Calle en La Habana (Imagen de referencia) Foto © CiberCuba

El peso cubano ante una nueva y próxima devaluación

La Tarea ordenamiento en Cuba acaba de empezar hace apenas una semana. Y no habiendo superado las quejas de los consumidores por los nuevos precios de productos y servicios, las primeras alarmas se han encendido en el mercado informal de cambios, donde el dólar se cotiza por encima de los 50 pesos cubanos, prácticamente el doble de la tasa fijada por las autoridades.

¿A qué obedece esta situación? ¿Es responsabilidad de las autoridades? ¿Tiene solución?

La primera pregunta tiene una respuesta fácil: el mercado confirma que el dólar vale mucho más de lo establecido por las autoridades cubanas. El cálculo ha sido erróneo. Esto ocurre porque o bien hay una demanda muy elevada de dólares en la población, o porque la oferta de esta divisa es escasa. También pueden ocurrir las dos cosas de forma simultánea. Los dólares escasean porque no entran turistas desde hace diez meses y la actual temporada alta se presenta muy negativa, las exportaciones de mercancías y servicios flaquean, las inversiones extranjeras se estancan y las remesas desde noviembre tampoco van bien. Hay menos oferta de dólares. 

Sin embargo, la demanda va en aumento. Sobre todo desde que se descubrió que hay tiendas bien surtidas de todo tipo de bienes, pero que venden en dólares por medio de tarjetas de débito emitidas por algunos bancos. Tarjetas que no permiten la obtención de efectivo en los cajeros, solamente para las compras en las tiendas en MLC. Pero la gente necesita comer, limpiar la casa, asearse, reparar equipos, y esos productos escasean en las bodegas estatales, si bien se consiguen en las tiendas que venden en dólares. Por lo tanto, la demanda de billetes verdes irá en aumento. El exceso de demanda apunta a un aumento del precio del dólar, y la consiguiente caída del peso cubano. El tipo fijado por las autoridades se queda pequeño. 

En estas condiciones, no es extraño que haya una notable coincidencia entre las previsiones formuladas por los especialistas, y que todos señalen que el valor del dólar respecto al CUP crecerá aún más, y cabe esperar que a finales de este mes de enero el cambio esté cerca de los 80 CUP, y en aumento. Expansión monetaria interna provocada por el desequilibrio fiscal y por los aumentos de salarios y pensiones, y creciente agujero en las cuentas externas (que ya no se cierra con las exportaciones de servicios) apuntan a una nueva caída del valor de la moneda nacional. Los únicos que, hasta ahora, parecen no haberse dado cuenta de este proceso, son los dirigentes comunistas, interesados en mantener el cambio oficial, a toda costa, en 1x24 y que resista el mayor tiempo posible. Pero sin hacer nada al respecto. 

Conviene tener presente que los gobiernos, en el caso de Cuba el Banco Central, tienen capacidad para hacer frente a situaciones en las que el tipo de cambio de la moneda nacional se tiene que sostener, si es que lo consideran conveniente. La inacción es lo peor en estos casos. Pero los márgenes de la política fiscal y monetaria son muy limitados y no parece que, a corto plazo, se puedan adoptar medidas adecuadas de control del déficit o de la expansión de la cantidad de dinero en circulación. Una devaluación, precisamente, se suele adoptar para incrementar las divisas vía mayores exportaciones, fomentando la competitividad de la oferta nacional. Pero este efecto no se ha producido, y existen dudas sobre la capacidad de reacción del sector empresarial de la economía cubana en la actual coyuntura, dados sus niveles de competitividad.

De modo que mientras que el CUC va siendo retirado por las autoridades, en ese plazo de seis meses que parece quizás excesivo, los que aún mantienen reservas financieras en CUC han tenido que aceptar una tasa cambiaria del dólar respecto al CUC en el mercado informal que va más allá de 1,50 CUC y 1,80 CUC por dólar, cuando la intención de las autoridades era mantener el cambio a 1 x 1,08.

La subida espectacular del dólar con respecto al CUP y al CUC obedece a un cálculo erróneo del tipo de cambio por las autoridades, eso es evidente, y tendrá sus consecuencias negativas.

Sin aumento de las exportaciones, no habrá divisas, y las importaciones, muchas de ellas de alta dependencia, se tienen que pagar a precios más elevados después de la devaluación. No hay la menor duda que el precio del dólar tiene que aumentar y los pronósticos indican que el crecimiento será mucho mayor, conforme los mercados en moneda nacional (que han quedado solo en CUP al desaparecer el CUC) se desabastecen cada vez más, y la gente necesita dólares para comprar productos en las tiendas en MLC. Y el gobierno, permanece impasible.

