, informó como gran novedad, que a partir del 24 de febrero, la venta de vehículos en CUC se haría obligatoriamente en moneda convertible. Otro duro golpe a la moneda creada por Fidel Castro en el período especial, que va siendo eliminada del paisaje.

Después se intentó justificar esta medida para mejorar el transporte público, algo que parece difícil si se tienen en cuenta los resultados desde 2014, cuando comenzó la venta liberada de autos. Estos resultados están a la vista y nada hace presagiar que cambiar de moneda pueda ayudar.

Y ¿por qué no puede ir bien? Fue Meisi Bolaños la que dio la respuesta: Los vehículos mantendrán su precio actual, con un descuento del 10% cuando se vendan en moneda convertible. Además, la ministra dijo que los precios astronómicos se establecen por las comercializadoras, y no interviene el Ministerio.

Esos precios que sorprendieron a la opinión pública mundial en 2014, al parecer los fijan los vendedores, tal vez para no vender, quizás eso es lo que desean. Para mejorar el transporte público, es intención de destinar el 85% de las ventas a un “fondo para la contribución al desarrollo del transporte público”. Recaudar hasta el último céntimo.

La parte más extensa, y aburrida, de la Mesa Redonda abordó el mecanismo de pago obligatorio (cuenta y tarjeta) y el protagonismo fue de Mayobre Lence, vicepresidente del Banco Central de Cuba que centró su explicación en el gravamen del 10% sobre las transacciones en efectivo realizadas dólares desde 2014. En su opinión, al no haber cambiado las condiciones de hostigamiento por EEUU a Cuba que dieron lugar al gravamen, se continuará aplicando.

Sin embargo, su intervención se dirigió a hablar a favor de la apertura de cuentas en dólares en algunos bancos del estado comunista. Una operación que, cuanto menos, inquieta a muchos cubanos, dada la trayectoria que se ha vivido en este país. Mayobre justificó la apertura de cuentas para evitar el gravamen, que recae en las operaciones de canje, pero no en los depósitos en la cuenta.

Si se estimula funcionar con cuentas bancarias y no con operaciones en efectivo (por las que el estado dejaría de ingresar el 10% de gravamen) es por alguna razón. Nadie da nada gratis a cambio de nada. Es evidente que existe un interés del régimen porque los cubanos abran cuentas con las divisas que reciben del exterior y que no funcionen en efectivo. Al margen de la eliminación de economía informal que ello puede suponer, el control bancario a la población por parte del estado, tiene un interés estratégico incluso mayor.

Mayobre sin embargo defendió las cuentas en dólares asociadas a tarjetas, lo que ha llevado al Banco Central a eliminar los tres tipos de cuentas en dólares que venían funcionando hasta ahora, las que no admitían depósitos en dólares, las que estaban los monederos y las nuevas, para establecer una sola desde el 8 de enero.

A partir de esa fecha, todas las cuentas en dólares tendrán igual operatividad, incluso a las que no permitían depósitos en dólares, procediendo a gravar dicho depósito en dólares. La operatoria bancaria permite al titular de la cuenta, con el dinero que posee, procedente del exterior, transferirlo a otra cuenta, o seguir recibiendo transferencias desde el exterior.

Las cuentas asociadas a tarjeta tienen el uso comercial, pero puede servir para otras operaciones. Ahora el gravamen se aplicará cuando se ingresan en efectivo dólares en la cuenta del banco, y no al extraerlos. Se insiste en que si se deposita efectivo en una divisa diferente, no hay gravamen. Por otra parte, la diferencia más significativa es que si se reciben dólares desde el exterior, a través de una transferencia bancaria o remesa, el dinero no es gravado.

Mayobre afirmó que se acepta que el derecho del titular de las cuentas a retirar efectivo del banco cuando lo desee, pero cuando supone una cantidad que el banco no dispone en ese momento, se toma nota, el banco gestiona los fondos y llama al cliente para entregarle la extracción al cabo de unos días.

Nadie piensa que cuando un cliente acude al banco para sacar dinero es porque lo necesita en este momento, y no después. Estas situaciones, que al parecer ocurren con bastante frecuencia, se producen cuando la demanda de operaciones en divisas en las sucursales rebasa las existencias. No existe comunicación entre sucursales, pese a que el dueño es el mismo: El estado comunista.

Creo que este tipo de situaciones debe llevar a muchos cubanos a perder la poca confianza que tienen en el sistema bancario, sobre todo si ocurren muchas veces. La demora en la entrega de los saldos en divisas a las personas que los solicitan de sus cuentas es un punto débil del sistema que se tiene que corregir aunque la moneda extranjera no forme parte de las reservas de los bancos, sino que su objetivo es que circule y reciclarla al exterior.

Pese a lo expuesto, Mayobre dijo que el proceso ha funcionado bien y “aunque mayoritariamente se ha utilizado para las compras en las tiendas, todas las operaciones previstas se han realizado, se ha extraído en efectivo, se ha hecho transferencias a otras cuentas en divisas, se ha recibido transferencias desde el exterior, etc”.

Lo cierto es que con estas reformas, el dinero de plástico, Visa, Mastercard, y las tarjetas emitidas por Fincimex para cajeros automáticos se han ido abriendo camino en la isla y circulan libremente sin que se establezcan límites para acreditar los fondos que se reciben.

Este tipo de operatoria bancaria, de consolidarse, puede tener importantes beneficios para el control que realiza el estado de la economía cubana.

El estado comunista, el mismo beneficiado de siempre. Los cubanos deben saber que otra política económica es posible y salvaría al país y al propio gobierno del actual caos.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

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Elías Amor

Economista Presidente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos Miembro del Consejo del Centro España-Cuba Félix

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