Niños en Santiago de Cuba. (imagen de referencia) Foto © José Roberto Loo Vázquez

Círculos infantiles en Santiago de Cuba enseñan a los niños a protegerse del coronavirus

Adriana nota que en los últimos días su pequeño niño de tres años tiene una «manía» por lavarse las manos constantemente. 

“A cada rato me dice «lava cara mamá», confunde las manos con la cara pues en realidad lo que se lava son sus pequeñas manos”, comenta.

Curiosa, preguntó en el círculo de su pequeño las razones de la inesperada conducta: “Me dijeron que sí, que estaban enseñando a los pequeños el hábito de lavarse las manos antes y después de comer, cuando llegan de la calle. En fin, que le están enseñando porque por la edad deben hacerlo y me aseguró la maestra que también adelantándose a los hábitos que deben practicar los pequeños cuando llegue el coronavirus a la ciudad”.

El Gobierno de Cuba confirmó este jueves los primeros tres casos positivos del COVID-19: tres italianos que estaban por Trinidad, Sancti Spíritus y se necuentran aislados en el Instituto Pedro Kourí (IPK) de La Habana.  

Aunque no llega a Santiago, esta cubana no deja de sentirse preocupada pese a las promesas y medidas que adopte ella, su ciudad y el país. Su preocupación como madre no hay Dios que la haga desaparecer. No deja de sentir angustia cuando deja a su pequeño en el salón de clases.

“No te voy a negar que es bueno que enseñen a los niños a protegerse, al fin y al cabo es por su protección, pero tampoco te niego que me da una angustia en el pecho y hasta se me salen las lágrimas solo de pensar que lo preparan para lo que muchos dicen es inevitable, no puedo dejar de sentirme mal por eso”, confiesa.

Y no sólo es lavarse las manos constantemente. En los círculos infantiles de la ciudad de Santiago de Cuba también les enseñan a los pequeños, a los que por la edad puedan aprender nuevos hábitos, a toser cubriéndose la boca y a beber mucho líquido.

Una maestra de un círculo infantil aseguró a este reportero que le dieron la orientación de enseñarle esos hábitos, pero no sólo por el tema del coronavirus, sino porque a los pequeños de tercer año de vida en adelante, se le instruye en estas costumbres y otras como el cepillado de los dientes. 

“A partir de tercer año, les enseñamos a ser independientes. Esta es la etapa donde ellos mismos empiezan a tener necesidad de hacer cosas solos, y bueno es el momento idóneo para que empiecen a lavarse las manos y la cara, se cepillen los dientes, todo con ayuda de los padres”, comenta.

La educadora también señala: “no es menos cierto que también nos estamos preparando para una posible entrada del virus a la ciudad. Le enseñamos a los niños a toser con un pañito pues les es muy difícil y no es efectivo que lo hagan con el brazo doblado como se ha indicado, aunque lo intentamos, pero al menos con un paño sí les enseñamos y aprenden más fácil. También estamos tratando de limitar el tema de los besos, por ejemplo, no les insistimos como antes que nos den un besito al despedirse o llegar al salón. Hay que prepararlos, esa es la verdad”.

Esta seño, además, advierte que a los niños hay que hablarles, explicarles, pues ellos sienten que algo sucede a su alrededor, y uno debe decirles en su lenguaje y con paciencia, la necesidad de beber abundantes líquidos y de lavarse las manos, etc. 

“En caso de algún niño presentar síntomas de enfermedad respiratoria o tener fiebre, se orienta localizar a los padres, mandarlo para la casa al menos por 72 horas y regresar al aula con un papel firmado por un médico, con el nombre, cuño, área de salud y el número del consultorio, donde se asegure que puede reincorporarse al aula”, acota. 

En otros niveles de enseñanza también se ha insistido en educar a los niños en relación a los peligros que entraña el COVID-19, se insiste en lo que tal parece los pilares fundamentales de la prevención: lavarse las manos, toser en el brazo, evitar el contacto y la proximidad, beber abundantes líquidos y acudir al médico ante cualquier duda. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al coronavirus como una pandemia global porque está presente en más de 110 naciones y hay más de 121.500 personas infestadas y más de 4.380 fallecidos

Medidas en Santiago de Cuba relacionadas con el coronavirus

En la población circulan muchas noticias falsas y pseudociencia, o al menos informaciones y recomendaciones que a ciencia cierta no se conocen cuán efectivos o ciertos son: colocar ajo, cebolla y albahaca en hogares y centros de trabajo, tomar vitaminas C, etc. 

El gobierno, desde hace ya varios días, aumentó de forma llamativa las medidas en diferentes ámbitos en relación a la prevención del coronavirus, incluso mucho antes de que se diera a conocer la información oficial de la identificación de los tres ciudadanos italianos portadores del virus.

Se explica las medidas higiénico-sanitarias que recomiendan los especialistas, los síntomas de la mencionada enfermedad respiratoria y se ofrecen recomendaciones útiles para contrarrestarla.

A la vez, vuelve el hipoclorito de sodio a algunas instituciones estatales, como los centros educativos, donde se ha indicado la colocación de recipientes adecuados para que alumnos, docentes y padres puedan lavar sus manos con esa sustancia, vieja aliada cuando el cólera se hace presente en la ciudad, o con agua y jabón. 

Además, se insiste en aquellos centros educacionales, por ejemplo, donde exista un alumno con síntomas de afecciones respiratorias o casos febriles, deben ser atendidos por el personal de la salud, en especial en lugares con alumnos internos. 

Al mismo tiempo existen tres hospitales habilitados para atender los posibles casos de COVID-19: el Ambrosio Grillo y el militar Joaquín Castillo Duany, para adultos, y el Infantil Norte para niños menores de 18 meses.

Las 42 áreas de salud del territorio, donde se realiza la labor protagónica en la prevención, pesquisas y detección, aseguran directivos que existe el personal preparado así como principales fármacos. 

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José Roberto Loo Vázquez

Periodista de graduación, y fotógrafo de pasión, dos historias que se entremezclan y atrevidamente me hacen llamarme fotoreportero. Si sumamos mi amor, por la ciudad de Santiago de Cuba, no es difícil entender mi preferencia: fotoreportero que gusta resaltar su urbe natal, la “tierra caliente”.

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Periodista de graduación, y fotógrafo de pasión, dos historias que se entremezclan y atrevidamente me hacen llamarme fotoreportero. Si sumamos mi amor, por la ciudad de Santiago de Cuba, no es difícil entender mi preferencia: fotoreportero que gusta resaltar su urbe natal, la “tierra caliente”.