Entrenador cubano Miguel Valdés junto a Yulieski Gurriel Foto © Facebook / Miguel Valdés

Entrevista al entrenador Miguel Valdés: "La Patria no tiene dueño; es de todo el que la quiera"

Cada vez que hablo de aquella época dorada de la pelota cubana en la cual llegamos a imponernos en todas las categorías reconocidas internacionalmente menciono dos nombres: Jorge Fuentes, mánager, y Miguel Valdés “Miguelito”, director técnico.

Es por esto que para mí es un placer doble que Miguelito Valdés haya intercambiado conmigo después de tantos años.

Estoy convencida de que contigo podría empezar de muchas formas esta entrevista, pero voy con algo que siempre se manejaba en nuestro mundillo ¿es cierto que tuviste que ver con la partida de algunos de los jugadores cubanos en especial de José Ariel Contreras?

Nada más lejos de la realidad. Si fuera así, no hubiera podido estar vinculado a las organizaciones del béisbol profesional; eso que mencionas es una práctica ilegal y penado por la ley como tráfico de personas.

He estado ligado a las franquicias de grandes ligas de Yankees y Mets ambos equipos de New York durante 15 años. Esa nunca sería mi línea. Lo que sí he hecho es ayudar a muchos jugadores, cubanos, dominicanos, colombianos, panameños, boricuas, etc. Estoy orgulloso por haber colaborado en la preparación de muchos de ellos para lograr su éxito en la MLB. 

Los atletas cubanos que han emigrado, en su mayoría, lo han hecho para probarse en el mejor béisbol del mundo y han demostrado su valía; además de buscar el bienestar de sus familias, pero orgullosos de ser cubanos. A nadie puedes llevarte ni obligar a tomar esas decisiones que son tan personales.

Mi vida la dediqué a una lucha desmedida por mantener el prestigio de la pelota del país donde nací y estoy muy complacido de lo que humildemente logramos, hasta que tomaron la decisión de sacarme por perder el juego 152 (11 años sin perder un juego internacional) ya que teníamos 151 en línea. Tengo en mi poder la cronología juego por juego, evento por evento, que demuestra la veracidad de un hecho histórico, lo demás es pura especulación.

¿Jugaste pelota alguna vez?

Jugué en los primeros Juegos Deportivos Escolares Nacionales en 1963 en la categoría menores de 16 años con 13 años y estuve cuatro años con Industriales en la categoría juvenil, como jardinero central.

Con 19 años, mi equipo del Hospital Psiquiátrico se impone en la provincial y soy elegido para dirigir, como graduado del Instituto Fajardo. Es así que de buenas a primeras en 1968, me veo como mánager de Agropecuarios en el Campeonato Sexagonal de la Habana y ¿quién te dice?, ¡ganamos! por lo que obtuve el derecho a dirigir el equipo Habana en la Serie Nacional.

Si la mente no me falla, la historia me recoge como el director más joven en una Serie Nacional cubana. Tenía solo 19 años. Te confieso que me sentí frustrado, pues soñaba con competir como jugador con la selección cubana y, sin exagerar, condiciones tenía para lograrlo. Trabajé con seleccionados de Matanzas (Citricultores, Henequeneros), la Habana (Industriales, Habana), también con Azucareros, en un total de 12 Series Nacionales, entre mánager y coach. En 1969 me incorporo al colectivo técnico de la selección nacional por 30 años.

¿Alguna vivencia que quieras contarme de esos primeros tiempos?

Miles. Jajá. Recuerdo ese primer año que dirigí el equipo Habana. El experimentado Ramón Carneado (quien guió a Industriales a sus primeros cuatro éxitos consecutivos) no se perdía un partido que yo dirigiera en el Latinoamericano, pues me ayudaba a preparar la estrategia la noche anterior.

Se sentaba en las gradas del jardín izquierdo, bien apartado, pues no le gustaba que lo interrumpieran. Una noche perdíamos frente a Orientales en la séptima entrada 0-1.

