¿Pudo el coronavirus salir de un laboratorio? Lo que dice la ciencia

Dos prominentes científicos norteamericanos defienden en el 'Wall Street Journal' que el genoma del virus demuestra su origen manipulado.

Imagen de molécula del virus del COVID-19 Foto © Twitter/Science4Dummies

Dos nuevas informaciones publicadas esta semana refuerzan la teoría, antes secundaria, de que el coronavirus pudo haber salido de un laboratorio en vez de transmitirse por la vía animal.

En ambos casos, se trata de fuentes científicas, que han analizado la composición genética del virus para tratar de determinar cómo éste evolucionó y se propagó entre la población mundial.

Un informe sobre los orígenes del COVID-19 encargado por el gobierno de Estados Unidos concluyó que la hipótesis que afirma que el virus salió de un laboratorio chino en Wuhan es plausible y merece una mayor investigación, informó The Wall Street Journal este lunes citando a personas familiarizadas con el documento clasificado.

El estudio fue preparado en mayo de 2020 por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California (un respetado laboratorio de EE.UU.) y fue remitido al Departamento de Estado en medio de una investigación sobre los orígenes de la pandemia durante los últimos meses de la administración Trump.

"La evaluación fue uno de los primeros esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para explorar seriamente la hipótesis de que el virus se filtró del Instituto de Virología de Wuhan de China junto con la hipótesis contraria de que la pandemia comenzó con el contacto humano con animales infectados. Una persona que leyó el documento, fechado el 27 de mayo de 2020, dijo que era un caso sólido para una mayor investigación sobre la posibilidad de que el virus se filtrara fuera del laboratorio”, asegura el diario norteamericano.

El informe difería de la opinión dominante en la primavera de 2020 de que el virus se había transmitido por primera vez a los humanos a través de un animal infectado, de acuerdo con un exfuncionario del Departamento de Estado involucrado en la investigación.

“Los hallazgos del Departamento de Estado, que fueron examinados por las agencias de inteligencia estadounidenses, se hicieron públicos en una hoja informativa del 15 de enero que enumeraba una serie de razones circunstanciales por las que el brote de COVID-19 podría haberse originado como resultado de un accidente de laboratorio. Incluyen la afirmación de que 'el gobierno de EE.UU. tiene motivos para creer que varios investigadores del WIV se enfermaron en otoño de 2019 con síntomas que coincidían con Covid-19 o una gripe estacional', añadió la fuente.

WSJ informó el mes pasado que tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan enfermaron de tal magnitud en noviembre de 2019 como para buscar atención hospitalaria. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, ha dicho que la información sobre los tres investigadores enfermos provino de una entidad extranjera y que se necesita una corroboración adicional.

“Los funcionarios de la administración Biden también han señalado que la hoja informativa del Departamento de Estado del 15 de enero reconoce que el gobierno de los Estados Unidos no sabe con precisión dónde, cuándo y cómo se transmitió el virus por primera vez a los humanos”, dice el Journal.

Por otra parte, dos prominentes científicos norteamericanos han publicado en ese mismo diario una columna de opinión en la que defienden la teoría de un origen de laboratoria, sustentada por algunos rasgos detectados en el genoma del virus.

"La razón más convincente para favorecer la hipótesis de la fuga de laboratorio se basa firmemente en la ciencia. En particular, considera la huella genética del CoV-2, el nuevo coronavirus responsable de la enfermedad COVID-19", aseguran Stephen Quay, fundador de Atossa Therapeutics, y Richard Muller, profesor emérito de física en la Universidad de California Berkeley y ex científico senior en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley.

Para ellos, hay dos evidencias científicas halladas en el genoma del virus que apuntan a una manipulación de laboratorio.

En primer lugar, hacen notar que en toda la clase de coronavirus que incluye CoV-2, la combinación de proteínas CGG-CGG nunca se ha encontrado de forma natural. "Eso significa que el método común de los virus que adquieren nuevas habilidades, llamado recombinación, no puede funcionar aquí. Un virus simplemente no puede detectar una secuencia de otro virus si esa secuencia no está presente en ningún otro virus".

