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Cubana denuncia inseguridad y presencia de extraños en cercanías de Universidad de Holguín

Una joven holguinera que transita con frecuencia por esa zona, conocida por la ocurrencia en el pasado de violaciones y eventos de violencia machista, teme convertirse en una víctima, si las autoridades no toman cartas en el asunto.

Inmediaciones del hospital Lucía Iñiguez © ACN
Inmediaciones del hospital Lucía Iñiguez Foto © ACN

Este artículo es de hace 1 año

La holguinera Rebeca Torres Serrano denunció inseguridad y presencia de personas extrañas merodeando en el tramo entre el Hospital Clínico-Quirúrgico Lucía Íñiguez y la Universidad de Holguín, un lugar conocido por la ocurrencia en el pasado de violaciones y eventos de violencia machista.

En un post de Facebook, Torres Serrano relató en tercera persona el miedo y la inseguridad que siente una mujer mientras camina por ese lugar, en el que estudiantes y trabajadores de la sede Celia Sánchez de la Universidad de Holguín han corroborado la presencia de “voyeristas y un susodicho con un cuchillo que no se sabe ni para que lo va a utilizar”.

La mujer dice que, durante todo su trayecto, caminaba cerca de ella un oficial del Ministerio del Interior, que de alguna manera la hizo sentirse segura, pero que no fue óbice para que dejara de experimentar la cercanía de un merodeador y el miedo a convertirse en una víctima.

Facebook / Rebeca Torres Serrano

“Casi al llegar a la compuerta (del hospital), que permanece cerrada desde los tiempos más crudos de la pandemia (en cuestiones sanitarias), porque la crudeza no acaba en este bendito país, un hombre, negro, de 30 a 35 años aproximadamente, según su apariencia, de estatura mediana a alta, cruza la compuerta de un salto y va al otro lado de la calle con cierto apuro. Cuando avista al oficial del MININT se cubre la cabeza, que ya portaba una gorra, con la capucha del abrigo que llevaba. Mientras camino por la rotonda en compañía del oficial del MININT el susodicho no deja de mirarnos, hasta que se adentra en la maleza que rodea el lugar”, narra Torres Serrano sobre su paso por el lugar.

Luego de contar su experiencia, la joven se cuestiona los motivos por los qué, en un lugar donde han ocurrido tantos hechos de violencia machista, las autoridades no acaban de tomar medidas que velen por la seguridad de las mujeres que transitan por esa zona.

“Entro al clínico por la salida, que ahora se utiliza como entrada y no puedo evitar sentir miedo y al mismo tiempo ira. ¿Por qué en un lugar tan peligroso, sobre todo para las mujeres, donde se han cometido varios delitos, entre ellos violaciones, sellan la única entrada que permite acortar el tramo y evitar un poco el peligro? ¿Qué hubiese pasado si no hubiese habido ningún oficial del MININT para acompañar mi periplo o si dicho oficial hubiese sido un acosador?”, se pregunta Rebeca.

El relato de Torres Serrano termina manifestando la resignación y el temor de quien sabe que, por los avatares de su vida cotidiana, tendrá que volver a exponerse al temor y la inseguridad de esa zona de Holguín.

“Tantas preguntas y ninguna respuesta. Solo me queda el mal sabor de saber bien que esta no será la última vez que deba sentir miedo. Incluso puede que la próxima vez ni siquiera pueda contar la historia”, concluye.

El historiador holguinero Miguel Montero, en un comentario al post de la Rebeca, apoya el testimonio de la joven y relata cómo han sido sus propias experiencias en ese lugar, así como exige a las autoridades que garantizan la seguridad de las mujeres en ese tramo.

“Entiendo a Rebeca. Lo de los cerdos libidinosos —por no decir aquí una grosería— que se ponen al acecho camino a la UHO es un problema demasiado viejo. Mujeres han sido violadas en ese tramo que va desde el hospital Lucía Íñiguez hasta la Universidad. Un día me enfrenté a un susodicho que tenía las mismas características que describe Rebeca y me parecía sospechoso. Tal vez sea el mismo tipo que, por años, ha estado prestándose para lo mismo ¿Qué esperan las autoridades para actuar? ¿Que violen a otra mujer? Exijo que las cuiden, tomen alguna acción”, denuncia.

Facebook / Miguel Montero

El pasado marzo, una periodista cubana denunció en sus redes sociales un episodio de acoso sexual que sufrió en la céntrica calle G del Vedado, en La Habana, por un desconocido que llegó incluso a amenazarla con un arma blanca.

Yira Hernández Gómez, trabajadora del portal digital oficialista La Jiribilla, relató el miedo y la impotencia que sintió ante el hombre, y se cuestionó por qué las mujeres en Cuba tienen que lidiar con situaciones como esta a diario.

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