Estadio lleno. Manuel Hurtado frente a Manuel Alarcón, aquellos duelos inolvidables; recuerdo que Carneado me dijo un día: “cuando estés perdiendo o empatando en los finales del juego, con pitcheo difícil en contra, no sueltes corredores al robo sin out, pues el riesgo es alto y el béisbol te castiga -me dijo literalmente- escúchame bien, !!!el béisbol te castiga!!!"

Esa noche en el octavo inning se me embasa abriendo entrada mi mejor hombre en por ciento de éxito al robo, Rodolfo Puente. Hice un rápido análisis: el cátcher Ramón Echevarría no gozaba de buen brazo, la curva de Alarcón estaba llegando contra el suelo, la había usado todo el juego después del primer strike.

Calculé que con una curva contra el suelo y el brazo no potente de Echevarría, Puente podía robar segunda y situarse en posición anotadora y lograr el empate con cualquier cosa.

El “Cobrero” Alarcón abrió con strike y sin pensarlo pasé mi seña de robo a mi coach de tercera Pedro Chávez. Puente jamás fallaba una seña, inicia el wine up Alarcón y Puente se lanza a la intermedia. Como predije, fue una curva contra el suelo. Pensé ¡lo tenemos!, el tiro fue rápido y certero y en una jugada muy discutida el árbitro decretó out.

Salí corriendo hacia el imparcial, le protesté airadamente y finalmente me expulsó del juego. Cuando me retiraba hacia el banco, solo pensaba en las palabras de Ramón… ¡¡¡El béisbol te castiga!!!

Al llegar al banco, miré a las gradas y Carneado no estaba. Al otro día llegué a su casa, me recibió como siempre con su muy afable sonrisa y le dije: "Ramón ¿no me va a decir nada?" y sonriendo me dijo…. "¿para qué? Ya aprendiste".

¿Cuántos triunfos vinculados a Miguelito?

Trabajé más de 20 años como director técnico nacional y DT de la selección de Cuba, en lo que a preparación técnica y física se refiere. Dirigí el programa de estrategia olímpica para Barcelona 92 y Atlanta 96 obteniendo las medallas de oro en ambos eventos.

Participé como preparador físico, coach de tercera, entrenador de bateo y también como DT en catorce Campeonatos del mundo, que ganamos; ocho títulos dorados en Copas Intercontinentales, siete cetros de oro en Juegos Panamericanos, seis medallas de oro y una de plata en Centroamericanos y dos medallas de oro olímpicas; todo esto de forma consecutiva.

Increíble pero cierto. Muchos dirán que era la época de la pelota de palo, cuando los aficionados no jugaban contra profesionales, pero en muchísimos conjuntos que enfrentamos había calidad, incluso, formaban elencos para enfrentar a CUBA y retrasaban el acceso a la MLB o a las ligas asiáticas de jugadores valiosos para que pudieran ostentar la condición amateur y enfrentar a los cubanos. Como quiera estuvieron Miguel Valdés y Jorge Fuentes sin perder en la arena internacional ¡11 años!

Así fue. Me sacaron del equipo, porque perdimos el juego 152 después de 151 victorias sin la sombra de un revés. Desde 1986 hasta 1997 estuvimos 11 años sin la sombra de una derrota y perdimos el último día, en el que se decidía la medalla de oro contra Japón en la Copa Intercontinental efectuada en Barcelona y quién te dice a ti que llegamos a Cuba y me sustituyeron. 

Creo que en aquel momento no se aceptaba la derrota, pues era verdad que creamos un mito de invencibilidad y hasta yo mismo vi justo que me sacaran ¿qué te parece? Una de las pocas que rechazó de plano eso fuiste tú con tu comentario en el Noticiero. 

Seguí trabajando y me mandaron a Holguín. Pienso que amén de todo, había algo personal en esta decisión que nunca supe, pero lo cierto es que me enviaron al equipo que estaba en el lugar 16 de la Serie Nacional, o sea, el último puesto. Lo consideré un pase de cuentas, me dijeron que Holguín era el sotanero de la Serie Nacional y querían que mejorara ¡Después de 11 años sin perder con el CUBA!

