Un periodista oficialista lamentó que el precio de un pomo de aceite casi equivalga al de la pensión mínima en Cuba.
“¡A 1 400 pesos un pomo de aceite! Cien pesos más y se equipara a la chequera de mi abuela. De repente tuve ese cálculo mental recurrente desde que la inflación empezó a inflarse”, dijo en un artículo de opinión publicado en Girón, el periódico oficialista local en Matanzas, Boris Luis Alonso Pérez.
La epifanía del periodista continúo: “¡Lo que gano en la pincha me da para tres envases de grasa de girasol!”.
“¿Cuál es el límite? ¿En qué momento se pone el freno y los precios comienzan a bajar? ¿Dónde quedaron los topes de precio a los productos de primera necesidad para el hogar?”, se preguntó el periodista.
Alonso Pérez se quejó de los precios del sector privado y pidió la intervención estatal, sin aludir a la influencia en los precios de la desastrosa gestión económica del régimen.
“El tema precio no se puede seguir dejando de lado y, por mucho que les moleste a algunos, lleva intervención estatal, tal vez, mediante incentivos. Estemos claros de que poner topes arbitrariamente no ha sido ni será la solución, dada la experiencia”, sugirió.
La descontrolada inflación que padece la población encarece los productos de primera necesidad mientras los salarios permanecen estancados y se deteriora el poder adquisitivo de los cubanos, agotados de las colas, los apagones, el hambre y la desesperanza.
Según datos oficiales publicados en octubre de 2024, el 39% de los jubilados en Cuba recibe la pensión mínima de 1.528 CUP mensuales. Una cifra que, en el contexto de inflación galopante, escasez y encarecimiento de productos básicos, no cubre ni una dieta mínima. De hecho, un kilo de leche en polvo puede costar hasta 1.800 CUP.
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