Cubana diabética sin medicamentos ni comida Foto © Captura Youtube Cubanet

Enferma cubana en extrema pobreza denuncia que no tiene medicinas ni alimentos

Una cubana residente en Bermejal, un poblado de Baracoa, Guantánamo, vive sola en una pobreza extrema y totalmente abandonada por el Gobierno.

Clara Lobaina Gutiérrez tiene apenas 48 años, pero su condición de salud y la soledad que padece desde hace 10 años, cuando perdió a su esposo, han dejado huellas en su cuerpo y parece mucho mayor.

“Soy diabética, padezco de los nervios y soy asmática. No tengo sedantes, aquí en las farmacias no hay nada. He ido a buscar nitrazepán, diazepán, y no hay. A veces tengo que hervir la maracuyá para tomármela, pero no siempre, porque eso sube la presión”, relató a la agencia independiente CubaNet.

“Tomo la metformina, pero hace como dos meses estoy atrás de ella. Y no me puedo medir la glucosa en sangre para saber cómo tengo el azúcar, porque no hay biosensores. Me hace falta uno rápido, no puedo estar mucho tiempo por ahí por eso mismo, porque cuando estoy con el azúcar tengo que virar para la casa rápido”, agregó.

Clara solo cobra una chequera de 280 pesos que no le alcanza para nada. Malvive en una casucha de tablas de madera y piso de tierra sin las mínimas condiciones.

Últimamente, para poder comprar el pollo que el Gobierno vende a la población a unos cinco o seis CUC, ha tenido que pedir dinero prestado a sus vecinos. Pero a veces ni siquiera con el dinero ha logrado conseguirlo.

“Hace dos días estoy atrás de los pollos y se acaban. Y hoy, enferma, estoy aquí esperando para bañarme e ir allá a ver si puedo comprar, porque ayer lo que pude comer fue un café con pan. ¿Quién vive así?”, cuestionó.

“Eso llega al CUPET y controlado por la libreta, y como estoy enferma fui y hablé con el administrador para que me dejara pasar, porque me estaba desmayando. ¿Y sabe lo que me dijo? Que me largara –en mala forma me dijo–, para un consultorio que estaba cerca de allí, o si no, que me fuera para mi casa y volviera mañana”, precisó.

“Creo que tengo el azúcar alta, ahora tengo que pedir un favor para ir a casa de un vecino que me tome el azúcar, entonces a veces voy y le digo al administrador, y le pido que me pase por impedido físico, y no me pasan porque no tengo carnet”, refirió.

Clara contó que sobrevive recorriendo las calles hasta ver si encuentra algo de alimentos, pero casi nunca hay nada. “¿Qué voy a hacer?”, dijo.

Con lágrimas en los ojos, la mujer apeló a la solidaridad de sus compatriotas para resolver su situación. “Si me ayudaran se lo agradecería en el alma, a ver si duro un añito más”.

A una pregunta del reportero de CubaNet de qué alimentos tenía para comer ese día, su respuesta fue tajante. “No tengo nada”.

Lamentablemente, casos como este abundan en todo el país.

Recientemente una madre de dos niñas, una de ellas con síndrome de Down, denunció que el Estado no le da recursos para afrontar el padecimiento de su pequeña, además de que las tres residen en una casa sin condiciones de habitabilidad.

“No me le dan el aseo que deben darle porque ella se hace pipí en la cama todavía. Me dan culeros una vez al año –dos paquetes de culeros desechables una vez al año–. No me dan el jabón que deben darme por encamado. Ella no está encamada, pero deben dárselo por su situación”, detalló Dimey Ramírez Ramírez a CubaNet.

La mujer solo cobra una chequera de 237 pesos, un dinero que no le alcanza para nada. “Nada más en la bodega cuánto no se le va a uno entre el arroz, la pasta y el arroz adicional que vale cuatro pesos”, precisó.

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