Salir a la puerta y llamar a los vecinos para tomarse un café puede sonar como algo normal en Cuba, pero en Missouri, donde vive una cubana, esta costumbre no tiene la misma respuesta. En un intento por recrear lo que tanto extraña de su tierra, gritó: “Vecina, ven para que tomes café”. El resultado: nadie respondió, excepto su cuñado, quien con humor le soltó: “Mija, entra y tómatelo conmigo, que aquí nadie te va a hacer caso”.
El momento fue compartido en su cuenta de TikTok @daianadiaz2107, acompañado de una reflexión sobre lo mucho que extraña las tradiciones cubanas. “En Cuba yo compartía con mis vecinos, les daba dulces si hacía, y para fin de año ese plato de comida no podía faltar. ¡Uf, de verdad que se extraña eso!”, confesó en el video.
La publicación no solo acumula más de 8,500 likes y más de mil comentarios, sino que desató un debate entre usuarios sobre la nostalgia de emigrar. “En Venezuela también se hacía eso, el café y la charla no podían faltar”, escribió alguien. Otra persona comentó: “Cuba se extraña aunque vivas en Miami, aunque vivas en España”.
La conversación se volvió aún más interesante con quienes recordaron sus propias experiencias. “Yo trato de compartir siempre con mis vecinos, pero acá la gente es muy tacaña”, opinó una usuaria, mientras otra añadió: “Yo no extraño eso. De Cuba salí hace muchos años y ahora vivo en paz absoluta”. Algunos prefirieron destacar el lado solidario de estas costumbres: “Así somos los latinos, siempre compartiendo aunque tengamos poco”.
El video también tocó fibras sensibles: “Yo era igual, a las 3 pm el cafecito y llamaba al paso de escalera completo”, comentó una persona con nostalgia. Otro escribió: “Yo en Venezuela hacía lo mismo. Llamaba a mis vecinos y nos sentábamos a hablar con una taza de café en mano”. Sin embargo, no todos lo ven con los mismos ojos: “Prefiero no saber si existen los vecinos. La privacidad vale oro”, confesó alguien más.
Para muchos, la publicación despertó un sentimiento de identidad y comunidad. “Las costumbres de nosotros los cubanos son únicas”, opinó alguien, mientras otra persona recordó: “Yo extraño todo eso, hasta el ruido de la gente hablando en las puertas”. Pero otros no compartieron la misma nostalgia: “Eso solo trae chismes y problemas. Mejor cada quien en su casa y en lo suyo”, opinó una seguidora.
A pesar de las diferencias de opiniones, el video dejó claro algo: emigrar no solo significa adaptarse a un nuevo lugar, sino también aprender a vivir sin esas pequeñas cosas que nos conectaban con nuestros países. Como alguien escribió: “El café era una excusa para estar con los demás. Aquí ya ni conoces al que vive al lado”.
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