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El activista cubanoamericano Carlos Lazo, conocido por su liderazgo en el proyecto "Puentes de Amor", denunció que las autoridades cubanas imponen restricciones para la entrega directa de insumos médicos y leche en polvo a hospitales pediátricos de la isla.
En un comunicado en sus redes sociales, Lazo aseguró que el régimen está obstaculizando la labor humanitaria que su organización lleva años haciendo en beneficio de la población cubana.
"Ya 'Puentes de Amor' no puede visitar los hospitales pediátricos cubanos", afirmó. Este problema viene desde hace meses, pero los activistas siguen "enfrascados en la tarea de llevar donaciones a Cuba", a pesar de que hay una "regulación misteriosa" que les prohíbe visitar los centros médicos.
La denuncia de Lazo marca un giro en su discurso, tras años de ser percibido como un aliado del gobierno cubano en su cruzada contra el embargo estadounidense.
Desde la fundación de "Puentes de Amor", Lazo abogó por el levantamiento de las sanciones económicas y mantuvo reuniones con representantes gubernamentales en La Habana, incluida una audiencia con Miguel Díaz-Canel en 2021. Sin embargo, la actual prohibición de acceder a hospitales parece haber tensado esa relación.
"Cuando visitábamos los hospitales, además de documentar la entrega, podíamos constatar de primera mano las penurias provocadas por el bloqueo. (...) Al parecer, el extremismo, la sospecha y el silenciamiento contra nosotros no solo es un fenómeno de Miami. En Cuba también ocurren cosas que desalientan y ofenden a quienes luchan por la familia cubana", dijo el activista.
De defensor del gobierno a crítico: Un cambio de postura
La evolución de Lazo como figura pública es compleja. En 2022, su apoyo abierto al levantamiento del embargo, sus visitas a Cuba y sus encuentros con el gobierno cubano le valieron fuertes críticas del exilio en Miami.
La comunidad cubana en Florida organizó una campaña en Change.org que reunió más de 10 mil firmas para declararlo "persona no grata", acusándolo de ser un defensor del régimen.
Marco Rubio, quien en esa época era senador republicano por Florida, solicitó una investigación del FBI sobre los posibles vínculos de "Puentes de Amor" con el gobierno cubano, argumentando que actuaban como "agentes extranjeros no registrados".
Lazo siempre negó estas acusaciones, insistiendo en que su única lealtad era con la familia cubana y no con ninguna agenda política. Sin embargo, la reciente prohibición de acceder a hospitales parece haber transformado su perspectiva.
"No es justo que cubanos emigrados dignos se sacrifiquen tanto para luego ser tratados así. No es justo que esos activistas que enfrentan amenazas, ofensas y peligros en Miami, lleguen a Cuba y sean tratados como apestados. Ni allá ni aquí puedo permanecer indiferente cuando se ningunea y se silencia el esfuerzo de hombres y mujeres que dan tanto por su pueblo y por la familia cubana", lamentó Lazo.
Desencuentro con La Habana: ¿Colapsan los Puentes de Amor?
Lazo denunció que, además de impedirle entregar donativos directamente, las autoridades cubanas han orientado a amigos e instituciones en la isla que no colaboren con su proyecto.
"Esta situación la hemos tratado de dilucidar a varios niveles, con instituciones y funcionarios. Las respuestas son evasivas. Las instituciones y los burócratas con quienes hemos tratado de aclarar el entuerto nos expresan que 'no pasa nada', pero los desplantes, descortesías y hasta maltratos verbales que han recibido nuestros activistas muestran lo opuesto", explicó.
Lazo sigue rechazando el embargo y abogando por la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, pero ha puesto el punto de mira ahora en "el bloqueo interno" del régimen cubano.
"Ni regulaciones, ni incomprensiones, ni tropiezos nos impedirán seguir impulsando esta obra. Esta es una obra de amor. El amor es imperecedero. ¡La familia cubana saldrá adelante!", concluyó en su comunicado.
Este giro en la narrativa de Lazo deja claro que su crítica se extiende tanto a las sanciones estadounidenses como a las trabas impuestas por el gobierno de Miguel Díaz-Canel. El activista vuelve a ubicarse en una supuesta posición neutra, como una figura incómoda para ambos extremos del espectro político cubano.
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