La escasez de ataúdes en Villa Clara afecta gravemente los servicios funerarios en la provincia, causando retrasos en la entrega de féretros y generando insatisfacción entre la población.
La situación fue expuesta en una reciente transmisión del Telecentro CNTV Caibarién, donde el subdirector de la Unidad Presupuestada de Comunales en Caibarién, Osmani Montes de Oca Jiménez, reconoció las dificultades que enfrenta el sistema funerario local.
Según explicó Montes de Oca, los ataúdes que llegan a Caibarién provienen de una fábrica provincial ubicada en Santa Clara, cuya producción es insuficiente para cubrir todas las necesidades del territorio.
Esto provoca largos tiempos de espera, ya que los féretros deben ser trasladados desde otros municipios, retrasando los servicios funerarios.
"Ahí está dada la demora: si hay que recoger ese ataúd en otro municipio y hay un fallecido esperando, pueden pasar varias horas antes de que llegue", explicó.
Además, señaló que la crisis no solo radica en la cantidad de ataúdes, sino también en su baja calidad, un aspecto que ha generado quejas entre la población.
"Si me preguntas a mi gusto, te diría que podrían ser de mejor calidad", reconoció el funcionario.
Otro problema señalado en la entrevista es la falta de transporte adecuado para los servicios funerarios.
La escasez de vehículos y las deficiencias técnicas de los disponibles han llevado a que, en algunos casos, los familiares deban buscar soluciones alternativas para el traslado de los fallecidos.
"Pienso que la provincia ya está proyectada para habilitar carros eléctricos destinados a estos servicios", mencionó Montes de Oca como posible solución a mediano plazo.
La crisis en los servicios funerarios de Villa Clara también ha afectado la disponibilidad de flores en los cementerios.
Montes de Oca recordó que, en el pasado, existían terrenos destinados al cultivo de flores, pero con el tiempo se han perdido, dejando a los trabajadores en una constante búsqueda de alternativas “para resolver el problema”, precisó.
Las deficiencias en el sistema funerario en Villa Clara reflejan una problemática más amplia en los servicios comunales en Cuba, donde la falta de insumos, transporte y mantenimiento afectan a la población en momentos tan sensibles como la despedida de sus seres queridos.
En Cuba, la crisis en los servicios funerarios sigue generando indignación. Recientemente, un niño fallecido fue trasladado en una hamaca en Guantánamo debido a la falta de un carro fúnebre, lo que provocó una ola de críticas en redes sociales. Las autoridades locales alegaron que se habían coordinado alternativas de transporte, pero la familia optó por llevar el cuerpo por sus propios medios.
Casos similares han ocurrido en varias provincias. En Pinar del Río, familiares tuvieron que cargar un féretro hasta el cementerio ante la ausencia de un vehículo fúnebre. La demora en la llegada del transporte hizo que el cadáver mostrara signos de descomposición, obligando a los dolientes a trasladarlo a pie por varias calles.
Además, la escasez de materiales ha obligado a utilizar féretros de baja calidad. En Santiago de Cuba, se ha denunciado el uso de ataúdes hechos de cartón, lo que generó gran indignación entre la población. Según testimonios, la falta de madera y clavos ha llevado a la improvisación de estos féretros, afectando la dignidad de los entierros.
En Ciego de Ávila, solo 8 de los 19 carros fúnebres disponibles están operativos, mientras el resto permanece fuera de servicio por roturas. En provincias como Holguín y Matanzas, los traslados de fallecidos han llegado a realizarse en camiones o incluso a pie, reflejando la precariedad del sistema funerario en todo el país.
Esta situación crítica ha despertado preocupación y malestar entre la población, que exige soluciones urgentes para garantizar un servicio funerario digno en Cuba.
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