El vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa afirmó que Cuba posee una riqueza considerable aún sin aprovechar, producto de la infraestructura agrícola desarrollada por la Revolución, pero sostuvo que el embargo estadounidense sigue siendo el principal obstáculo para atraer inversión y tecnología, evitando referirse a las restricciones económicas internas.
Las declaraciones ocurrieron durante una visita de trabajo a la provincia de Sancti Spíritus, donde evaluaron acciones económicas locales, y donde el dirigente reiteró la necesidad de recuperar infraestructuras creadas “por iniciativa del líder histórico Fidel Castro”, reportó el oficialista Canal Caribe.
“Nos toca a nosotros ahora explotarla (…) hay muchos millones enterrados ahí que lo dio la producción azucarera de este país y hay que aprovecharlo ahora”, expresó Valdés Mesa, en referencia a los recursos acumulados por la actividad agrícola.
Lejos de proponer una autocrítica o una reestructuración profunda del modelo económico, el vicepresidente optó por el guion habitual, señalando al embargo como el gran culpable de que no lleguen inversionistas.
“Aquí lo que pasa es el bloqueo (…) la gente piensa mucho para poner dinero aquí en Cuba porque los persiguen, no pueden entrar a los Estados Unidos”, repitió Valdés Mesa, omitiendo cualquier mención a la falta de garantías jurídicas, transparencia o libertad económica en el país.
Según Valdés Mesa, la Revolución ha dejado un legado de infraestructura, presas, canales, caminos, redes eléctricas, pero admitió que hoy Cuba carece de la tecnología necesaria para reactivar ese potencial productivo, sin explicar por qué, después de más de seis décadas de control estatal absoluto, no se ha logrado esa actualización.
El llamado a “recuperar la obra de Fidel” resalta la dependencia retórica del pasado como salvavidas ideológico para un presente estancado. A pesar de reconocer que existen condiciones materiales para impulsar el sector agrícola, el gobierno sigue sin presentar un plan realista, transparente o sostenible que trascienda el bloqueo como argumento omnipresente.
Las declaraciones reafirman una contradicción latente en el discurso oficial cubano: el reconocimiento de condiciones objetivas para el desarrollo frente a una continua externalización de culpas que ignora las ineficiencias internas.
Aunque se alude a “millones enterrados”, no se han anunciado planes concretos para su explotación ni estrategias claras para modernizar el sector agrícola cubano.
En diciembre de 2024, Valdés Mesa admitió el deterioro de las condiciones de vida en las zonas rurales de Cuba.
Sin embargo, más allá de señalar el problema, no se presentaron soluciones concretas para revertir esta situación, evidenciando una falta de planificación efectiva para abordar las deficiencias estructurales del sector agrícola.
Incluso dentro del círculo familiar de Fidel Castro, han surgido críticas hacia las políticas agrícolas del gobierno. En octubre de 2023, Alexis Castro Soto del Valle, hijo del dictador, cuestionó al Ministerio de Agricultura por las carencias alimentarias en el país, señalando que, tras más de 60 años, aún no se han comprendido conceptos básicos de la economía mundial aplicados a la realidad cubana.
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