Yudel "El Chino", un cubano residente en Texas, convirtió su Lada verde en el centro de todas las miradas y está generando debate en redes sociales sobre los singulares sueños que tienen la gente que llega de Cuba.
El "ladrillo", como se le conoce popularmente en la isla a los ladas, está en perfecto estado, con cada pieza impecablemente limpia y un motor que podría salir directo de una exhibición.
En el perfil de TikTok @yudel_chino, hay numerosos videos del vehículo que no solo destaca por su mantenimiento, sino por sus llamativos diseños, incluido un poderoso mensaje de "Patria y Vida" en el capó.
Sin embargo, la verdadera sorpresa se encuentra en el maletero. El propietario ha instalado un potente equipo de música que transforma el Lada en una discoteca ambulante.
Al abrir el maletero, los curiosos quedan impresionados con los altavoces de última generación que haría envidiar a cualquier experto en sonido. "Ni los rusos en Estados Unidos se atreven a tanto", comentó un usuario en redes sociales.
El lada ha despertado críticas y debate. La mayoría de los internautas expresan asombro ante este carro clásico que es muy recordado por los cubanos desde la época de la URSS y les sorprende verlo circular por Texas en pleno siglo XXI.
Algunas personas le han pedido a El Chino que muestre el motor del lada y su estado impecable no hace más que aumentar la admiración, porque para los amantes de los carros rusos, este Lada es una verdadera joya, un testimonio de pasión automotriz, con un toque cubano en tierras estadounidenses.
Para gustos los colores
En 2024 otro cubano sorprendió en las redes contando la historia de cómo consiguió tener un carro de lujo en Estados Unidos. Mientras El Chino disfruta su Lada verde en Texas, Enelio, cumplió su sueño de tener un Chevrolet Corvette rojo.
Adquirió el vehículo en una subasta de carros online por 26 mil dólares. Le llegó en mal estado a Miami, pero se mantuvo firme en la decisión de compra. Invirtió unos 14 mil dólares en reparaciones, dejando el auto en óptimo estado.
Ahora tiene un automóvil de lujo en el garaje de su casa, valorado en más de 68 mil dólares. Es una prueba del ingenio y perseverancia de los cubanos en Estados Unidos por hacer los sueños realidad.
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