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Desde el pasado miércoles, en que comenzaron, no se han detenido las labores de demolición del parque del Li'l Abner Mobile Home Park ante la mirada impotente de cientos de familias que viven momentos de incertidumbre y dolor mientras presencian cómo sus hogares son tirados abajo.
El cierre definitivo del parque, programado para mayo, afecta a más de 900 núcleos familiares que enfrentan la difícil tarea de encontrar un nuevo lugar para vivir.
Muchos de los damnificados son personas mayores que esperaban disfrutar en esas viviendas de sus jubilaciones.
Es el caso de la cubana Maday Villarreal, que llevaba diez años viviendo en su casa y que ahora, a sus 63 años, se ve obligada a mudarse con familiares para no quedarse en la calle.
Para otro damnificado, Reinaldo Oscariz, de 80 años, el impacto emocional y financiero es devastador.
Hace solo cuatro meses, Reinaldo invirtió los ahorros de toda su vida y parte de las ganancias de su casa anterior en Westchester para adquirir una casa móvil en Lil Abner. Ahora, se encuentra sin un plan claro.
Y los casos como los citados se multiplican.
La pasada semana, un grupo de residentes en el parque de casas móviles protestaron frente a la sede de la alcaldía de Sweetwater por la violenta detención de Vivian Hernández, una cubana de 61 años que se acercó a la oficina administrativa a manifestar su descontento por el inicio de las demoliciones.
El propietario del parque, CREI Holdings, anunció el cierre definitivo en noviembre, dando a los residentes hasta el 19 de mayo para desocupar los terrenos.
Como incentivo, ofrecieron 14,000 dólares a quienes abandonaran el lugar antes del 31 de enero.
Sin embargo, esa suma es insuficiente en un condado con uno de los mercados inmobiliarios más caros del país.
The Urban Group, la empresa administradora del proceso, se comprometió a ayudar a trasladar las casas móviles que puedan ser reubicadas.
No obstante, encontrar terrenos disponibles en Miami-Dade se ha convertido en un desafío monumental.
El caso de Lil Abner no es único. En Miami-Dade, los parques de casas móviles están desapareciendo rápidamente, cediendo lugar a desarrollos inmobiliarios residenciales y comerciales en zonas de alto valor.
Esta tendencia deja a cientos de familias en situaciones de vulnerabilidad, enfrentando mercados inaccesibles y ante un futuro incierto.
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