El influencer brasileño Armando Netto, con más de 755 mil seguidores en Instagram, estuvo recientemente de visita en Cuba y su experiencia en la isla se volvió viral. Su viaje coincidió con el apagón general que dejó a oscuras a casi todo el país a mediados de marzo.
Netto había reservado un apartamento a través de Airbnb en La Habana Vieja, pero al llegar descubrió que no había electricidad. Ante la situación, decidió salir a conocer la ciudad junto a su acompañante, pero nuevamente se encontró con otra dificultad: no podía pagar con sus tarjetas bancarias porque los datáfonos no funcionaban por la falta de corriente.
Al regresar al apartamento, la situación seguía igual. “Otra vez estaba sin corriente”, relató. Después de varias horas sin electricidad y sin poder acceder a servicios básicos, el influencer decidió abandonar el hospedaje. “Aquel Airbnb no tenía condiciones para sobrevivir allí”, aseguró.
Netto visitó varios hoteles en busca de alternativas, entre ellos la Torre K-23, pero finalmente se hospedó en el Iberostar Grand Packard, un hotel de cinco estrellas en el centro de La Habana.
Desde la terraza de la piscina del hotel, observó una capital completamente a oscuras. “Para los turistas en Cuba la realidad es diferente. Tenemos hoteles de lujo, sí. Dentro de ellos a usted ni le parece que está en Cuba. Cuando quiere, este gobierno sabe hacer las cosas bien”, dijo en uno de sus videos publicados en redes.
En sus primeras 48 horas en Cuba no logró retirar efectivo, ya que los cajeros automáticos no funcionaban y las terminales de pago estaban fuera de servicio. Fue en el Packard donde finalmente logró sacar dinero con su tarjeta de crédito.
“Yo tenía hambre”, confesó el influencer, que finalmente pudo saciar su apetito en las surtidas mesas bufés del restaurante del hotel, otro gran contraste con las carencias que vio en los mercados de La Habana.
Su experiencia generó cientos de comentarios en redes sociales y evidenció, una vez más, el contraste entre la infraestructura de los hoteles turísticos y la precariedad de los servicios públicos que enfrentan diariamente los cubanos.
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