 ¿Ya no te parecía tan lógica tu sustitución, no?

¡Sin comentarios! Ahora, hablando a la distancia del tiempo, aún no entiendo el por qué. Holguín me recibe con mucho respeto y Héctor Hernández, a quien considero uno de los mánagers de mejor preparación de la pelota cubana, me dio toda su confianza para trabajar y ya en el 2002 Holguín conquistó por primera vez y única hasta la fecha, el primer lugar en el Campeonato Nacional. 

Con anterioridad, en el 2000, Cuba pierde la Olimpiada de Sydney y me vuelven a llamar para que dirija la preparación al Mundial 2001 Ese certamen marcó la despedida de grandes como Orestes Kindelán, Germán Mesa, Omar Linares, Luis Ulacia y el gran capitán Antonio Pacheco y ante un equipo élite de Japón, integrado por 24 jugadores de Grandes Ligas, salimos airosos. 

¿Sientes resquemor por lo que te hicieron?

Con toda sinceridad, me queda un mal sabor y es cuando alguien del deporte vetó la propuesta de someter a récord Guinness los 151 juegos consecutivos que ganamos en 11 años sin perder ningún juego en eventos oficiales de la Federación Internacional de Béisbol, solo por el hecho de necesariamente tener que aparecer en ese exclusivo galardón cuatro integrantes que estuvimos presentes en los 151 juegos: Omar Linares, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán y un servidor.

Pero por el hecho de en el tiempo de la propuesta salir yo de Cuba no le dieron curso. Yo hubiera preferido que le dieran ese exclusivo galardón a esos tres gladiadores del deporte cubano, aunque me obviaran a mí. Nunca hubiera protestado. Hicieron una proeza histórica muy difícil de superar y sigo deseando que retomaran la propuesta.

¿Para ti los equipos que ganaron en el Mundial de Parma 88, Panamericanos de Habana 91 y Olimpíadas de Barcelona 92 y Atlanta 96 jugaban en la MLB?

Yo te puedo asegurar que varias ediciones de la selección mayor tenían calidad para jugar en la MLB, no solo ese grupo.

O sea, los anteriores elencos, integrados por José Antonio Huelga, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Agustín Marquetti, Lázaro Pérez, Rodolfo Puente, entre otros ¿lo hubiesen podido hacer?

Estoy seguro de que sí se podía enfrentar el reto profesional; era solo cuestión de adaptarse. Recuerdo que por esa época recibíamos la visita de Preston Gómez, el primer mánager cubano en Grandes Ligas, amigo nuestro y colaborador con la selección nacional con recursos que no contábamos en aquella época.

En una conversación, alrededor del año 70, nos dijo: “ustedes tienen en este momento alrededor de 60 peloteros de Grandes Ligas en su país”. Creo, Julita  que esto responde tu pregunta, viniendo de una personalidad como Preston.

¿Y el equipo del primer Clásico en el 2006, los Yuly Gourriel, Frederich Cepeda, Pedro Luis Lazo, Ariel Pestano?

De esa edición no puedo dar fe, pues ya no participé en sus torneos, me encontraba fuera del país. Pero lo que sí te puedo decir es que ese equipo luchó en el Clásico de tú a tú con las selecciones grandes y no se vio diferencia.

Hubo en mi opinión dos versiones del team CUBA que el 100% de los jugadores tenían nivel para la competencia MLB, pero no quiero mencionar cuáles pues no quisiera ser absoluto y cometer errores con jugadores que fueron super estrellas.

Si no hubiera habido el cambio en 1959 ¿fueran los cubanos los que más estarían aportando el número de extranjeros en la MLB?

