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Una madre cubana ha recurrido a las redes sociales en busca de ayuda para conseguir una silla de ruedas adecuada para su hijo de tres años, quien padece el síndrome de Cohen y otras afecciones de salud que limitan su movilidad.
Rosdaine De La Cruz Rodríguez publicó su petición en el grupo de Facebook "Revolico Santa Clara", donde dio detalles de la situación: "Soy madre de tres niños, dos niñas sanas y un bebé de tres años que es encamado. Es una lección* estática, tiene síndrome de West, síndrome de Cohen y malformaciones en la línea media. Es hipertenso, asmático grave y alérgico. Es un bebé súper especial, pero estoy cansada de pedir ayuda en salud provincial en Santa Clara, Cuba, y no tengo respuesta para un sillón de ruedas para él".
En su mensaje, la madre contó las dificultades que enfrenta diariamente sin las adecuadas condiciones para su hijo: "Mi bebé pesa mucho y el coche que tengo se rompió, y a veces pierdo las fuerzas con muchas cosas y la vida dura. No tengo economía y están súper caros los sillones. No me alcanza el dinero y no sé a quién acudir, solo pido ayuda". También explicó que su hijo necesita un nebulizador para tratar sus crisis de asma, y que la situación económica le impide comprarlo.
Más tarde, en una nueva publicación, la madre agradeció el apoyo y la solidaridad que le han manifestado tras su pedido. "Gracias a Dios me regalaron el nebulizador y el silloncito de ruedas", dijo en el mensaje donde acotó que, lamentablemente, el sillón no le solucionaba pues su hijo "no cabe en él".
No obstante, añadió que "si alguien lo necesita, por favor, que me escriba, yo hablé con la muchacha que me lo regaló y lo voy a donar para quien lo necesite".
Este caso refleja las dificultades que enfrentan muchas familias cubanas para acceder a equipos médicos esenciales y cómo, ante la falta de respuesta de las instituciones, la solidaridad ciudadana se ha convertido en un recurso clave para quienes se encuentran en situaciones vulnerables.
En los últimos meses, varias historias de niños cubanos en situaciones críticas han movilizado a la sociedad civil dentro y fuera de la isla, resaltando la crisis humanitaria que enfrenta la infancia en Cuba y la importancia de la solidaridad ciudadana ante la ineficiencia del Estado.
Uno de los casos más conmovedores es el de Damir Ortiz Ramírez, un niño de 10 años diagnosticado con neurofibromatosis tipo 1 y leucemia aguda. Su madre y activistas emprendieron una intensa campaña para trasladarlo a Estados Unidos, donde recibirá tratamiento especializado. A pesar de múltiples trabas burocráticas, Damir logró llegar a Miami este 12 de marzo en un avión ambulancia, luego de que cubanos dentro y fuera del país recaudaran más de 45,000 dólares y organizaran una donación masiva de sangre para estabilizarlo antes del viaje.
En Sancti Spíritus, la situación de un niño con desnutrición severa generó alarma y movilización inmediata. Las imágenes del menor, en un estado de extrema delgadez y con escaras en la piel, llevaron a que activistas y ciudadanos realizaran donaciones para intentar mejorar su condición, evidenciando la falta de acceso a una alimentación adecuada y el deterioro del sistema de salud.
El caso de Cristian, un niño de ocho años que limpiaba parabrisas en La Habana para sobrevivir, también despertó indignación y solidaridad. Su historia se viralizó en redes sociales, lo que permitió que recibiera ayuda de activistas y artistas, quienes le entregaron alimentos, ropa y dinero, demostrando la dura realidad de la niñez en la isla.
En Pinar del Río, Rosmiel, un niño con síndrome de Lennox Gastaut, sufre las consecuencias de la negligencia gubernamental. Su madre lleva seis años solicitando una vivienda adecuada para su cuidado, sin obtener respuesta. El menor ya no cabe en su cuna y padece lesiones debido a la falta de espacio.
En Baracoa, Yodelmis Furones Matos, un niño que sufrió un traumatismo craneal cuando un árbol cayó sobre su casa durante el huracán Oscar, sigue viviendo en condiciones precarias. Cuatro meses después del desastre, su familia aún no ha recibido ayuda para reconstruir su hogar, y el menor enfrenta problemas de salud por la humedad y la falta de medicamentos.
Por otro lado, en Ciego de Ávila, la solidaridad también cambió la vida de Melanie, una niña con parálisis cerebral y distrofia muscular. Gracias a la donación de una madre cubana en Estados Unidos, activistas lograron entregarle una silla de ruedas especializada, mejorando significativamente su calidad de vida.
Estos casos reflejan la grave crisis humanitaria que afecta a la infancia en Cuba y cómo la sociedad civil ha tomado un rol crucial para paliar las carencias dejadas por el Estado. En ausencia de respuestas gubernamentales efectivas, la solidaridad ciudadana se ha convertido en la única esperanza para muchas familias cubanas.
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