Juan Fernández Trigo en toma posesión de cargo nuevo embajador español en Cuba en 2018 ( Archivo) Foto © EmbEspCuba/ Twitter

España renuncia a nombrar embajador ante Maduro y designa "encargado de negocios con cartas de gabinete"

El Gobierno español no nombrará a un nuevo embajador en Venezuela, sino que el máximo representante diplomático de España en Caracas tendrá el estatus inferior de “encargado de negocios con carta de gabinete”, anunció este jueves la secretaria de Estado de Exteriores y para Iberoamérica, Cristina Gallach.

La funcionaria justificó la decisión en la falta de legitimidad del presidente Nicolás Maduro, quien revalidó el cargo a finales de 2018 en unas elecciones cuestionadas por la Unión Europea.

Según explicó Gallach, se trata de la misma vía adoptada por otros países europeos como Italia y Países Bajos

A principios de 2019, España reconoció como presidente legítimo de Venezuela al opositor Juan Guaidó, el titular de la Asamblea Nacional que se autoproclamó mandatario “encargado” del país tras desconocer los comicios. Sin embargo, La Moncloa no dejó de reconocer a Maduro como líder de facto y mantuvo hasta ahora las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, aunque también acreditó en Madrid al representante de Guaidó.

En septiembre, la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, confirmó el relevo del embajador español en Caracas, Jesús Silva, y su sustitución por el actual representante en Cuba, Juan Fernández Trigo. Este diplomático catalán no será embajador, sino que ostentará un estatus de rango inferior para marcar las diferencias con el Gobierno bolivariano.

La decisión de La Moncloa se produce solo unos días después de que el líder opositor Leopoldo López lograra abandonar la embajada española en Caracas –donde llevaba año y medio refugiado- y salir clandestinamente del país, vía Colombia, para llegar a Madrid el pasado domingo.

El miércoles, Maduro cargó duramente el miércoles contra el presidente español Pedro Sánchez por recibir a López en España y centró su ira en Silva, que aún se encuentra en la capital venezolana.

Primero fue un comunicado de la Cancillería y después el propio dictador venezolano arremetió contra el embajador español. El sucesor de Hugo Chávez habló de una supuesta negociación previa a la salida del dirigente opositor, sin dar más detalles ni ofrecer evidencias. Acusó a Madrid de complicidad, pero evitó, por ahora, adoptar medidas diplomáticas concretas.

A finales de septiembre España anunció el relevo de Silva, que dirige la Embajada en Caracas desde 2017, aunque aseguró que el cambio no iba a afectar la situación de López, quien llevaba un año y medio resguardado en la residencia del representante diplomático.

La decisión española es otro paso en el aislamiento diplomático de Maduro, cuyas relaciones internacionales se han reducido a sus habituales aliados ideológicos: China, Rusia, Irán, Turquía y, por supuesto, Cuba.

El régimen bolivariano está duramente enfrentado a la mayoría de los países americanos, pero presumía de mantener canales de diálogo más fluidos con Bruselas, que reclama una salida pactada a la grave crisis institucional y política que azota al país y apuesta por la celebración de elecciones.

Hasta hace semanas, por ejemplo, la Unión Europea seguía abierta a negociar su participación con una misión de observación en las convocadas legislativas para el 6 de diciembre. Sin embargo, el considerar que no se dan las suficientes garantías, solicitó a Maduro aplazar la votación. Este rechazó de plano, lo que al menos por el momento ha cerrado el camino del acercamiento diplomático con Bruselas.

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