Cubana Mercy Olivera, con atrofia muscular, duerme en la calle con abuela de 84 años

“Todo a cambio de que yo deje de denunciar, que deje de ser firme a mis ideas, y eso no va a pasar conmigo”, denunció, además.

Marcy Olivera y su abuela de 84 años en la calle. Foto © Facebook/Mercy Olivera

La activista cubana Mercedes (Mercy) Olivera Núñez, quien padece de una grave enfermedad neurodegenerativa, duerme junto con su abuela de 84 años en el parque de Línea y L  de La Habana, tras  presiones de la Seguridad del Estado al dueño de la casa que rentaba para que saliera de ese lugar por no aceptar la propuesta de un nuevo ingreso hospitalario.

“Todo a cambio de que yo acepte un ingreso en el CIREN [Centro Internacional de Restauración Neurológica] ,a cambio de que yo deje de denunciar, que deje de ser firme a mis ideas, y eso no va a pasar conmigo, aunque yo me esté muriendo, además son unos mentirosos porque no tienen ningún tratamiento para mí”, expuso Olivera Núñez en un directa en su red social de Facebook, en la que se le vio caminar junto a su abuela por varias calles de Centro Habana, en busca de un lugar donde dormir en la calle.

En su publicación comentó que tuvo que salir de la casa que rentaba por las presiones de la Seguridad del Estado al dueño de la vivienda, ya que ella no aceptó la propuesta de un ingreso en el citado hospital para que dejara su activismo.

“Quieren hacer conmigo ensayos, hacer evaluaciones, ver cómo está mi situación en general y eso es mentira, porque capaz de que me inoculen algo, yo no voy a confiar en ellos”, comentó en su directa la exintegrante del grupo infantil La Colmenita.

Denunció, además, que la “están presionando para que me vea en la calle y acepte ese ingreso, y no lo voy a aceptar, quiero que quede claro”.

Igual cuestionó que no entiende las razones por las que Estados Unidos le negó la visa humanitaria y ahora está demorando el Permiso de Permanencia Temporal (Parole) solicitado.

También, dijo, que “si ellos [Seguridad del Estado] quieren salir de mí y de mi abuela, que hablen con sus amigos y toquen las puertas que tienen para que me den mi visa, y salgan de mí. Ellos me lo dijeron que podían hacerlo”.

Reiteró en su trayecto nocturno de este lunes que “no tiene donde alquilar, ni donde vivir”.

En su recorrido por zonas cercanas al malecón en Centro Habana mostró las construcciones de un nuevo hotel en la zona, y comentó “miren, otro hotel y las casas cayéndose. Las calles rotas, haciendo no sé qué instalaciones. Aquí está todo roto”.

En otra directa realizada en la mañana de este martes, Olivera Núñez aseguró que se mantenía en la misma situación “por acoso, por presión y por chantaje”.

Asimismo, en su red explicó que se encuentra desesperada, que lo único que le quedaba era irse "bajo sereno frente a la embajada de Estados Unidos, a ver si responden la solicitud realizada hace meses"

"Todos saben que hace meses abandonamos mi abuela y yo nuestra VIVIENDA, tras sufrir varios ataques contra nuestras vidas desde el 30 de julio. Hemos estado en diferentes rentas gracias a la solidaridad de amigos, a la espera del visado humanitario y resguardadas. No me dejan en paz y presionan a los dueños. No me encuentro bien y temo por mi vida y la de mi abuela, por favor necesito ayuda", expuso en su perfil de Facebook, junto con varias imágenes de sus pertenencias personales recogidas para marcharse hacia la calle.

Desde abril de este año, la activista dejó de estar regulada por el gobierno cubano, tras haberse declarado unas semanas antes en huelga de hambre para exigir a las autoridades migratorias cubanas que le entregasen su pasaporte y poder tramitar una visa humanitaria para viajar Estados Unidos a recibir tratamiento médico.

Olivera ha sido víctima de actos de repudio y vandalismo en su domicilio en Playa Baracoa, el cual tuvo que abandonar definitivamente junto con su abuela, tras ser víctima de otro acto de hostigamiento en agosto de este año por parte de unos desconocidos que rociaron con spray en el interior de su vivienda, poniendo en grave riesgo su salud, aquejada, además de la Atrofia Muscular Espinal (AME) tipo dos que padece, por un enfisema pulmonar, asma bronquial e hipertensión arterial.

Desde el 10 de agosto sus abogados en la isla enviaron los documentos requeridos para solicitar un permiso humanitario, o Parole, ante las autoridades consulares estadounidenses.

Pero hasta la fecha no ha recibido contestación a este último trámite, situación por la también vive angustiada en espera de la respuesta de las autoridades consulares estadounidenses.

En medio de ese proceso Olivera ha denunciado el acoso y el maltrato de los que sigue siendo víctima por parte de represores de la policía política que, refiere, no le perdonan su activismo y sus continuas denuncias a través de las redes sociales.

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