"Aunque el doble CGG se suprime de forma natural, ocurre lo contrario en el trabajo de laboratorio. La secuencia de inserción de elección es la doble CGG. Esto se debe a que está disponible y es conveniente, y los científicos tienen mucha experiencia en insertarlo. Una ventaja adicional de la secuencia doble CGG en comparación con las otras 35 opciones posibles: crea una baliza útil que permite a los científicos rastrear la inserción en el laboratorio", explican los expertos.

"Fue esta secuencia exacta la que apareció en el genoma del CoV-2. Los defensores del origen zoonótico deben explicar por qué el nuevo coronavirus, cuando mutaba o se recombinaba, eligió su combinación menos favorita: el doble CGG. ¿Por qué reprodujo la elección que habrían hecho los investigadores de la ganancia de función en el laboratorio?", se preguntan los investigadores

"Sí, podría haber sucedido al azar, a través de mutaciones. Pero ¿alguien cree eso? Como mínimo, este hecho -que el coronavirus, con todas sus posibilidades aleatorias, tomó la combinación rara y antinatural utilizada por los investigadores humanos- implica que la teoría principal del origen del coronavirus debería ser una fuga de laboratorio", añaden los científicos

"Cuando Shi Zhengli del laboratorio y sus colegas publicaron un artículo en febrero de 2020 con el genoma parcial del virus, omitieron cualquier mención de la secuencia especial que sobrealimenta el virus o la rara sección del doble CGG. Sin embargo, la 'huella digital' se identifica fácilmente en los datos que acompañan al documento. ¿Se omitió con la esperanza de que nadie se diera cuenta de esta evidencia del origen en la manipulación?", prosiguen los autores del artículo.

El otro rasgo o evidencia científica que ha llamado la atención a los científicos es la capacidad de resistencia del virus, lo que llaman " las diferencias dramáticas en la diversidad genética de CoV-2, en comparación con los coronavirus responsables del SARS y MERS".

"Se confirmó que estos dos últimos tenían un origen natural; ambos evolucionaron rápidamente a medida que se propagaban por la población humana, hasta que dominaron las formas más contagiosas. El del COVID-19 no funcionó de esa manera. Apareció en humanos ya adaptados a una versión extremadamente contagiosa. No se produjo ninguna 'mejora' viral grave hasta que se produjo una variación menor muchos meses después en Inglaterra", aseguran los expertos.

"Esta optimización temprana no tiene precedentes y sugiere un largo período de adaptación anterior a su difusión pública. La ciencia solo conoce una forma de lograr esto: la evolución natural simulada, haciendo crecer el virus en las células humanas hasta lograr su estado óptimo", explica el texto.

El presidente norteamericano Joe Biden dijo el mes pasado que había ordenado a sus agencias de inteligencia que encontraran respuestas al origen del coronavirus. Las agencias están considerando dos escenarios probables que el virus sea el resultado de un accidente de laboratorio o que haya surgido contacto humano con un animal infectado, pero no han llegado a una conclusión definitiva. Ahora tendrán 90 días para entregar un informe que se acerque a la verdad.

A principios de este mes, el doctor Anthony Fauci, experto en enfermedades infecciosas de EE.UU., pidió a China que publicara los historiales médicos de nueve personas cuyas dolencias podrían proporcionar pistas vitales para saber si el COVID-19 surgió como resultado de una fuga en el laboratorio.

Las autoridades chinas, por su parte, han negado repetidamente  la hipótesis de una fuga de laboratorio, acusando a Washington de difundir "teorías conspirativas" y negando informaciones sobre la hospitalización de investigadores en Wuhan publicadas por medios estadounidenses.

Pekín niega tajantemente las informaciones sobre la supuesta enfermedad de tres virólogos del laboratorio de Wuhan que según el WSJ necesitaron atención hospitalaria y sufrieron síntomas similares a los que han padecido después al menos 172 millones de personas en todo el mundo.

Aunque por el momento, persisten las dudas sobre el origen de la pandemia que ha matado ya a más de 3,6 millones de personas en todo el mundo, las nuevas evidencias y filtraciones permiten, al menos, sostener seriamente la teoría de una fuga o manipulación de laboratorio.

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