Un joven motociclista fue víctima de un violento asalto en la provincia de Las Tunas, tras ser contratado para realizar un viaje por una persona que terminó emboscándolo en un lugar apartado con la intención de robarle el vehículo.
El ataque fue reportado inicialmente en Facebook por el usuario Omar Sayut, que compartió un video de la reacción de la madre de la víctima, quien llegó al sitio acompañada por agentes de la Policía.
Según testimonios recogidos por la internauta Irma Broek, el joven fue conducido con engaños hasta un área rural de difícil acceso, donde fue sorprendido por al menos dos agresores encapuchados.
El supuesto pasajero lo golpeó con su propio casco y posteriormente le lanzó una piedra a la cabeza, causándole una lesión cuya gravedad aún no ha sido oficialmente confirmada.
En medio del ataque, la víctima logró escapar corriendo, mientras uno de los atacantes lo perseguía con un cuchillo. A pesar de la violencia, el joven consiguió ponerse a salvo, aunque perdió su motocicleta en el incidente.
En el video se escucha a la madre de la víctima visiblemente alterada y llorando, mientras recorre junto a dos patrullas policiales el mismo camino donde ocurrió el ataque.
"Esto es terrible, terrible", repite, tras describir cómo su hijo fue herido de una pedrada.
El asalto, que por poco no terminó en tragedia, ha causado indignación en redes sociales y entre los vecinos de la zona.
El motorista se dedica al traslado de pasajeros, una práctica extendida en la Isla ante la escasez crónica de transporte público.
Aunque se trata de una fuente de ingreso común, también conlleva riesgos considerables, como quedó demostrado en este caso.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido un parte oficial ni se han reportado detenciones relacionadas con el hecho.
Sin embargo, los familiares del joven exigen una investigación exhaustiva y la recuperación del vehículo robado, que representa su medio principal de sustento.
En Cuba, el robo de motos ha ido en aumento en los últimos años, especialmente en zonas urbanas y periurbanas, donde se ha convertido en un fenómeno que afecta tanto a trabajadores por cuenta propia como a ciudadanos comunes.
Las motocicletas eléctricas y de combustión son cada vez más valiosas en un contexto de crisis energética y restricciones en el transporte, lo que las convierte en blancos frecuentes para la delincuencia.
Este nuevo caso subraya la urgencia de medidas más efectivas para prevenir asaltos y proteger a quienes, en medio de la precariedad, dependen de su trabajo informal para subsistir.
Mientras la comunidad espera una respuesta institucional clara, muchos se preguntan cuántos incidentes similares deben ocurrir antes de que la seguridad ciudadana se convierta en una prioridad real para las autoridades.
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