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El Ministerio del Interior (MININT) anunció con entusiasmo la realización este miércoles de otro Festival de Formación Vocacional en el Politécnico Mártires de Girón, en Playa, La Habana, bajo la promesa de que niños y jóvenes "podrán conocer nuestras especialidades".
Según publicó el propio MININT en su perfil de Facebook, este evento permitirá a adolescentes y jóvenes explorar "opciones de estudio y desarrollo profesional", lo cual no es más que disfrazar la verdadera intención del gobierno: reclutar nuevos represores que mantengan intacta la maquinaria de control social en Cuba.
La nota oficial llama a las familias cubanas a llevar a sus hijos a conocer a las "Almas Valientes" del MININT, aunque en realidad esta iniciativa busca captar desde temprana edad a quienes podrían convertirse mañana en los encargados de vigilar a la población.
Según el comunicado, esta iniciativa permitirá “disfrutar de exposiciones de medios y técnicas, demostraciones de habilidades, ventas de libros de la Editorial Capitán San Luis, concursos y juegos de participación”.
La actividad, presentada por las autoridades como educativa y recreativa, llega en medio de una crisis social y económica profunda en la isla, donde aún permanecen en las cárceles centenares de personas por expresar su sentir político.
El adoctrinamiento y la propaganda política del régimen cubano operan en diversos escenarios y niveles, alcanzando desde las instituciones educativas hasta el reclutamiento militar juvenil.
Uno de los ejemplos más recientes es el Bastión Nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), promovido por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).
Este evento busca inculcar en los adolescentes la doctrina de la "Guerra de Todo el Pueblo", presentando el entrenamiento militar como una actividad educativa. Según la versión oficial, los jóvenes "conocerán las misiones de las FAR y el funcionamiento de las unidades militares", lo que refuerza la narrativa belicista del régimen y perpetúa el miedo a enemigos externos como justificación para el control interno.
El trabajo político-ideológico también se refuerza en el ámbito universitario. En un taller nacional con dirigentes de las 40 universidades del país, el régimen priorizó la formación ideológica sobre el pensamiento crítico y la investigación científica.
Se abordaron temas como el enfrentamiento al "enemigo imperialista", la lucha contra la "colonización cultural" y el control del discurso en redes sociales. Esto demuestra cómo la maquinaria estatal busca asegurar la lealtad del estudiantado en un contexto donde el acceso a información independiente representa una amenaza para el discurso oficial.
El adoctrinamiento no se limita a la educación superior. En niveles más básicos, el régimen ha intensificado la propaganda política en los libros de texto escolares, asegurando que desde edades tempranas los niños reciban una formación cargada de ideología. Estos materiales incluyen la exaltación de figuras como Fidel Castro, Ernesto Guevara y Miguel Díaz-Canel, así como una narrativa que presenta al Partido Comunista como el único garante del futuro del país.
Por otro lado, la religión no ha quedado exenta de esta estrategia. En una iglesia cristiana de La Habana, una capitana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias impartió charlas a niños sobre la vida militar, normalizando la presencia del ejército en espacios que tradicionalmente han sido ajenos a la política estatal. Este caso evidencia cómo el régimen aprovecha cualquier institución con acceso directo a la ciudadanía para reforzar su control ideológico.
Estos ejemplos reflejan que la propaganda y el adoctrinamiento del régimen cubano no son esfuerzos aislados, sino una estrategia sistemática para garantizar el control de las generaciones futuras, utilizando la educación, la militarización y hasta la religión como herramientas clave para perpetuar su dominio.
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