Una anciana y su hijo con problemas mentales están viviendo una situación desesperada en San Germán, Holguín, sin alimentos, medicinas, ni agua, y con un fogón de leña que no siempre enciende como único medio para cocinar.
El caso de Maribel fue documentado en un video publicado el pasado 29 de marzo por Ángel Cardona en Facebook, donde la mujer describe su situación con crudeza: "Me encuentro muy mal, tengo mi cabeza vuelta loca. Hoy mismo no hemos hecho ningún alimento. Me paso hasta tres días sin comer".
Maribel es hipertensa y no toma medicamentos -necesita el captopril- desde octubre pasado, porque no está disponible en las farmacias y ella no puede costearlo en el mercado informal.
Su hijo, que padece una enfermedad mental, está quedándose sin amitriptilina -antidepresivo tricíclico de uso extendido en Cuba- y sin ácido fólico, los fármacos de su tratamiento psiquiátrico.
"No tengo en qué envasar agua, no tengo un fogón donde cocinar", relató la anciana, quien depende de vecinos que le dan comida y cubitos de agua para sobrevivir.
Su único medio de cocción es un fogón de leña que para una persona de su edad y constitución física e inmanejable: "Tengo que estar ahí como estoy, de los dolores, en cuatro pies, ahí ayudando a mi hijo porque él todo me va a hacer al revés como tiene la mente".
Ángel Cardona cerró su llamado con una petición que el Estado debería atender y no atiende: "Exhortamos a toda la comunidad cristiana, no cristiana, dentro y fuera de Cuba que puedan ayudar, aportar algo para comer a Maribel. Toda ayuda es bienvenida".
El caso no es una excepción, sino la expresión más visible del colapso del Sistema de Atención a la Familia (SAF), la red estatal diseñada para asistir a adultos mayores solos, personas con discapacidad y enfermos crónicos sin apoyo familiar.
El Estado cubano ha reconocido que no tiene recursos para atender a las personas en situación de vulnerabilidad extrema.
Directivos de Trabajo y Seguridad Social admitieron en marzo que el Estado no tiene presupuesto suficiente para atender a todas las personas vulnerables, mientras el SAF recibe entre siete y ocho nuevas solicitudes diarias y pasó de atender 59,000 personas en 2023 a aproximadamente 67,000 a mediados de 2025.
El presupuesto asignado a asistencia social para 2026 fue de apenas 5,981 millones de pesos cubanos, equivalente a unos 14,600 dólares, una cifra irrisoria frente a la magnitud de la crisis.
Las personas con enfermedades mentales y sus cuidadores representan uno de los grupos más invisibilizados dentro de este deterioro.
La escasez de medicamentos psiquiátricos es crónica desde 2020 -amitriptilina, risperidona, quetiapina- y se agravó en 2024 y 2025, con hospitales que han cerrado salas por falta de fármacos y personal, y un sistema de salud mental comunitario que nunca fue robusto y hoy está prácticamente desmantelado.
San Germán pertenece a las provincias orientales, históricamente las más golpeadas por la pobreza estructural en Cuba, donde se han documentado múltiples casos de familias en condiciones extremas, ancianos sobreviviendo en ruinas y niños desnutridos sin apoyo institucional.
Las muertes por desnutrición en Cuba aumentaron un 74 % entre 2022 y 2023, y el 97% de los cubanos perdió capacidad de acceso a alimentos básicos desde 2021, según encuestas del Food Monitor Program.
La crisis energética agrava el cuadro: con apagones que alcanzaron un déficit de 2,025 megavatios en horas pico en marzo, el fogón de leña se ha convertido en el único medio de cocción para millones de cubanos, incluidos enfermos y personas mayores que no pueden manipularlo con seguridad.
Más del 50 % de los hogares cubanos recibe agua cada dos a 15 días, lo que convierte la falta de recipientes para almacenarla -como en el caso de Maribel- en una privación con consecuencias directas sobre la salud.
Preguntas frecuentes sobre la crisis humanitaria y social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Maribel y su hijo están en una situación tan precaria en Holguín?
Maribel y su hijo enfrentan una situación desesperada debido a la falta de recursos básicos como alimentos, medicinas y agua, agravada por el colapso del Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Cuba. La escasez de medicamentos psiquiátricos y la falta de apoyo institucional han dejado a esta familia en una vulnerabilidad extrema. La situación de Maribel no es única, sino un reflejo del deterioro del sistema de apoyo social en la isla.
¿Cuál es la situación del sistema de salud en Cuba?
El sistema de salud en Cuba enfrenta una crisis significativa, caracterizada por la escasez de medicamentos, falta de equipos médicos y deterioro de las infraestructuras hospitalarias. Las denuncias apuntan a un colapso en la atención sanitaria, con hospitales cerrando salas y pacientes sin acceso a tratamientos esenciales. Esta situación se ha agravado desde la pandemia y los recientes desastres naturales, afectando especialmente a los más vulnerables.
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida cotidiana en Cuba?
La crisis energética en Cuba provoca apagones prolongados que afectan gravemente la vida diaria de los ciudadanos, dejando a millones sin electricidad durante horas. Esta situación obliga a las familias a recurrir a métodos peligrosos como fogones de leña para cocinar, aumentando el riesgo de accidentes domésticos. Además, la falta de electricidad impacta en la conservación de alimentos y en la atención médica, acentuando las dificultades para muchas familias.
¿Qué papel juegan las organizaciones religiosas en la crisis cubana?
Las organizaciones religiosas en Cuba han asumido un papel crucial al suplir las carencias básicas de la población, proporcionando alimentos y apoyo a los más necesitados. En un contexto donde el estado ha fallado en garantizar los recursos esenciales, comunidades de fe y ciudadanos comunes están cubriendo parte de las necesidades de los vulnerables, reflejando un deterioro profundo en la red de protección social estatal.
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