Ángela Pupo y Leonardo Morales Foto © Departamento de policía de Hialeah

Detenidos el guardia de seguridad y la madre de dos niñas heridas en tiroteo en Hialeah

El Departamento de Policía de Hialeah detuvo este jueves a dos de los implicados en un tiroteo ocurrido a las afueras de un supermercado, que terminó con dos niñas de seis y ocho años heridas.

Leonardo Morales, el guardia de seguridad del local, y Ángela Pupo, madre de las dos menores, enfrentan diversos cargos después de que los agentes determinaran que ambos tienen responsabilidad en lo sucedido.

Morales, de 50 años, hacía su turno de trabajo el pasado martes por la mañana en el Distribuidor Rey Chávez, ubicado en la 780 y la avenida 17, al oeste de Hialeah, cuando vio a un hombre que salía corriendo con una caja de colas de langosta valoradas en 200 dólares.

Al ver que el ladrón huía hacia el estacionamiento, lo persiguió. El sospechoso se subió a su auto y se alejó mientras Morales disparaba. Después se bajó del carro y se dio a la fuga.

Según relató la policía, la niña de seis años recibió un tiro en la rodilla derecha y su hermana de ocho años sufrió un corte en el muslo derecho, causado por los cristales de una ventana que estalló.

El vigilante les dijo a los investigadores que su trabajo era perseguir al ladrón, quien había provocado un alboroto en el establecimiento tras discutir con un cajero.

Por su parte, Ángela Pupo, de 32 años, era quien conducía el automóvil usado en el robo, un Toyota Corolla verde petróleo.

La mujer llegó al Centro de Trauma Ryder del Jackson Memorial Hospital con sus hijas, cuyas ropas estaban manchadas de sangre.

Al principio dijo a los oficiales del Departamento de Policía de Miami-Dade que habían sido víctimas de un tiroteo en Brownsville, más tarde expresó que el hecho había ocurrido en Hialeah, hasta que finalmente admitió estar involucrada en el robo del mercado.

Pupo reconoció que su rol fue esperar en el automóvil con las chicas y “poner a las víctimas en peligro durante la comisión de un delito”, reveló la policía, citada por Local 10 News. Tras vender la mercancía iba a ganar unos 30 dólares.

El hombre acusado de robar la langosta fue identificado como Steadman Amaya, un delincuente convicto de 39 años con un largo historial criminal en Miami-Dade. Sus antecedentes penales datan desde 2006 e incluyen robo, emisión de facturas falsas y robo de un vehículo de motor.

Los agentes del orden cuestionaron al guardia Leonardo Morales su decisión de disparar su arma. Tras observar un video de vigilancia del tiroteo, confirmaron que “cargó el arma de fuego mientras perseguía” al sospechoso y “descargó una bala en el vehículo mientras huía hacia el este por West 17th Street”.

Morales y Pupo permanecen en el Centro Correccional Turner Guilford Knight. El primero enfrenta dos cargos de intento de homicidio involuntario con un arma mortal y un cargo de disparar un misil mortal.

“Tú no puedes disparar a una persona y menos a alguien que está huyendo”, explicó Richard Díaz, abogado criminalista y expolicía del condado, a Univisión.

“Nadie puede utilizar fuerza letal en defensa a propiedad, solo en defensa de su propia persona o a otra, si la amenaza es de heridas serias”, añadió.

En su declaración ante la policía, el custodio confirmó que la pareja de ladrones no intentó atropellarlo y que tampoco les vio ningún arma.

Por su parte, la mujer enfrenta dos cargos de negligencia infantil y robo menor. Ella ha sido arrestada decenas de veces por robos de diversas cuantía y posesión de drogas, entre otros cargos.

Mientras, los detectives continúan buscando a Steadman Amaya.

Las dos pequeñas heridas ya salieron del hospital y se encuentran bajo la custodia del Departamento de Niños y Familias.

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