Bien, esto no es del todo cierto. La situación es tan complicada a corto plazo, que las autoridades han decidido limitar las posibilidades de comprar moneda libremente convertible en las cadecas, sacar dinero en los cajeros y establecimientos autorizados, o hacer efectivos los depósitos en dólares, porque la disponibilidad es tan escasa que el régimen impide el libre acceso de la población a las divisas. La Estrategia incorpora además medidas para flexibilizar las divisas en las empresas, pero hasta la fecha esta medida no ha funcionado.

Todo ello promueve la necesidad de un mercado informal, que se nutre de los envíos de remesas por canales no oficiales, que en este momento están dando respuesta a las necesidades de la población y de productores que necesitan dólares. El incremento del dinero procedente del exterior que llegará en los “bolsillos” de los viajeros será muy importante, y escapará del control oficial. El mercado informal crecerá porque en él se encontrarán los dólares. Pero que al mismo tiempo se producirá una fractura del consumo de la población, sobre todo de los trabajadores del sector presupuestado que obtienen sus ingresos solamente en moneda nacional, y entre los pequeños y medianos emprendedores con respecto al resto de empresas.

La solución al problema es complicada, si persiste la demanda creciente de dólares y no llegan a la economía cubana en cantidad suficiente por los canales oficiales. Las ventas en las tiendas en MLC pueden quedar en segundo plano en este diseño y en cambio, desarrollarse notablemente una “reventa” oficial a precios más elevados que aproveche las ventajas de los mercados informales de bienes y servicios. 

Mientras que todo esto ocurre, la tasa de cambio instaurada por las autoridades, 1x24, perjudicará a la población y se depreciará rápidamente, con efectos negativos mayores. Las autoridades han podido comprobar lo absurdo y antieconómico que es apostar por una devaluación asimétrica de la moneda del país, buscando efectos en el sector empresarial y no en el conjunto de la población. A la larga, este tipo de decisiones crea numerosos problemas económicos y sociales cuya solución no es fácil.

Ya es tarde, pero el régimen no solo debería haber realizado un análisis de los fundamentales de la economía para determinar el alcance del tipo de cambio del dólar con el CUP, sino que tendría que haber adoptado medidas para liberalizar la economía y corregir los desequilibrios monetarios y fiscales, no agrandarlos. Se sabe que el impacto de una devaluación es directo sobre los precios de mercado, que actuando con libertad y en función de la oferta y demanda, pueden determinar de manera eficiente los nuevos equilibrios. La intervención y controles que plantea el régimen sobre salarios, pensiones, subsidios, etc, no hará otra cosa que introducir rigideces en los ajustes, distorsiones en oferta y demanda, y acrecentará el coste social de la devaluación en términos de inflación general de precios. O en su caso, más desabastecimiento de los productos en precios nacionales. Más presión para la devaluación del peso.

La conclusión de todo esto es que el régimen comunista va a quedar a expensas de lo que diga el mercado informal de cambios, porque si es incapaz de sostener el tipo de 1x24 y vender divisas a la población al mismo, no tendrá más remedio que devaluar el peso en un plazo no muy largo, ya que la demanda de dólares de la población (campesinos para comprar insumos, la población para comprar en tiendas en moneda libremente convertible, aquellos que precisen dólares para viajar al exterior, etc.) será muy superior a la oferta (el turismo seguirá paralizado, las exportaciones no serán suficientes, las remesas en declive), lo que aumentará las tensiones en el tipo de cambio.

Al final, algunos analistas apuntan a que la Tarea ordenamiento está situando a la economía cubana en un escenario parecido al que se produjo durante el “período especial” cuando los cubanos perdieron toda su confianza en la moneda nacional y los mercados informales llevaron al dólar por encima de los 150 CUP. Salvando las distancias de la realidad actual con respecto al pasado, algunos elementos se parecen peligrosamente. 

Si no se garantiza un suministro adecuado y continuo de divisas a la población a través de los canales oficiales, el mercado informal dará a las divisas un precio más alto con respecto al CUP, pero asegurará la disponibilidad de moneda extranjera a la demanda. El cambio oficial quedará desautorizado una vez más. Al final, sin embargo, será el sector privado cubano, con todas las limitaciones y dificultades, quien dará soluciones a este lío cambiario y monetario. 

Lo más probable es que todo acabe en una nueva devaluación del CUP, mucho mayor que la actual, que obligará a las autoridades a revisar todo el tablero de precios y salarios, si no quieren empobrecer a los cubanos de forma muy notable.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Elías Amor

Economista Presidente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos Miembro del Consejo del Centro España-Cuba Félix

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