Madre cubana con una hija autista denuncia falta de atención médica y miedo al desalojo en Cuba

Ketty Méndez y su hija viven de manera ilegal en un apartamento en el que se colaron hace 15 años. "No tengo papeles. No tenía donde vivir con mis tres hijos pequeños y la niña en esas condiciones".

Ketty Méndez junto a su hija, de 23 años, con Trastorno del Espectro Autista. Foto © CiberCuba

Se llama Ketty Méndez, vive en Habana del Este y tiene una hija de 23 años que sufre un severo Trastorno del Espectro Autista (TEA), discapacidad intelectual y epilepsia desde que tenía tres años.

Lejos de ser una prioridad para el sistema de protección y servicios sociales, la niña apenas encontró apoyo institucional. "Ha sido prácticamente abandonada por la salud cubana durante todos estos años", asegura su madre a CiberCuba.

Sobre los 7 años, la hija de Ketty fue diagnosticada de una infección por un hongo (Candidiasis albicans intestinal), que habría tenido cura en su momento, pero ella no tuvo dinero para pagar las medicinas.

La doctora que atendió a la niña le mandó un tratamiento que sólo se podía encontrar en farmacias en divisas porque no existía en moneda nacional. 

"Cuando fui a buscar el medicamento tenía un precio muy muy elevado: cerca de los 50 dólares. Yo regresé diciéndole a la doctora que no podía costear esto; que, por favor, me diera otra alternativa y ella me dijo que no existía, que ésta era la única. Pasaron los años y no aparecía otra alternativa. Ni siquiera le hacían estudios (a la niña) para ver los estragos que le seguía causando esta infección. Le empezaron a salir lesiones en la piel; granos que se le infectaban muchísimo y empezó a debilitarse, con pérdida del apetito. Empezó a padecer muchísimo. Actualmente este hongo ha tomado mucha fuerza en su organismo y le ha afectado el torrente sanguíneo. Según estudios que he leído, dicen que este hongo puede afectar órganos. Yo no sé si tiene órganos afectados porque nunca le han hecho estudios aunque los he reclamado donde quiera", señala Ketty Méndez.

Ella no ha encontrado receptividad por parte de las autoridades sanitarias cubanas, que sólo le han dado excusas. "Cuando no hay agua, no hay guantes; no hay para hacerle un monocultivo; no hay corriente; no hay esto o no hay lo otro. Ahora con este asunto de la Covid todo se dificultó más", insiste.

Durante la pandemia la hija de Ketty Méndez recayó de su padecimiento. "Sólo he encontrado ignorancia por parte de los médicos. Me dirigí a la dirección del policlínico de mi área y me enviaron al médico después de tantas quejas que di. El médico no venía nunca a verla y la niña casi todos los días se me caía desmayada en el piso, con todas las lesiones", comenta esta madre cubana abandonada a su suerte por las instituciones cubanas.

Después de mucho insistir, finalmente el médico acudió a la casa de Ketty Méndez a ver a su hija. "no fue capaz siquiera de mandarle un análisis o un medicamento. Ella actualmente está mal. Anoche mismo le salió una erupción en la parte de atrás del cuello. Yo no tenía nada que darle, ni una Benadrilina, ni un medicamento. Estoy en espera de que alguien dé la cara y asuma lo que está pasando con mi hija", afirmó.

A Ketty Méndez se le corta la voz cuando CiberCuba le pregunta qué es lo que más desea en su vida. Contesta con un nudo en la garganta: "Lograr la cura para mi hija".

Para conseguirlo reclama una visa humanitaria con la que poder atender a su hija en otro país. "Ya, a esta altura, ellos no se van a ocupar de mi hija aquí en Cuba. Ellos no tienen el tratamiento efectivo. Si lo tuvieran, ya lo hubieran hecho; ya se lo hubieran puesto. Yo tengo toda la historia clínica de mi hija, fotos y evidencias que prueban que mi hija está enferma", dice.

Ketty Méndez sueña con vivir con su hija en un primer piso. "Es imprescindible para su buen desarrollo psicomotor", explica.

En esencia, esta madre quiere que se haga justicia y que Dios le ayude a cuidar a su hija en otro país, "cualquiera que sea", donde ella "pueda darle estabilidad y un techo seguro", añade.

Ilegales en su casa

Méndez y su hija viven de manera ilegal en un apartamento en el que se colaron hace 15 años. "No tengo papeles. No tenía dónde vivir con mis tres hijos pequeños y mi hija en esas condiciones. Al principio fue muy duro porque querían desalojarme. Yo empecé a quejarme en el Consejo de Estado, la Vivienda Municipal y Provincial, en el Partido (PCC) y nunca recibía respuesta". 

Ni le contestaron ni le resolvieron el problema. Lo único que consiguió fue que le enviaran un documento declarándola "ilegal". Supuestamente ese papel era imprescindible para regularizar su estancia en ese apartamento. Pero pasaron los años y sigue todo parado.

Hace un año, Ketty Méndez volvió a reclamar la legalización de su casa, "que se está cayendo a pedazos". "Vivo en un cuarto piso donde el balcón está cayéndose. Es un peligro grandísimo para mi hija. Necesito un primer piso donde mi niña pueda hacer su terapia motora. En estos últimos años sus músculos se han atrofiado. De hecho, en el certificado médico que tiene, lo dice bien claro, que necesita espacios abiertos para moverse y a pesar de todo esto, nunca me han ayudado ni siquiera dándome la propiedad de esta casa para vender aquí y comprar un bajo", recalca.

A estas alturas, Méndez asegura que tiene todo el trámite aprobado, pero el título de propiedad no sólo no llega sino que ahora le dicen que ha habido un error y que su caso no entra en la nueva ley que ampara a las viviendas ilegales porque esa norma sólo se aplica para legalizar a los que han cogido algún terreno o se han colado en un medio básico del Estado.

"Resulta que a partir de mañana viernes (16 de abril) yo ya no entro en esta política y entonces la única solución que me dan es que van a volver a valorar este caso, después de 15 años esperando. Cabe la posibilidad de que me dejen como arrendataria y yo les he dicho que no puedo estar una vida entera pagando ese apartamento, que el día que yo me muera, mis hijos tendrán que seguir pagándolo. Si no lo aprueban, Enfrentamiento de la Vivienda viene y nos desaloja", lamenta esta madre cubana.

"Esto es un abuso, un atropello a los derechos míos y de mi hija", se queja no sin antes aclarar que ella no busca donaciones ni ayuda económica sino una cura para su hija y una casa para su familia.

"Hoy tengo que ir de nuevo a Vivienda y no tengo con quién dejar a la niña. No puedo ir. No voy a entregarles más papeles después de todo lo que les he entregado", concluye.

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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