El Centro Deportivo "Camilo Cienfuegos", ubicado en La Habana, está siendo rehabilitado, un esfuerzo que el gobierno local presume en redes sociales como un gran logro constructivo.
El Consejo de la Administración del municipio Plaza de la Revolución mostró este martes en Facebook imágenes del recorrido realizado por el intendente Rolando López Jiménez por esta y otras instalaciones, como parte de una supervisión de las obras en curso en el territorio, tras años de abandono y deterioro.

“Se pudo apreciar que está casi concluida la recuperación de la piscina, por tanto, próxima a brindar tratamiento educativo”, señaló el breve comunicado, acompañado de fotos en las que el régimen presume las instalaciones rehabilitadas, aunque omite informar sobre el estado del resto del complejo deportivo.
El comunicado solo menciona explícitamente la rehabilitación del área de Esgrima, que ya se encuentra prestando servicios.
Según las autoridades, la instalación deportiva ha ido recuperándose "paso a paso", lo cual, aseguran, beneficiará la práctica deportiva en el municipio, aunque no ofrecieron detalles sobre el resto de las áreas del complejo.
El Centro Deportivo Camilo Cienfuegos, ubicado en Primera entre 8 y 10, en el Vedado habanero, ya mostraba en 2016 un severo deterioro que ponía en riesgo su existencia si no se tomaban medidas urgentes. Desde entonces, autoridades locales han hecho varias promesas de recuperación, la mayoría incumplidas o ejecutadas parcialmente.
Según informó en ese año la prensa oficialista, el deterioro del centro deportivo comenzó en octubre de 2005 tras el paso del huracán Wilma, pero se agravó mucho más debido a la negligencia y la mala gestión administrativa del gobierno, que terminó causando más daños que el propio ciclón.
Desde 2005 hasta 2016, solo se realizaron reparaciones superficiales, especialmente enfocadas en la piscina por ser la más visible y utilizada en actividades recreativas veraniegas.
Sin embargo, el resto de las instalaciones permanecieron abandonadas. El área terapéutica, por ejemplo, se convirtió en un lugar lleno de escombros y un foco de vectores infecciosos. Los baños y duchas quedaron inutilizados por años, mientras el lago artificial para kayac quedó seco.
En 2014 y 2015, pacientes y trabajadores enviaron reiteradas cartas a diversas instancias, incluida la Dirección Municipal del INDER y el Consejo de Estado, solicitando respuestas y soluciones. Aunque recibieron promesas formales sobre el inicio de reparaciones integrales, estas nunca llegaron a materializarse plenamente.
Pese a las reiteradas denuncias públicas y a las evidencias del grave deterioro del complejo, el gobierno local tardó casi una década más en anunciar nuevamente, en 2024, la supuesta rehabilitación de la piscina como gran logro constructivo, aunque sigue omitiendo información sobre el estado actual del resto de las áreas deportivas del centro.
Las denuncias por el abandono de instalaciones estatales inundan con frecuencia las redes sociales, evidenciando espacios que, a la vista de todos, han sido consumidos por el tiempo y la desidia.
Un ejemplo claro de esta problemática son las gradas del estadio de la Academia Provincial Amador Fernández Fernández, clausuradas por el grave riesgo de derrumbe tras un largo proceso de deterioro agravado por el robo continuo de vigas de acero.
Este proyecto, inaugurado en 2021, nació con el objetivo de ofrecer un espacio cómodo y adecuado para los aficionados al fútbol en Camagüey. No obstante, la falta de vigilancia nocturna, la ausencia de un cercado perimetral y una iluminación insuficiente facilitaron el saqueo de elementos estructurales esenciales. A día de hoy, se estima que faltan alrededor de 60 vigas, dejando al descubierto la fragilidad de su gestión y mantenimiento.
El puente ferroviario de Versalles, que une las riberas del río Yumurí en Matanzas, ha sido durante años una conexión vital entre la ciudad y su Zona Industrial; sin embargo, en la actualidad su estructura metálica luce gastada, salpicada de óxido y desgastada por el tiempo.
Este puente, con sus altos arcos de metal y rieles enrojecidos por las chispas de los trenes que aún lo cruzan, se erige como un recordatorio de épocas pasadas, y también refleja la desidia que impera en el país, tal y como se puede apreciar en las imágenes compartidas por el oficialista periódico Girón.
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