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Demandas y dilemas de una libreta de racionamiento

Al lado de las bodegas comienzan a brotar los bodegones y almacenes regenteados por mypymes, con productos que nunca salieron de las conocidas tiendas recaudadoras de divisas.

Bodega en La Habana © CiberCuba
Bodega en La Habana Foto © CiberCuba

Desde finales del 2023 el tema de la entrega y distribución de la libreta de abastecimiento ˗o de racionamiento- en Cuba pugna por lograr índices de audiencia tan altos como los problemas con el pan, la leche o la subida del precio del combustible y algunos servicios básicos que amplifican la situación de precariedad y caos en que vive la Mayor de las Antillas.

Según se supo recientemente, “No contar a tiempo con el papel ha sido causa fundamental, entre otras, de que en los últimos tres años se haya retrasado la entrega a la población de la conocida libreta de abastecimientos, en la que se registran los productos de la canasta familiar normada”, pues como es de esperar “un alto por ciento del papel que se emplea en Cuba por la litografía depende de la importación”.

Ya en los mismos albores de 2024 la crisis se recrudeció y el gobierno castrista se adelantó a justificar la carencia con los mismos pretextos que ha usado siempre a lo largo de toda su existencia. Por eso terminaban confesando que “la industria poligráfica no pudo asegurar durante 2023 la producción y entrega de las libretas de abastecimientos del año 2024 en la etapa prevista”.

Joel Rodríguez Ramos, director de Operaciones de la empresa Ediciones Caribe, encargada de imprimir las libretas, explicó que “a pesar de que el financiamiento para la compra de la materia prima necesaria les fue asignado en septiembre de 2023, su industria diseñó alternativas para cumplir con lo acordado (…) Asumimos, como riesgo, el emplear papel que se encontraba en nuestros almacenes, para mantener el compromiso de entregar antes del 20 de diciembre”.

La Subdirectora General de Venta de Mercancías del Mincin, Marpessa Portal de Villiers, declaró que “el total de libretas de abastecimientos, y del modelaje necesario para el trabajo del Registro de Consumidores (Oficodas), se demanda a inicios de año, a la industria poligráfica, con el objetivo de asegurar su producción y distribución durante el tercer trimestre del año”.

“Cumpliendo las entregas en este periodo, ahondó, las Oficodas pueden desarrollar todo el proceso de confección y entrega de las libretas a las bodegas, para su recogida por la población a partir de la segunda decena de diciembre”. Pero, “La recepción de las libretas de abastecimientos, en fechas en las que se debiera estar concluyendo la confección, y creando condiciones para la entrega a la población, retrasan el proceso”.

No obstante, la respuesta de Ediciones Caribe introduce un punto de inflexión en el tema del supuesto atraso de la industria poligráfica, ya que “consta que, si bien el 20 de diciembre se realizó la última entrega, algunas unidades productoras conciliaron parte de los contratos desde junio.”.

Rodríguez Ramos ejemplificó que, por ejemplo, la unidad Gráfica Impresiones Pinar del Río –encargada de las libretas de su provincia junto a Artemisa y Mayabeque– entregó el 31 de agosto de 2023 a la Empresa Comercializadora y de Servicios de Productos Universales del territorio las primeras 50 000, y se fueron completando, con 200 000 en septiembre y 57 000 en octubre, para culminar así lo contratado con el cliente antes de diciembre.

Entonces el Mincin se victimiza al revelar que “Una vez recibidas las libretas en las Oficodas se procede a su llenado de forma manual, velando por la correcta confección, el completamiento de todos los datos, incluyendo las dietas médicas. Este proceso se desarrolla sin paralizar las restantes actividades de las Oficodas, como la atención a la población y la actualización de los datos para la distribución por las entidades suministradoras”.

Al final, las libretas de racionamiento han ido llegando, de una manera u otra, provocando no poco interés en la población que, la mayoría, se fijan en la “calidad de su impresión” y en el tono completamente nuevo del papel. Sin embargo, no son pocos que identifican en estos cambios una nueva forma de control para evitar falsificaciones o adulteraciones, aunque sigan pasando los años sin que se llenen páginas estratégicas de esta libreta como la leche fresca, la carne o los productos del agro.

Las páginas interiores aparecen impreso el logo del Ministerio de Comercio Interior con una profusión difícil de imitar. Efectivamente, el papel posee otro gramaje, completamente diferente a cualquier tipo de papel accesible en las redes comerciales al uso en la Isla e importante, ahora las páginas de la libreta son cosidas y no presilladas como antes; a lo mejor, para apostar por la perpetuidad, a juzgar por lo rápido con que se descolocaban en el pasado.

Para la mayoría no está clara la intensión esteticista o el delirio de control en los cambios en la apariencia de la libreta. Lo único que sí es un coro en boca de todos es que para qué sirve una libreta tan “moderna” si los alimentos siguen escaseando, los productos vienen a cuentagotas, con una calidad calamitosa y una variedad cada vez más limitada.

Lo peor es que al lado de las bodegas, testimonio desmenuzado de un pasado humoso, comienzan a brotar los bodegones y almacenes regenteados por mypymes, con productos que nunca salieron de las conocidas tiendas recaudadoras de divisas (TRD), cualquiera que fuera la cadena, y han cambiado incluso el diseño urbano del barrio trocado quincallas, garajes, parqueos y hasta casas de familia en establecimientos comerciales donde un cartón de huevos vale 2700 CUP, un pomo de aceite vegetal 700, una lata de puré de tomate 3000 y así…

Al cruzar la esquina, los ancianos hacen esfuerzos por no mirar en esa dirección, mientras se afincan en sus bastones para sostenerse horas en las interminables colas para obtener unas libritas de arroz de mala calidad, azúcar morena con partículas de hierro y un pan de boniato o de calabaza que apenas endulzan los precarios desayunos que han tenido que despedirse de la leche y del café que dijo adiós para no decir más Hola, como su marca.

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