Olympique de Lyon Foto © UEFA/Twitter

Bye bye Pep: el Lyon fue demasiado para el City

Lo que nadie esperaba, sucedió: el Olympique de Lyon –séptimo de la Ligue 1- dejó en la cuneta al Manchester City en un partido que obsequió un trepidante último tramo, para dejar definidos a los cuatro semifinalistas de la presente Champions League.

Toda la historia previa de la burbuja de Lisboa se había escrito en el idioma de los sobresaltos, y este sábado no iba a ser excepción...

El primer día, la modesta Atalanta estuvo a contados minutos de eliminar al todopoderoso PSG. El segundo, el RB Leipzig echó por tierra los presagios y liquidó al Atlético. Ayer, el Bayern le endosó una goleada infame al Barcelona. Hoy, los supuestos corderos del Olympique de Lyon arrancaron delante del Manchester City, ese lobo que adiestra Pep Guardiola.

Nadie se lo esperaba: ni siquiera los galos, a quienes muchos dieron por cumplidos desde que degollaron a la Juventus de Cristiano. Las diferencias de caché entre las escuadras saltaban a la vista, pero el fútbol se gana con goles y eso fue lo que hizo el Lyon al minuto 23, momento en el que Maxwel Cornet golpeó magistralmente una pelota que no pudo alcanzar el meta Ederson.

¿Habría un nuevo matagigantes en la leyenda de la Champions? ¿Sería el Lyon el clásico eléctrico de la competencia? Los citizens pensaban otra cosa. Por lo menos, el gran Kevin De Bruyne lo veía de otro modo, y una exquisita conexión con Raheem Sterling equilibró el score a mediados del período complementario.

En general, el juego evidenció los mil y un contrastes existentes entre un once que depende del físico y la velocidad de sus hombres en punta, y otra escuadra que –como toda escuadra de Guardiola- le pone su dinero al toque y la tenencia.

Hacia el final, como suele ocurrir en todas estas fechas, llegó el drama. Cuando más se acercaba el City a puerta, cuando más parecía que el favorito iba a imponer su ley sobre la cancha, Moussa Dembelé –sustituto del estelar Memphis Depay- se fue solo contra el portero y le coló un disparo raso entre las piernas. ¡2-1! Para asombro de tirios y troyanos, los franceses estaban delante.

Quedaban diez minutos, y fue entonces que entró en escena Don Suspenso. Eso, porque Sterling tendría un nuevo empate, pero increíblemente mandó el balón al travesaño con la meta sin custodia. Un suspiro más tarde, Dembelé volvería a clavar el aguijón, aprovechando una pelota suelta en el área pequeña.

Así, la sorpresa del Leipzig (que fue enorme) quedó minimizada por la gesta del Lyon. Nadie lo habría predicho un mes atrás: las dos semifinales serán franco-germanas. Son las cosas que tiene el deporte más hermoso del mundo.

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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