Eso no lo digo yo, lo dicen las estadísticas que dejan ver a Cuba con más de 30 peloteros en Grandes Ligas sin tener el sistema resuelto para participar. Hay una estadística de los años 50-60 que dice que Cuba tenía 62 peloteros en Grandes Ligas; Venezuela, 6 y República Dominicana, 2. Cuba es la casa del trompo en béisbol, te lo digo después de haber participado 15 años en organizaciones de MLB.

Tú que preparaste a tantos cubanos ¿qué diferencia el entrenamiento físico, psíquico, técnico de los equipos de la MLB a los del team Cuba?

Es muy diferente. Aquí en Estados Unidos, el jugador es responsable de su progreso, no tienen a nadie atrás exigiendo resultados; por eso se pierden muchos talentos, sobre todo latinos. Los jugadores buscan un entrenador personal, pues en realidad la preparación que brindan los equipos en la pre temporada, es solo para poner en forma el equipo y punto. Los jugadores tienen que hacer trabajo extra si quieren escalar y es así en todos los niveles. Sin ofender, la preparación de los jugadores cubanos en lo que pude vivir, era superior.

Te pongo por ejemplo al Duke Hernández, quien cuando yo llegó a los Mets, me hace saber que quería entrenar conmigo. Yo le dije: "Orlando yo estoy en el complejo de Liga Menor y tú estás en el grupo Grandes Ligas". No sé cómo se las arregló pero al otro día ya había resuelto el problema.

En realidad, la línea de trabajo que llevábamos en Cuba era élite en todos los sentidos, con un apoyo científico-técnico de mucho nivel que nos permitía crear e innovar aspectos de la preparación física y técnico-táctica.

Tengo que destacar esa época que tanto significa para mí y hablar no sólo de béisbol sino de todos los deportes. Recordemos la incomparable hazaña deportiva del cuarto lugar por países en la Olimpiada de Barcelona 92. 

Quizás no había muchos recursos pero sí mucha pasión; nos entregábamos a cambio de nada. Sé de entrenadores en otros deportes, como Eugenio en voleibol femenino, Benavides en el masculino, Alcides en boxeo, Veitía en judo, Blas Beato en atletismo y otros que haría larga la lista. Eran tiempos hermosos de unión y competitividad. 

Precisamente, además de dirigir los entrenamientos ¿buscabas talentos en el país?

Permanentemente hacíamos un recorrido nacional por todas las provincias y además hacíamos el Plan Montaña, pues había jóvenes que no tenían la posibilidad de llegar a las ciudades y nosotros los buscábamos en los lugares más recónditos. A la par actualizábamos los conocimientos de los entrenadores a nivel de las provincias mediante seminarios que a su vez se los hacían llegar a los profesores de la base. Era un engranaje muy bien engrasado. 

¿Qué factores crees que han conducido al actual deterioro de la pelota cubana?

He podido ver el deterioro de la masividad, cómo se han perdido los torneos de base con muchos equipos. Ahora prácticamente se hace un conjunto en el municipio para competir en el campeonato provincial. En mis tiempos, en la categoría 15-16 de Bauta para integrar la escuadra provincial tuve que participar en un torneo con ¡26 conjuntos!

Luego se jugaba una regional, después una regional provincial, hasta llegar a la provincial de donde salía el equipo que representaría a la provincia. Ese año para poder llegar a la Nacional de los Juegos Escolares jugué más de 80 partidos. El béisbol se desarrolla jugando.

Conspira además la ausencia de terrenos ¡se perdieron! Entre la Plaza y la Ciudad Deportiva había más de ocho terrenos de pelota ¿cuántos hay ahora? ¡Ninguno!, multiplícalo por la Isla. El país estaba repleto de pequeñas fábricas de peloteros que se cerraron. Saca la cuenta. 

La masividad es la base del alto rendimiento y el deporte participativo logró un alto rendimiento de primer nivel mundial en el ámbito deportivo. Pienso que este es uno de los principales aspectos del deterioro del béisbol cubano.

