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Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, anunció que, al asumir el cargo, dará instrucciones al Departamento de Justicia para que solicite la pena de muerte en casos de delitos violentos, marcando un giro radical frente a las recientes medidas de clemencia adoptadas por el actual mandatario, Joe Biden.
La declaración, publicada en su cuenta de Truth Social, llegó un día después de que Joe conmutara las sentencias de casi todos los presos federales condenados a muerte, manteniendo únicamente tres casos excepcionales: Dzhokhar Tsarnaev, autor del atentado de la maratón de Boston en 2013; Robert Bowers, responsable del ataque en la sinagoga Árbol de la Vida; y Dylann Roof, culpable del tiroteo en la iglesia AME Madre Emanuel en 2015.
“Protegeré a las familias y a los niños estadounidenses de violadores violentos, asesinos y monstruos”, aseguró Trump, subrayando que su gobierno buscará la máxima pena para los crímenes que califiquen.
Biden, por su parte, justificó su decisión argumentando que Estados Unidos debe restringir el uso de la pena de muerte a nivel federal únicamente para casos de terrorismo y crímenes de odio que resulten en asesinatos masivos.
Desde el inicio de su mandato, el demócrata impuso una moratoria a las ejecuciones federales, y las recientes conmutaciones buscan reforzar esa postura, dificultando la posibilidad de que un futuro gobierno reactive estos castigos de manera generalizada.
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Aunque Trump no podrá revertir las conmutaciones ya otorgadas por Biden, el republicano ha dejado claro que su administración retomará una política firme contra el crimen, marcando un contraste significativo con la política del actual gobierno demócrata.
La promesa del empresario, en un contexto de divisiones sobre la pena capital, abre el debate sobre la aplicación de esta medida en un país donde las políticas criminales suelen ser un tema central en los ciclos electorales.
En el mes de octubre, mientras hacía campaña, Trump reiteró su propuesta de aplicar la pena de muerte a inmigrantes que asesinen a ciudadanos estadounidenses o a agentes del orden.
“Solicito la pena de muerte para cualquier inmigrante que mate a un ciudadano estadounidense o a un agente de la ley”, declaró durante un mitin en la ciudad de Reno, Nevada.
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