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Dos cadetes del Instituto Técnico Militar (ITM), identificados como Alejandro Cantillo Pérez y Yoerlandy Camero Baños, devolvieron una mochila extraviada que contenía una elevada suma de dinero en moneda extranjera, documentos personales y un teléfono móvil.
El hecho ocurrió este sábado en el municipio Playa, en La Habana, y fue difundido en Facebook por el vocero oficialista Frank Enrique.
Según relató el usuario afín al régimen, los jóvenes transitaban por la intersección de la calle 110 y 5ta Avenida cuando se percataron de una mochila abandonada en el piso.
Al revisar su contenido, descubrieron que contenía 4,000 pesos cubanos, 5,400 euros, 3,084 dólares estadounidenses, un teléfono móvil y un carné de identidad.
Al comprobar que la dirección del carné correspondía a una vivienda del mismo municipio, se dirigieron allí para devolver la pertenencia, pero encontraron la casa cerrada y en construcción.
Ante esta situación, optaron por presentarse en la Estación de Policía, donde comenzaron el proceso de entrega del dinero.
Durante ese momento, un ciudadano cubano residente en la República Dominicana —quien resultó ser el esposo de la dueña de la mochila— se presentó para denunciar la pérdida del carné y el móvil, sin esperar que el dinero pudiera aparecer.
Al esclarecerse los hechos, expresó su agradecimiento a los cadetes y los trasladó personalmente de regreso a su escuela.
La historia ha sido expuesta por el perfil oficialista como un ejemplo de la formación ética y patriótica de los jóvenes que integran el sistema de defensa cubano.
Sin embargo, esa exaltación contrasta con la actuación de otros uniformados que, ante protestas populares, responden con violencia indiscriminada y represión, dejando en entredicho los valores que dicen representar.
En los últimos meses, el régimen cubano ha intensificado sus esfuerzos por ofrecer una imagen más humana y ética de sus fuerzas represivas, particularmente de la Seguridad del Estado (SE) y del Ministerio del Interior (MININT).
Este esfuerzo por rehabilitar la imagen de los cuerpos represivos fue reforzado recientemente por declaraciones del coronel José Marco Rubinos, quien, en un acto oficial, reveló que la SE no reconoce una contrarrevolución cubana, sino que atribuye toda oposición al financiamiento extranjero.
Según Rubinos, la represión contra los disidentes es una política de Estado estructurada desde las más altas esferas, y ejecutada por jóvenes oficiales “preparados” para enfrentar al “enemigo principal”: Estados Unidos.
Ese mismo día, Miguel Díaz-Canel reafirmó esa línea discursiva en el podcast gubernamental Desde La Presidencia, asegurando que la SE es "respetada y envidiada" en todo el mundo.
El gobernante elogió el legado de los Castro en la creación de esta estructura represiva y calificó a sus miembros como “referentes globales” por su eficacia.
La narrativa de exaltación también se ha canalizado a través de eventos públicos. En marzo pasado, el MININT organizó un festival vocacional en una escuela habanera, donde se promovió el trabajo de los órganos de SE entre los estudiantes, presentándolos como opciones de desarrollo ético y profesional.
Poco antes, una nota mostraba a fuerzas represivas jugando fútbol en un intento por humanizar su imagen, lo cual generó rechazo entre sectores críticos, que interpretan estas acciones como parte de una estrategia de propaganda para suavizar la percepción pública sobre los aparatos represivos.
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