Otro de los aspectos importantes es el incentivo. A pesar de la difícil situación económica del país, se deben atender las demandas personales de los atletas y entrenadores que nos representan en la arena internacional. Tenemos que recordar que el hombre tiene necesidades siempre crecientes y los estímulos del pasado hoy son insuficientes.

Para nosotros era vital dar el máximo por hacer quedar bien al deporte cubano; nos apoyaban con implementos modernos, medios para la preparación, topes de confrontación, entrenamiento en la altura, suplementos alimenticios de carácter individual, super dieta, estudios bioquímicos diarios para la adaptación a las cargas, test pedagógicos con aparatura de última generación ¿y ahora?

El béisbol es el deporte nacional, forma parte del orgullo de los cubanos y pienso que se debe hacer un estudio de lo que en realidad está afectando, que no es solo que hay jugadores que se han ido. Cuba es una eterna fábrica de peloteros, la mejor del mundo en densidad poblacional, sin discusión. Es más fácil culpar lo que no tiene solución.

¿Es posible que, según tu criterio, faltan además entrenadores de calidad?

Este es un punto que nunca entendí. A través del tiempo, Cuba ha tenido entrenadores y mánagers del más alto nivel. Te lo digo así, después de haber compartido con técnicos y especialistas de lo que se dice ser lo mejor del béisbol del mundo, la MLB. Y, verdaderamente, nuestros entrenadores en sentido general no tendrían mucho que aprender de ese béisbol. 

Los entrenadores egresados de la Escuela Superior de Educación Física cuentan con una base científica que no existe en el béisbol profesional. Hace casi 20 años que me fui y no puede haber cambiado mucho.

Además están los atletas que pasan a ser entrenadores. Pensé que nuestro relevo estaba garantizado con la inyección de los atletas que vivieron las preparaciones olímpicas de Barcelona y Atlanta. Pero hoy vemos que casi ninguno de ellos se ha sumado al movimiento de desarrollo de los entrenadores de nuestro béisbol. 

¿Qué se necesita hacer para recobrar la pelota cubana?

Si no hay masividad, no hay calidad en el alto rendimiento. Incentivar la masividad, despertar el interés por la afición beisbolera. El fútbol ha ganado afición y uno de los elementos propulsores es la posibilidad de ver los juegos de las mejores ligas del mundo por TV en la casa. 

Pienso que de igual manera, nuestra afición pudiera disfrutar de los juegos del mejor béisbol del mundo. Ayudaría bastante a la práctica masiva. Hoy día se puede ver un partido callejero de fútbol en cualquier localidad; las excitantes jugadas que se suceden en los partidos de nivel, hacen que los niños y jóvenes pretendan ser protagonistas de lo mismo que están viendo y comienza el sueño. 

Nuestra pelota necesita ese incentivo comparativo, que despierte la vocación de los que con espíritu competitivo sueñan con aceptar el reto de la élite.    .

¿Abrir totalmente, que los peloteros que están en el exterior puedan jugar libremente por las cuatro letras si lo desean que la MLB pueda admitir a los nuestros sin restricciones?

Ese es el punto, es hora de darle solución, es el momento de acabar con la expresión de “los cubanos de allá” y “los cubanos de acá”. Es hora de decir “los cubanos” y que tanto el que vive fuera como el de adentro, tenga la oportunidad de jugar para el pueblo cubano en los estadios de nuestro patio y vestir con orgullo la franela de los equipos provinciales, expresando humildad ante el pueblo y representar a Cuba en eventos internacionales.

Escuchar las notas del himno nacional y ver ondear nuestra bandera desde el podio es un privilegio que viví en 37 ocasiones y que muchos, incluyéndome, sentiríamos una gran felicidad por experimentarlo nuevamente. Soy cubano y solo quiero la felicidad de mi pueblo, que el deporte, no solo la pelota, vuelvan a estar en la cima del mundo.

¿Qué es para ti llevar otro equipo que no sea Cuba a unos Juegos Olímpicos?¿Si te proponen nuevamente ser el DT del Cuba, te gustaría o ya eso dobló la esquina?

