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El arroz se ha convertido en un lujo inalcanzable para muchas familias cubanas, y el ingenio popular busca alternativas.
Un testimonio publicado en Facebook por Yin Hairon describe cómo una vecina prepara un puré de yuca, boniato, plátano burro y calabaza como sustituto del cereal, en una escena que retrata con humor y crudeza la profundidad de la crisis alimentaria en la isla.
«Lo que están haciendo los cubanos de a pie para poder sustituir el arroz en su plato o al menos consumirlo en menos cantidades porque entre la bancarización y los precios ya es un lujo comerlo», escribió Hairon al inicio de su relato.
Cuenta que acompañó a su madre, una señora de más de ochenta años, a visitar a una vecina que llevaba desde temprano preparando el almuerzo.
Al pasar a la cocina, la escena lo dejó sin palabras: «Aquella señora estaba haciendo un puré con yucas, boniatos, plátanos burro y calabazas, aquella cazuela tenía un puesto de viandas completo, es más, ¡aquello tenía una cooperativa entera dentro!»
La receta era sencilla pero reveladora: mezclar las viandas bien calientes con ajo, cebolla y el aceite repartido a los sectores vulnerables hasta formar una pasta.
Hairon admite que, pese a la sorpresa inicial, el resultado fue inesperadamente bueno: «Aquella mezcla agropecuaria lo cierto es que sabía muy bien y pocos minutos después comencé a sentirme más fuerte y energizado».
El relato termina con una nota de humor involuntario: la madre octogenaria, tras probar el puré, regresó a casa a paso tan acelerado que resultó imposible alcanzarla.
Luego sembró un ñame bajo el sol del mediodía y llenó un tanque de agua a cubos. Mientras tanto, al abrir el refrigerador, «le arrancó la puerta de tanta fuerza que tenía en el brazo».
Detrás de la anécdota hay una realidad demoledora. En 2026, el arroz supera los 400 pesos la libra en el mercado informal, frente a un salario estatal de unos 7,000 pesos mensuales y una canasta básica estimada en 50,000 pesos.
La encuesta «En Cuba Hay Hambre 2025», publicada el 6 de mayo por el Food Monitor Program y Cuido60, reveló que el 33,9% de los hogares cubanos reportó que al menos un miembro se fue a dormir sin comer durante el último año, frente al 24,6% registrado en 2024.
El 79,4% de las familias destina el 80% o más de sus ingresos a alimentación, y el 40,6% gasta todo lo que gana únicamente para comer. En la provincia de Granma, el porcentaje de familias que pasó hambre llegó al 78,9%.
El déficit arrocero es estructural. Cuba produjo apenas 80,000 toneladas en 2024, menos del 15% de las 600,000 toneladas que necesita anualmente, y gastó más de 300 millones de dólares en importaciones ese año.
La bancarización forzosa ha agravado el acceso a los alimentos en el mercado informal, donde se adquiere la mayor parte de lo que comen los cubanos.
Ante ese panorama, las viandas —yuca, boniato, plátano, malanga, ñame, calabaza— recuperan protagonismo como sustitutos del cereal. No es la primera vez: en 2023 ya circulaban recetas de emergencia como ropa vieja de cáscara de plátano o fritas de cáscara de yuca, señal de que la adaptación forzosa lleva años profundizándose.
La encuesta de mayo también reveló que los apagones afectan la preparación de comida en el 80,4% de las familias cubanas, añadiendo otra capa de dificultad a la ya precaria situación alimentaria de la isla.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Alimentaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el arroz se ha convertido en un lujo en Cuba?
El arroz ha superado los 400 pesos por libra en el mercado informal, lo que lo hace inaccesible para muchas familias cubanas dado el bajo salario promedio en la isla. Además, la producción nacional es insuficiente para cubrir la demanda, lo que obliga al país a depender de costosas importaciones.
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¿Qué alternativas están utilizando los cubanos para sustituir el arroz en su dieta diaria?
Ante la escasez y el alto costo del arroz, los cubanos están recurriendo a viandas como la yuca, el boniato, el plátano y la calabaza para preparar purés o mezclas que sirvan como acompañamiento en las comidas. Estas alternativas son más accesibles y forman parte de una estrategia de adaptación forzosa a la crisis alimentaria.
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¿Cómo afecta la bancarización forzosa al acceso a alimentos en Cuba?
La bancarización forzosa ha complicado el acceso a alimentos al limitar las transacciones en efectivo, que son esenciales en el mercado informal donde se adquieren la mayoría de los alimentos. Esto ha agravado la situación, dejando a muchas familias con pocas opciones para comprar lo que necesitan.
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¿Cuál es la situación actual de la producción de arroz en Cuba?
Cuba produjo apenas 80,000 toneladas de arroz en 2024, lo que representa menos del 15% de las 600,000 toneladas necesarias anualmente. Esta producción insuficiente obliga al país a gastar millones de dólares en importaciones, exacerbando la crisis alimentaria.
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¿Cuáles son las dificultades adicionales que enfrentan las familias cubanas para preparar alimentos?
Además de la escasez y altos precios de los alimentos, los apagones afectan la preparación de comida en el 80,4% de los hogares cubanos, obligando a muchas familias a recurrir a métodos de cocina alternativos como el uso de leña o carbón.
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