Donald Trump, en uno de sus mítines de campaña. Foto © Donald Trump / Twitter

Grietas en liderazgo republicano por acusaciones de Trump contra el proceso electoral

Líderes del Partido Republicano han empezado a rechazar las acusaciones de fraude electoral vertidas por el presidente y candidato a la reelección, Donald Trump, según recoge Político.

En ese abanico de republicanos que empiezan a desmarcarse de las acusaciones sin pruebas de Trump están las senadoras Pat Toomey y Susan Collins.

Ésta última ha recordado que cada estado tiene autoridad para fijar las reglas de los comicios electorales. Asimismo la representante de Maine dijo que cada voto válido debe contarse. También añadió que en caso de detectarse irregularidades en el proceso electoral, corresponderá a los tribunales resolverlas. En su opinión todos los estadounidenses deben respetar el resultado de las elecciones.

En este sentido el senador por Nebraska Ben Sasse animó al equipo de campaña de Trump a presentar las pruebas que dicen tener sobre las supuestas irregularidades que han detectado en el conteo de votos, o, de lo contrario, dijo, todas las boletas legales deben ser escrutadas.

Más directo ha sido Mitt Romney, republicano por Utah, que no respaldó la candidatura a la reelección de Trump y que votó en su contra durante el proceso de 'impeachment' en el Senado. Él ha hecho público un comunicado en el que dice que Trump se equivoca al decir ha habido fraude electoral porque estas declaraciones dañan la imagen de las instituciones de los EE.UU. y puede incendiar las "pasiones peligrosas" de sus seguidores.

En esta misma línea, el senador republicano Roy Blunt recomendó a Trump dejar la batalla judicial en manos de sus abogados. Aunque mostró empatía hacia Trump y destacó que el presidente tiene todo el derecho a esperar a que termine el recuento de votos en los seis estados en los que aún continúa el escrutinio. No obstante, recomendó que tanto los medios de comunicación como los seguidores del actual presidente dejen trabajar a los juzgados y los animó a presentar aquellas pruebas que consideren una irregularidad.

Pero no todos le han dado la espalda a Trump. Entre quienes le apoyan está Kevin McCarthy, líder de la minoría de la Cámara, lo que los expertos entienden como una muestra del control que ejerce el candidato sobre su partido.

En el otro lado de la balanza entran algunos de los legisladores próximos a jubilarse que ya tienen adjudicada la etiqueta de ser críticos del presidente.

Altos funcionarios electos del Gobierno republicano se han mostrado contrarios a suscribir los ataques de Trump al sistema electoral de los EE.UU. luego de que el pasado jueves el candidato republicano dijera que si se cuentan los votos legales él es el ganador de estos comicios, pero si se contabilizan los ilegales gana Biden.

Estas declaraciones que pretendieron colarse el jueves en la noche, en directo en los noticieros de las grandes cadenas de televisión estadounidenses, fueron cortadas por ABC, NBC y CBS en lo que muchos analistas han interpretado como una forma de corregir al presidente de los Estados Unidos.

Poco a poco son más los republicanos que marcan distancias con un presidente que no prevé conceder de manera inmediata la victoria electoral a Biden, pese a que el candidato demócrata le aventaja en cuatro de los seis estados en los que aún no hay un resultado definitivo.

Biden se puso este viernes por delante de Trump en Georgia (16 votos electorales), Pensilvania (20) y Arizona (11), con entre el 95% y el 98% de los votos escrutados.

Trump no encajó bien esta situación y al ver a su adversario político ir por delante en el recuento de votos dijo que llevará esos resultados electorales a la Corte Suprema y volvió a repetir que tienen "muchas pruebas" pese a que hasta el momento ningún juez le ha dado la razón en reclamaciones como la de Chatham (Georgia), donde un magistrado advirtió a los republicanos de que los juzgados no están para pronunciarse sobre hechos que podrían estar pasando sino sobre hechos consumados.

Motivo suficiente para que el demócrata Jim Kenney, alcalde de Filadelfia, la ciudad más grande de Pensilvania, le recomendara a Trump ponerse "los pantalones de niño grande", asumir los resultados electorales y felicitar al ganador de los comicios, Joe Biden.

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