Sigo en el béisbol de cualquier manera. Estoy seguro de que moriré en un terreno de juego. Se me dio la posibilidad de colaborar con México y ya estamos dentro de la Olimpiada. Sin menospreciar la oportunidad que me da México, jamás mi sentimiento por el béisbol cubano doblará la esquina; no mientras tenga vida y fuerzas para entrenar jugadores. 

Soy un producto cubano, del son, el danzón y el chachachá. Extraño el Malecón, la Catedral, la Bodeguita, el andar de la mujer cubana… Pero lo que más extraño es mi Latinoamericano de bote en bote con Armandito el tintorero y su inconfundible voz amenizando la multitud. ¡Qué belleza, Julita! ¡Qué tiempos aquellos!

Uno de los momentos que recuerdo como si lo estuviera viviendo fue en 1991, Panamericanos de la Habana, Cuba vs. EEUU, el juego 3 a 1 a nuestro favor, bases llenas por los norteños. El cátcher Charles Johnson al bate, un solo out. Viene el lanzamiento, línea por encima de pitcher y yo bajé la cabeza y pensé: Empataron.

Cuando escucho la voz en un solo grito de 60 000 aficionados y me dice Jorge: “Doble play Migue”. Lo había cogido Mandrake, el fantasma Germán Mesa se tiró de cabeza en el centerfield y agarró la pelota cuando se internaba en el central, se la pasó a Pacheco desde el suelo y el Capitán, sin mirar para primera (lo vi después en el video) puso un kilo en primera y se desplomó la selección estadounidense.

Y no solo el oro de la pelota. En los Juegos Panamericanos de La Habana 91, nuestro deporte por primera vez en la historia y única hasta el momento se apoderaba de la cúspide en el medallero general y yo me siento orgulloso de haber aportado… ¡y en la pasión del cubano!

¡Qué diferencia a la actualidad! ¡En fin! ¿Te gustan las comparaciones? ¿Omar Linares- el Yuly Gurriel por ejemplo?

En realidad no me gusta comparar, estos jugadores que voy a señalar, sin ánimo de comparar, están dando la hora en el mejor béisbol del mundo, enfrentando a los mejores sin diferencia y hasta con superioridad en muchos de los casos.

Con orgullo vemos al Yuli con una gran parte del peso de un equipo de los mejores de la MLB, los Astros de Houston, que ya le renovaron el contrato por dos años más, Aroldis Chapman como cerrador del buque insignia del béisbol de Grandes Ligas, los Yanquis de Nueva York.

Otros como José “Pito” Abreu, dentro del grupo de bateadores más sólidos y consistentes de la liga americana y José Iglesias con el cuarto average defensivo de todos los tiempos en la posición del campo corto. Jorge Carlos Soler como puntal de los Reales con su demoledor bateo de fuerza, Yoenis Céspedes, Yordan Álvarez, Roeni Elias, por solo mencionar algunos de los más de treinta jugadores cubanos que hoy se insertan en la MLB.

Ahora sobresale, cual pocos, un joven de los muchos que brotan del suelo cubano, el avileño Luis Robert Moirán, figurando entre los mejores prospectos de la Gran Carpa. El aporte de los peloteros cubanos siempre estará presente.

Pienso que se nos repartió mucho de todo lo que hace a un buen jugador de béisbol. Los cubanos siempre brillaron en la MLB:  El Duke Hernández, Rolando Arrojo, José Ariel Contreras, Liván Hernández, René Arocha, los que se incorporaron antes, todos, independientemente de los años, dejaron el sello cubano.

Hay que sumarle a esto que muchísimos peloteros mencionados con anterioridad, los Pacheco, Kindelán, Linares, Germán no tuvieron la oportunidad de representar a Cuba en la pelota de las Grandes como hoy sí lo hacen. Aquellas generaciones eran también del más alto nivel. 

Entonces ¿te quedas con Omar o con el Yuli?

