Foto © @FCBayernEN

El Bayern recontrahumilló al Barça y apunta al corazón de la Orejona

El Bayern Munich respondió a las expectativas y aplastó a un renqueante Barcelona -el peor de todos los tiempos en Champions- que vio cómo le tiraban 14 veces a puerta y le anotaban cuatro veces en una primera parte que dejó definido un desafío que a la postre acabó ¡8x2!

Jugaban los dos únicos monstruos que sacaron pasajes para la burbuja de Lisboa. Cada uno con cinco Orejonas, y cada uno con abundante sed: el Barcelona extrañaba levantar el trofeo desde 2015; el Bayern, desde el aún más lejano 2013.

Sin embargo, la situación particular de ambos era casi contrapuesta. Los bávaros (favoritos de oro para el triunfo final) soñaban con sobrevivir al duelo para enrumbar hacia el segundo triplete de su historia; los catalanes llegaban a jugarse la última bala de la temporada tras acabar segundos en La Liga, caer en semifinales de la Supercopa de España y en los cuartos de final de la Copa doméstica.

Apenas corría el minuto cuatro y ya los alemanes oxigenaban su candidatura, aprovechando la displicencia de una zaga que pareció congelada ante una combinación que incluyó centro de Perisic, pivoteo asistidor de Lewandowski y gol de Thomas Muller.

Como si no hubieran recibido el puñetazo, los azulgranas respondieron enseguida con un contragolpe en el que el centro de Jordi Alba fue enviado a las redes por David Alaba. 1-1, juego nuevo, y en el Bayern los nervios llegaban a las nubes: enseguida Manuel Neuer debió enfrentarse con Luis Suárez en un mano a mano a pase de Semedo, y un instante después hubo un centro que incomprensiblemente dio en el poste sin que ninguno de sus rematadores posibles (¡tres hombres desmarcados!) acertara a cabecearlo.

Pero en el fútbol lo que no haces, te lo hacen. Así, Perisic, quien entró en la formación abridora gracias a la lesión de Kinsley Coman, rompería el abrazo en el minuto 21. Semedo soltó la pelota como una papa caliente cerca de la frontal del área, Sergi Roberto no la pudo controlar, y el croata la envió a dormir con un tiro cruzado.

Aturdido, el Barcelona encajó terriblemente el batacazo, el balón pasó a ser pertenencia del contrario y no tardaron en caerle dos estocadas más: la primera, con Gnabry ganándole las espaldas a Lenglet; y la siguiente, con Muller –otra vez el incombustible veterano- adelantándose para rematar un centro bajo y fuerte.

Sentencia dictada. A partir de entonces todo el interés quedó centrado en qué magnitud tendría la humillación, habida cuenta de que los alemanes paseaban por el área culé como el famoso Pedro por su casa. Y eso, sin demasiada participación de Lewandowski...

Para el complementario, Quiqué Setién –cuyas horas en el banquillo ya estaban obviamente contadas- metió a Griezmann en lugar de Roberto, pero el guion ya había sido escrito. El Bayern mandaba en intensidad y calidad de juego, y el fútbol hacía justicia.

No obstante, Suárez descontó cuando menos se esperaba, y los optimistas creyeron (quizás) en un chance que realmente no existía. Ilusión fatal: Semedo volvió a fallar en la marca y un toque de Joshua Kimmich puso el 5-2, con lo que el Barcelona recibía la primera manita de su biografía en la competición.

¿Había terminado la vergüenza? No. Robocop marcó de testa el 6-2 a pase del defenestrado Coutinho, que un rato más tarde haría el 7 y el 8 en dos jugadas que parecieron propias del campeonato cubano.

Horror para unos y felicidad merecida para otros. El Bayern ya está en semis, y será muy difícil pararlo en su camino a la gloria. Se avecinan grandes cambios en el Barcelona...

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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