En medio de la profunda crisis alimentaria que atraviesa Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel visitó la Unidad Empresarial de Base ACUIPASO, ubicada en el municipio Bartolomé Masó, provincia de Granma, donde se reproducen clarias y otras especies de agua dulce como parte de los esfuerzos del régimen para impulsar la acuicultura.
Acompañado por Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista, y por las máximas autoridades provinciales, Díaz-Canel recorrió las instalaciones del centro, que forma parte de un programa estatal para fortalecer la producción de alimentos alternativos ante la escasez de productos básicos, según publicó en Facebook la página de la Dirección General de Educación, Bartolomé Masó Márquez, Granma.

ACUIPASO es una de las entidades encargadas de producir peces como la claria, especie introducida en Cuba por su resistencia y rapidez de crecimiento, pero también polémica por su impacto ecológico.
La visita se enmarca en una estrategia del gobierno para resaltar proyectos productivos en distintas provincias, en momentos en que la población enfrenta dificultades severas para acceder a alimentos debido a la inflación, la caída de las importaciones y el deterioro del aparato productivo nacional.
Pese al impulso a este tipo de iniciativas, expertos y ciudadanos han cuestionado su impacto real en el corto plazo, debido a problemas estructurales, falta de recursos y una limitada distribución de los productos a la población general.
Desde 2022, como parte de una de sus tantas metas, el gobierno cubano busca aumentar el consumo de pescado para 2030 con la acuicultura. De hecho, en 2023, un directivo propuso que las familias críen peces en estanques construidos en sus barrios, como una forma para mejorar la alimentación.
Ese mismo año, un cubano en el municipio pinareño Consolación del Sur inició la cría de peces en un pequeño charco creado en lo que parece ser su finca, informaron autoridades locales.
De acuerdo con las últimas estadísticas, Sancti Spíritus aporta cerca del 30% del pescado de agua dulce que se captura en Cuba y en 2024, superó las 3,000 toneladas, pero el alimento apenas se ve en la red minorista o en las mesas de sus habitantes, igual que ocurre en el resto del país.
Mientras la población se pregunta por qué no se vende pescado con regularidad, o se esfuma en cuanto llega, las autoridades afirman que sí se distribuye, pero la demanda es tan alta que se agota de inmediato.
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