La Fiscalía General de la República de Cuba informó que están en curso varios procesos penales por actos de vandalismo cometidos contra ómnibus del transporte público en la capital del país.
A través de una nota difundida en su web, el órgano confirmó que los responsables de estos ataques han sido identificados, detenidos y se encuentran bajo prisión provisional mientras continúan las investigaciones.
La reciente oleada de agresiones, que ha incluido lanzamientos de piedras y otros objetos contundentes contra vehículos en servicio, ha provocado no solo daños materiales considerables como la rotura de cristales, parabrisas y puertas, sino también lesiones a pasajeros y conductores.
Estos hechos, calificados como de "alta lesividad" por la Fiscalía, han generado gran inquietud en la población, que depende de un sistema de transporte ya fuertemente afectado por la escasez de recursos y las limitaciones impuestas por la crisis económica del país.
En la nota oficial, el Ministerio Público subraya que "cualquier persona puede suponer que acciones de este tipo podrían producir esos resultados", y lamenta este tipo de comportamiento contra bienes de elevada significación social.
La Fiscalía asegura que actuará conforme a su mandato constitucional y en respeto a las garantías procesales de los implicados, "ejercerá la acción penal pública ante los Tribunales para el juzgamiento de los responsables, con solicitud de sanciones en correspondencia con la lesividad de los hechos cometidos".
La semana pasada, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, y admitió que estos ataques "no son un fenómeno nuevo" pero señaló que "suelen ser enfrentados con rigor".
El dirigente advirtió que estas agresiones ponen en riesgo no solo el funcionamiento de los ómnibus, sino la vida misma de quienes los utilizan y los conducen.
"Sus autores cuentan con el máximo repudio de nuestro pueblo y sobre ellos recaerán las sanciones que estos hechos merecen", afirmó tajante.
En los últimos meses, La Habana ha sido escenario de múltiples incidentes de este tipo.
Uno de los más recientes tuvo lugar el pasado 22 de abril, cuando un ómnibus de la ruta 37 fue atacado con piedras durante un recorrido de madrugada en el reparto Santos Suárez, municipio 10 de Octubre.
En otro caso ocurrido días antes, un autobús de la ruta P8 sufrió la rotura de un cristal trasero en un ataque y quedó fuera de servicio.
En marzo, una guagua de la ruta 23 fue blanco de un ataque similar cerca del Museo Nacional de Bellas Artes. Incluso, el mismo día de ese suceso, otro vehículo de la ruta P7 fue agredido en el municipio Cotorro.
Uno de los casos que más llamó la atención ocurrió en enero, cuando un estudiante arrojó piedras contra un ómnibus de la ruta P11 tras una discusión con el chofer. El joven fue detenido en el acto y procesado por las autoridades.
El patrón de estos actos, que afecta rutas muy transitadas y en distintos municipios de la capital, ha despertado la alarma tanto de los operadores del sistema de transporte como de los propios usuarios.
La situación agrava una realidad ya crítica, donde la disponibilidad de ómnibus es limitada y las afectaciones en los servicios son frecuentes.
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