Del Yuli ya te hablé. Con el hijo de Lourdes no tuve la oportunidad de trabajar, sí con Omar. Tuve la suerte de tener en mi grupo al jugador de más posibilidades que he visto en mi vida, incluyendo MLB y la pelota asiática: Omar Linares.

Sacaba la bola a más de 450 pies, corría en 3.7 segundos de home a primera, hacía 100 metros en 10,4 segundos, lanzaba la pelota a 98 millas, un salto largo sin impulso de 10 pies con 10 pulgadas, un salto despegue sin impulso de 36 pulgadas; el tiempo de reacción de una mosca, la flexibilidad de un gimnasta.

En 50 años que llevo trabajando y haciendo test a los peloteros, estos números solo corresponden a Linares. En mi vida he tenido la dicha de compartir con varios fenómenos deportivos y digo fenómenos porque en realidad lo son literalmente, ya que nacen dotados de la potencialidad que viene de factores genéticos y después la desarrollan.

Por ejemplo, el sprinter Usain Bolt, Martín Dihigo, el nadador Michael Phelp, Javier Sotomayor, Aroldis Chapman, el garrochista Serguéi Bubka, el jabalinista Jan Železný, el basquebolista Michael Jordan y otros muchos más. Dentro de esta categoría pongo a nuestro Omar Linares, por tener excedidas todas las evaluaciones físicas en grado sumo y presentar récords sin precedentes ¿responde esto tu pregunta?

Realmente Miguelito Valdés me ratifica lo que siempre opiné de él: es en toda la extensión de la palabra, un científico del béisbol.

Te agradezco, pero eso es producto de estudiar mucho y analizar todos los juegos de pelota que pueda. Mira, Ty Cobb bateó 366 en 20 temporadas, el mejor average de la MLB de toda la historia y Linares bateó 368 en 20 temporadas.

Además bateó 404 jonrones en 3000 turnos menos que Babe Ruth bateara sus 714 jonrones. En realidad estoy seguro y no ofendo cuando digo que fue el mejor jugador del mundo en su momento y uno de los mejores de todos los tiempos.

Incluso le hice una propuesta a la MLB de llevarlo al Salón de la Fama al igual que a Martín Dihigo, que por sus tremendos méritos fue incluido en dicho Hall, sin haber jugado en la MLB, por el racismo imperante en aquella época.

A Linares no lo dejaron por la negativa de Cuba de que sus peloteros puedan firmar libremente en el profesionalismo, con todas las idas y venidas que hay sobre ese punto. Creo que ambos merecen ese galardón y la Federación Cubana debía forzar esa moción. Yo hice un esfuerzo, pero no es lo mismo que lo haga la Federación.

¿Es cierto que trataron de cambiarle el sistema de bateo a Omar?

No hay duda de que el estilo de Omar fue único, pero era solo su estilo en la parada, en el momento que el pitcher ponía el pie en suelo su bate estaba correctamente ubicado en el espacio donde la didáctica del movimiento del swing aconseja la salida hacia la pelota y, créeme, no había recta que pasara a Omar. Era un superdotado y nosotros le pusimos la técnica, que no intercedía con su estilo.

Miguel Valdés es, para mí… ¡y muchos! el mejor director técnico que ha tenido la pelota cubana. Desde hace casi dos décadas trabaja en la MLB ¿qué extrañas de nuestro béisbol?

Julita, lo extraño todo. Fui un entrenador que vivió para su trabajo y me enorgullezco de haber puesto mi granito de arena en la preparación de todos los jugadores que pasaron por mis manos.

¿Compartirías tu sapiencia?

Este punto quiero tocarlo pues me gustaría ayudar a esta y las próximas generaciones de entrenadores cubanos, a cosechar resultados importantes ¡aquí estoy! Ten por seguro que voy a dar detalles muy importantes para llevar un equipo a la victoria, detalles que no solo dependen de la calidad deportiva; existe una formula algo compleja, estoy seguro de que será de mucho interés y para mí de mucha satisfacción brindar mis experiencias al respecto.

