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La Aduana General de la República de Cuba detectó una nueva modalidad de tráfico de drogas en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana: metanfetamina oculta dentro de bombillos recargables, un artículo que con frecuencia es ingresado al país debido a la crisis energética que vive la isla.
La información fue confirmada en la red social X por Wiliam Pérez González, vicejefe primero de la Aduana, quien compartió detalles del hallazgo.
“Ingeniosa forma de enmascarar la droga se detectó en el aeropuerto de La Habana por la experticia de la Aduana de Cuba y el órgano antidrogas. La metanfetamina fue cubierta con papel de aluminio y embutida en bombillos”, escribió el funcionario.
El mensaje estuvo acompañado por varias imágenes que muestran cómo fue camuflada la sustancia dentro de los bombillos.
La droga, cubierta con papel de aluminio, fue introducida dentro del cuerpo de los dispositivos, lo que evidencia el nivel de sofisticación alcanzado por quienes intentan burlar los controles fronterizos.
El hallazgo se suma a otros intentos frustrados recientemente, como el envío de cannabinoides sintéticos impregnados en hojas de papel escondidas dentro de pañales desechables, también interceptados en la terminal aérea capitalina.
La Aduana ha reiterado que continuará reforzando los controles en los puntos de entrada al país, especialmente ante el aumento de métodos “ingeniosos” para introducir drogas en el territorio nacional, aprovechando artículos de uso cotidiano muy demandados en Cuba debido a la crisis estructural que atraviesa.
Durante las últimas semanas, la Aduana de Cuba ha reforzado sus controles en los principales aeropuertos del país, detectando múltiples intentos de contrabando de drogas, dinero y bienes regulados.
En marzo pasado, las autoridades informaron la frustración de un intento de sacar del país dos kilogramos de oro en lingotes, ocultos en el doble fondo de una maleta en el aeropuerto de La Habana. Según el comunicado oficial, los implicados enfrentarán cargos penales, y se destacó la preparación de los oficiales como clave para detectar este delito.
Recientemente, fue capturado un pasajero en el aeropuerto de Varadero cuando intentaba introducir hachís escondido en un pomo de champú. Este caso encendió las alarmas sobre el uso creciente de productos cotidianos como método de camuflaje, una tendencia que se repite con frecuencia.
Apenas un día después, se decomisaron en La Habana más de 890 blísteres de un medicamento controlado, escondidos dentro de cajas de sazones. Estos operativos forman parte de una ofensiva nacional contra el tráfico de psicotrópicos y estupefacientes.
El sábado pasado, la Aduana interceptó 26.000 euros no declarados, ocultos en un doble fondo sellado con nailon en el aeropuerto de la capital. La suma violaba las regulaciones establecidas por el Banco Central de Cuba, lo que condujo a la aplicación de medidas sin precisar detalles en el informe difundido por las autoridades.
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