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La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este martes una controvertida ley que facilita la deportación de migrantes irregulares acusados de delitos menores y no violentos, como el robo o el hurto en tiendas.
La medida, que avanza con el respaldo de la mayoría republicana, recibió también el apoyo de 48 representantes demócratas, lo que ha generado un debate dentro del partido y reforzado la polarización política sobre el tema de la inmigración.
La ley, que fue aprobada con una mayoría abrumadora, tiene como objetivo endurecer las políticas migratorias y se enmarca dentro de las promesas de Donald Trump de aumentar la represión contra la inmigración irregular.
La legislación lleva el nombre de Laken Riley, una joven estudiante de enfermería de 22 años asesinada el año pasado en Georgia por un migrante que había sido arrestado previamente por hurto en tiendas. Esta trágica historia fue usada por los legisladores como el principal impulso para la creación de la ley.
La norma pasará ahora al Senado, donde se espera que también reciba apoyo bipartidista y podría ser aprobada el viernes.
De ser ratificada, la ley ampliaría las causales para la deportación de migrantes, incluyendo a aquellos que enfrenten acusaciones por delitos menores como el robo en tiendas, lo que permitiría a las autoridades federales detener a los inmigrantes indocumentados acusados de este tipo de infracciones.
El respaldo de 48 demócratas a la medida ha sido interpretado por algunos medios, como The New York Times, como un intento de los legisladores de este partido por moderar su discurso sobre inmigración tras la derrota electoral sufrida en noviembre.
Algunos miembros del Partido Demócrata han optado por acercarse a posturas más severas en este tema, buscando adaptarse a las demandas de un electorado que exige una mayor firmeza en la gestión de la inmigración.
Por otro lado, los demócratas que se han opuesto a la ley han calificado la medida como inconstitucional, advirtiendo que delega en los fiscales generales estatales conservadores la autoridad para dictar políticas migratorias federales.
Además, critican que la ley podría dar lugar a una mayor criminalización de los inmigrantes, en lugar de enfocarse en políticas que busquen soluciones integradoras y humanitarias.
La aprobación de esta ley marca un avance significativo en la agenda republicana sobre inmigración, y se suma a un paquete de medidas más amplias que los republicanos buscan impulsar tras haber ganado la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado durante las elecciones de noviembre.
Asimismo, podría marcar el inicio del endurecimiento de las leyes migratorias por parte de Donald Trump, quien prometió durante su campaña proselitista que llevaría a cabo una de las mayores deportaciones masivas de la historia estadounidense durante el mandato que inaugurará el venidero 20 de enero.
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