Un cubano que vive en Nebraska ha compartido una reflexión en TikTok sobre productos cotidianos que en su país de origen eran considerados un lujo. En su video, titulado "Cosas de ricos", el creador de contenido @soy_edgy comparó la facilidad con la que los residentes en EE.UU. acceden a ciertos artículos, mientras que en Cuba estos son prácticamente inalcanzables para la mayoría.
En el video, que al momento de esta nota sumaba más de 12 mil visualizaciones, @soy_edgy menciona productos como perfumes de Victoria’s Secret, papas Pringles, sándwiches de jamón y queso, detergente sin diluir, agua embotellada, ropa de marcas populares y dispositivos Apple. Según su testimonio, cuando vivía en Cuba, adquirir algunos de estos artículos era impensable o implicaba un sacrificio económico enorme.
"Cuando vivía en Cuba, tener uno de estos frascos de colonia era demasiado caro, literalmente era un símbolo de nobleza, de dinero, de riqueza", afirmó en referencia a los perfumes de Victoria’s Secret, destacando que en EE.UU. pueden comprarse en tiendas de descuento como Ross a precios accesibles.
Sobre las Pringles, expresó que "si en Cuba tú ves a alguien con una de estas papas, mi amor, esa persona tiene dinero", mientras que en Estados Unidos "casi nadie las compra porque, además de ser súper dañinas, son irrelevantes". También recordó que, en su infancia, si un niño llevaba sándwich de jamón y queso a la escuela, era considerado alguien con recursos: "Si en tu casa tenías jamón y queso así como para prepararte cosas, tenías dinero".
El influencer comentó que aún conserva hábitos de ahorro aprendidos en Cuba, como diluir el detergente con agua para que rinda más. También destacó que en la isla "nadie compra agua embotellada en su día a día", sino que la hierven o le agregan hipoclorito para potabilizarla. Sobre el acceso al agua caliente en la ducha, recordó: "Esa es la definición de tener dinero en Cuba. Me pasé 23 años calentando el agua en el fogón y bañándome con un cubo y un jarrito".
En cuanto a la vestimenta, comparó el hecho de tener ropa de Zara, H&M o Bershka en Cuba con poseer un armario lleno de prendas de Louis Vuitton en EE.UU. También habló de los dispositivos Apple, señalando que "tener el iPhone del año en Cuba es de ricos", y aún más si se poseen AirPods o Apple Watch. "Si lo tienes actualizado, es porque eres millonario, eres hijo de Fidel, sabrá Dios de dónde saliste", comentó entre risas, destacando que en EE.UU. estos dispositivos se adquieren a plazos y no son un símbolo de riqueza.
El video ha generado una ola de reacciones y comentarios de otros cubanos y latinoamericanos que se identificaron con su testimonio. @soy_edgy respondió a algunos, admitiendo que él tampoco pudo permitirse ciertos productos en Cuba y que, a pesar de vivir en EE.UU., aún conserva costumbres de ahorro. "Sigo con cosas de allá", comentó.
El contenido de @soy_edgy forma parte de una tendencia en redes sociales donde cubanos que han emigrado comparten sus experiencias sobre la diferencia de calidad de vida entre la isla y otros países. Lietty Piña, quien en México destacó cómo productos básicos como papel higiénico, Coca-Cola, carne y ropa son bienes escasos en Cuba. También la youtuber Anita Mateu ha hablado sobre "cosas normales" en España que en la isla eran lujos, como la estabilidad eléctrica o la disponibilidad de alimentos.
Otro caso es el del youtuber Michel Crónicas, quien se viralizó en México al describirse como "un cubano millonario" por tener acceso a agua potable, pan y electricidad estable, algo que en la isla sigue siendo inalcanzable para muchos. "Lo más importante que tengo en México es mi libertad, y sé que si me esfuerzo puedo alcanzar cada una de mis metas", afirmó en su video.
Este tipo de publicaciones continúan abriendo debates sobre la realidad cubana y el contraste entre la vida dentro y fuera de la isla. Mientras para muchos en el extranjero los productos mencionados son parte del día a día, para los cubanos que aún residen en su país, siguen siendo artículos de lujo. Las experiencias compartidas en redes no solo sirven para conectar a la diáspora, sino también para visibilizar la precariedad en la isla y generar conciencia sobre la realidad de quienes aún viven allí.
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