Liberan al exiliado cubano Eduardo Arocena tras 39 años de cárcel por terrorismo en EE.UU.

Arocena fue excarcelado sorpresivamente de la prisión federal de Rochester, en Minnesota, donde cumplía su condena de dos cadenas perpetuas más 35 años de cárcel.

Miriam Arocena recibe a su esposo Eduardo Arocena a su llegada a Miami, el viernes. Foto © Cortesía de la familia Arocena

El exiliado cubano Eduardo Arocena, protagonista de la lucha violenta contra el régimen de Fidel Castro, fue liberado este viernes por razones humanitarias tras 39 años de prisión en Estados Unidos.

Según confirmaron fuentes familiares, Arocena fue excarcelado sorpresivamente de la prisión federal de Rochester, en Minnesota, donde cumplía una condena de dos cadenas perpetuas más 35 años de cárcel, y se encuentra junto a su esposa, Miriam Arocena, en su residencia en el suroeste de Miami.

"Siempre le pedí a Dios que no se nos muriera en prisión, pero es tan triste ver [la persona] que llegó... Él no me conoce, no conoce a sus hijos, tiene completamente perdida su mente", dijo Miriam Arocena en una entrevista compartida por CiberCuba con el reportero Carlos Santana, de la emisora La Poderosa (WWFE-670 AM).

La esposa manifestó que toda la familia está brindándole atención a Arocena, que se encuentra en delicado estado de salud y ha perdido el habla.

"Está muy mal", manifestó la mujer. "Creo que ha sido un acto de compasión para permitirle venir a morir en la casa, rodeado del amor de su familia".

Arocena, de 78 años, sufrió una embolia cerebral en la cárcel en 2011 y su petición para revisar la sanción de cadena perpetua fue varias veces tramitada sin suerte ante los tribunales federales.

Su propia esposa lideró campañas por su liberación, recogió firmas en la comunidad y compareció en espacios radiales de Miami para solicitar la liberación de Arocena por motivos humanitarios, pero ninguna de sus peticiones logró prosperar ante las autoridades estadounidenses.

Además, los insistentes reclamos de perdón presidencial, promovidos por grupos de exiliados cubanos, fueron desoídos por cuatro administraciones en Washington.

Su salida de prisión en precarias condiciones de salud marca simbólicamente el final de una etapa histórica, signada por las acciones armadas y los actos de terror en la lucha de los exiliados cubanos contra el régimen de Castro y sus simpatizantes en territorio estadounidense.

Un pasado de sabotajes, atentados con explosivos, asesinatos y amenazas que agitaron una época de agresiva confrontación con el régimen cubano por parte de grupos y líderes del exilio que aportaron por la beligerancia.

Arocena fue un puntal en esa guerra contra el régimen cubano y los partidarios de viajar y normalizar las relaciones entre Washington y La Habana. Sus operaciones como jefe de los comandos de la organización Omega 7 se intensificaron a partir de 1977, tras los primeros acercamientos políticos y viajes familiares propiciados por el gobierno de Jimmy Carter.

Las acusaciones que determinaron el arresto y condena de Arocena por terrorismo y asesinato se sustentan en acciones cometidas entre 1975 y 1983, período en que estuvo al frente de Omega 7. El expediente de la fiscalía lo señaló como el responsable directo de al menos dos asesinatos y más de 30 explosiones contra personas y entidades civiles en Nueva York, Nueva Jersey y Florida.

El fiscal que procesó el caso y pidió las máximas sentencias para el cubano fue Rudolph Giuliani. Tras un juicio de seis semanas en 1984, un tribunal federal de Nueva York lo halló culpable de 25 cargos y posteriormente todas sus apelaciones de la condena fueron desestimadas.

Historias violentas

En conversaciones grabadas por agentes del FBI, Arocena admitió haber organizado y participado en los atentados que terminaron con las vidas de Eulalio José Negrín, líder de la comunidad cubana en Nueva Jersey, en 1979, y del diplomático Félix García Rodríguez, integrante de la Misión Cubana ante Naciones Unidas, en 1980.

El asesinato de Negrín fue delante de su hijo de 13 años, Richard, quien es hoy un prominente fiscal y abogado en Filadelfia. Richard Negrín se opuso siempre a la excarcelación del asesino de su padre.

Documentos del caso consultados por CiberCuba implican a Arocena en la colocación de explosivos en un equipaje de la aerolínea TWA en el aeropuerto JFK de Nueva York, en 1979, con graves daños provocados, y en el atentado contra una oficina de venta de boletos de la aerolínea soviética Aeroflot, donde fue baleado un policía, en 1980.

En su historial de acciones se incluyen además atentados contra la embajada de México en Nueva York y los consulados de México y Venezuela en Miami, así como ataques al Madison Square Garden y la Misión Permanente de Cuba ante la ONU.

El 29 de diciembre de 1978, el grupo de Arocena colocó una bomba en la puerta del Avery Fisher Hall del Lincoln Center, en Nueva York, horas después de la primera actuación allí de la Orquesta Aragón. La explosión dañó cristales y estructuras del teatro y provocó que la afamada agrupación cubana cancelara sus restantes actuaciones en Manhattan.

La casi totalidad de la información reunida en la acusación de Arocena se debió a que en 1982 el FBI había logrado penetrar a Omega 7 y sus integrantes comenzaron incluso a incriminarse entre ellos, con implicaciones que vincularon al narcotráfico para financiar sus acciones armadas.

Arocena fue capturado en una residencia de La Pequeña Habana en 1983, en posesión de un arsenal de armas y explosivos.

En el juicio, Arocena negó todas las acusaciones, que fueron respaldadas por 85 testigos, grabaciones y evidencias documentales.

Un joven rebelde y aguerrido

Arocena nació en Caibarién, antigua provincia de Las Villas, en 1943. Tenía 16 años cuando la revolución de Fidel Castro llegó al poder y comenzó a trabajar como estibador de los cargamentos de azúcar en los muelles de su ciudad natal.

Fue también por entonces un destacado atleta y llegó a ganar el campeonato nacional de lucha libre en la categoría de las 138,5 libras.

De acuerdo con su propio testimonio en el proceso judicial, Arocena inició tempranamente su oposición al régimen castrista, luego de comprobar el rumbo comunista que tomó el país. Realizó sabotajes en campos de caña y edificios gubernamentales, y conspiró en actividades de la incipiente resistencia clandestina.

En 1965, Arocena y otro estibador se escondieron en una bodega de un barco cargado de azúcar con destino a Marruecos. Así lograron escapar de Cuba, y llegar a Tánger y luego a Casablanca en busca de asilo político.

Posteriormente pudo radicarse en Madrid y viajar a Estados Unidos, donde recibió refugio político en 1966.

Pero su asentamiento en la zona de Nueva Jersey no apagó su fervor por sacar a Castro del poder. En 1967 se trasladó a Miami para entrenarse con otros exiliados cubanos con vistas a una invasión armada que nunca tuvo lugar.

Por entonces había conocido ya a Miriam García-Torrens, una exiliada cubana que se convertiría en su segunda esposa. El matrimonio ha cumplido 53 años y su esposa nunca dejó de brindarle apoyo, aún en los días más aciagos en que nadie escuchó sus pedidos de libertad para su marido enfermo.

"Le pedí a Dios que no lo dejara morir en la cárcel y me lo ha concedido... Doy gracias por ello", repitió la mujer este sábado, mientras recibía en su casa a un médico para atender al esposo.

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.

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