Gobierno confirma debacle en el transporte público en Cuba

Crisis del transporte en Cuba (Imagen de referencia) Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 1 año

El Gobierno cubano reconoció oficialmente la profunda crisis que enfrenta el sistema de transporte público en la isla en los últimos meses, afectando sensiblemente a la población que cada día padece largas esperas, viajes hacinados y rutas canceladas por la falta de recursos, lo que complica aún más la vida cotidiana en un país ya golpeado por múltiples dificultades económicas.

En un reporte transmitido por el Sistema Informativo de la Televisión Cubana, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, detalló las múltiples dificultades que han marcado al sector, desde el impacto de la crisis económica global y el recurrente argumento del recrudecimiento del embargo estadounidense hasta el deterioro de infraestructuras y la falta de suministros esenciales.

Rodríguez destacó que en el último año se intensificaron los problemas, afectando tanto la cantidad como la calidad de los servicios.

Factores como la inestabilidad en el suministro de combustibles y lubricantes se sumaron al desgaste de los medios de transporte, afectando la movilidad de pasajeros y mercancías.

A pesar de las adversidades, el Ministerio de Transporte se mostró optimista al trazar como objetivos prioritarios para el presente año el incremento de la eficiencia logística, el cumplimiento del plan de transportación de pasajeros y cargas, así como el inicio de un proceso de recuperación de infraestructuras.

Además, se espera que la recuperación de piezas de repuesto, la sustitución de importaciones y la atracción de inversiones extranjeras en el ámbito portuario permitan mitigar, aunque sea parcialmente, la crisis actual.

De igual forma, el primer ministro Manuel Marrero aseguró que se están llevando a cabo acciones para reorganizar los servicios de transporte que gestionan formas no estatales, en un intento por reorganizar la debacle del sector.  

Según el oficialista periódico La Demajagua, Marrero explicó que el Gobierno espera que el sector privado continúe apoyando la transportación de pasajeros, pero sin imponer precios abusivos.

“Es inadmisible que un vehículo del Estado no recoja personas en las paradas, y por ello hay que exigir y adoptar medidas contra quienes incumplan esta disposición”, destacó Marrero durante su intervención.

Asimismo, enfatizó que, a pesar de la escasez de combustible y recursos materiales, se ha hecho un esfuerzo considerable para mantener los servicios mínimos de transportación de pasajeros y de carga, evitando que la economía del país se detenga completamente.

Marrero también instó a perfeccionar la operación puerto-transporte-economía interna, reforzar el control sobre los medios de transporte arrendados, y prestar mayor atención a la prevención y enfrentamiento del robo de mercancías.

En cuanto a las prioridades para los próximos meses, el primer ministro subrayó la importancia de trabajar por la recuperación de ambulancias y carros fúnebres paralizados, diversificar los servicios en el sector ferroviario y marítimo-portuario, y ampliar la oferta en la aviación civil y la vialidad.

La crisis del transporte público en Cuba se agrava con el paso del tiempo, afectando la movilidad de millones de ciudadanos. A finales de 2024, el Ministro de Transporte admitió que las nuevas políticas de importación de vehículos no son una solución definitiva para la crisis de movilidad. A pesar de flexibilizar las normas de importación, la escasez de medios de transporte sigue siendo un problema estructural.

En febrero de 2025, la prensa oficialista intentó justificar las dificultades en el sector atribuyéndolas a las sanciones de Estados Unidos. En un artículo titulado "¿Quién paga los platos rotos de una guerra económica?", el periódico Girón responsabilizó al embargo por los apagones, el alza de precios y la crisis del transporte, aunque diversos analistas independientes señalan que la ineficiencia gubernamental y la falta de reformas económicas también juegan un papel clave en la crisis.

Ante la falta de soluciones efectivas, el gobierno cubano ha recurrido a medidas de emergencia como el relanzamiento del "transporte solidario" en Matanzas. Esta iniciativa obliga a los conductores de vehículos estatales a recoger pasajeros en horarios clave, en un intento desesperado por mitigar la crisis del transporte urbano. Sin embargo, la falta de control y coordinación ha generado problemas en su implementación.

La situación ha llegado a tal punto que han surgido rumores sobre una posible paralización del transporte interprovincial debido a la crisis energética. Aunque el ministro del sector desmintió estas afirmaciones, reconoció que existen limitaciones operativas y retrasos en los servicios de ómnibus y trenes. La escasez de combustible y las deficiencias en la infraestructura eléctrica han exacerbado el problema, afectando tanto a los pasajeros como a la distribución de bienes esenciales.

En este contexto, el panorama del transporte en Cuba sigue siendo incierto, con medidas paliativas que no logran solucionar los problemas de fondo. Mientras tanto, la población enfrenta a diario largas esperas y dificultades para desplazarse, reflejo de una crisis que parece lejos de resolverse.

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