Un último consejo, absorban la experiencia de los que saben. En una de las muchas etapas de enseñanza de mi mentor Ramon Carneado, les cuento que una noche era tarde y él me estaba trasladando una experiencia sobre la táctica defensiva frente a bateadores haladores de bola.

Era muy tarde y me quedé dormido sentado, al rato me desperté y Ramón no estaba, frente a mí había una nota escrita por él: “jamás pierdas la oportunidad de aprender en 10 minutos, lo que me costó 30 años de aprendizaje”… ¡Ramón era único!

A partir de ese consejo, y lo confieso, me convertí en un ladrón de conocimiento. Miro hacia atrás y agradezco a grandes hombres como el propio Carneado, Juan Ealo, el “Coco” Gómez, Pedrito Pérez, Servio Borges, Jorge Fuentes, “Natilla” Jiménez, Juan Vistuer, Eugenio George, Alcides Sagarra y a los prestigiosos profesores de la Escuela Superior de Educación Física Manuel Fajardo, en especial a Roberto Hernández y al doctor José Yáñez.

Y por supuesto, también pude extraer conocimientos de grandes entrenadores como Preston Gómez, Joe Torre, Bobby Cox, Tony La Russa, Jim Leyland, Tommy Lasorda. 

Incluso de otros deportes como Pep Guardiola, José Mourinho, Phil Jackson, Pat Riley, Magic Johnson, Glen Mills y muchas eminencias del deporte mundial, fueron objeto de estudio por mí y les agradezco su enorme aporte a mis conocimientos y gracias a esto podemos seguir trasladando sus experiencias y conocimiento.

Toda esa sabiduría la estoy escribiendo en dos libros, pero de eso hablaremos en otra entrevista, ya esta es muy larga.

Siempre te consideré un hombre familiar ¿qué es de la familia Valdés?

Soy feliz, adoro mi familia, tengo cuatro hijos y cuatro nietas, todavía espero que alguno de mis hijos me dé el pelotero que estoy buscando para entretenerme en la vejez, pero todavía queda mucho por hacer.

Vivo orgulloso de mis hijos, Massiel, Miguel, Jéssica y Ángel Miguel, han sido y siguen siendo la principal motivación en mi desarrollo profesional y en la difícil lucha de la vida, no me quejo de lo que soy y de lo que fui, los exhorto a todos, a no quejarse de la vida, pues… aún con todas las cosas negativas, la pandemia, los fenómenos naturales, las enfermedades terminales, el odio, el crimen, el robo, la mentira y la envidia, aún ¡el mundo sigue siendo hermoso y la vida lo más preciado!

Soy feliz porque disfruto el día de hoy, sin pensar en ayer y en mañana.

Me encanta la música y tengo la suerte de tener un yerno músico, Isaac Delgado, a él le debo mi faceta de salsero.

¿Ves cerca un arreglo definitivo entre la Federación Cubana de Béisbol y la MLB para que nuestros peloteros puedan jugar libremente en la Gran Carpa?

Me dio una gran alegría la noticia de que podría haber un acuerdo. La bandera y el himno van más allá de las diferencias políticas: el orgullo de ser cubano y representar la Patria no tiene precio.

La Patria no tiene dueño, simplemente es de todo el que la quiera y si hay que mejorar los sistemas políticos, la unidad es lo que puede ayudar. Como te dije antes, soy cubano y no de aquí o de allá, soy un cubano que gusta del café y el buen puro, orgulloso del deporte cubano que tanta historia bonita recoge en sus récords.

Es la hora de unir fuerzas. El Clásico Mundial nos queda cómodo si le ponemos todas las piezas a la “aplanadora del Caribe” y estoy seguro que así estaremos a las puertas de un gran acontecimiento que no me lo quisiera perder; será una cita con la historia, que ojalá pueda observar muy de cerca, para nuevamente escuchar el histórico grito al final del evento: ¡Cuba campeón del mundo!

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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