A dos semanas del cierre, 200 familias permanecen en el parque de casas móviles de Sweetwater, Miami

La demolición comenzó en marzo y muchos vecinos aún no han encontrado un lugar al que mudarse.



Casas móviles de Sweewater, Miami © Captura de video de YouTube de AmericaTeVe Miami
Casas móviles de Sweewater, Miami Foto © Captura de video de YouTube de AmericaTeVe Miami

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Este artículo es de hace 1 año

El parque de casas móviles Lil Abner, en Sweetwater, Miami-Dade, se encuentra en sus últimos días de existencia.

A menos de dos semanas para que se cumpla el plazo oficial de desalojo, aún permanecen en pie 200 trailers, la mayoría con sus residentes dentro, quienes resisten entre la incertidumbre, la angustia y condiciones cada vez más difíciles.

Durante años, más de 900 familias encontraron en este lugar una alternativa de vivienda asequible en medio del imparable encarecimiento de los alquileres en Miami. Hoy, ese espacio se convierte en un símbolo de desarraigo y desplazamiento urbano.

La demolición comenzó en marzo, y desde entonces el paisaje del parque ha cambiado drásticamente.

Familias entre el desconsuelo y la espera

Mirka Salinas, una de las que aún permanece en el lugar, recuerda con nostalgia los días en que el parque ofrecía tranquilidad y estabilidad a las familias. Pero ahora, asegura vivir con temor y estrés permanente.

Denuncia que el ambiente es irrespirable, que el agua podría estar contaminada y que no se puede estar fuera de las casas móviles sin sentir los efectos en la salud.

"Estamos muy estresados y no sabemos si producto del estrés, de la fecha que está llegando, nuestra salud se está afectando", dijo a América TeVe.

Vecinos como Juan Arcia y su esposa Dania, quienes llevan 12 años en el lugar, aún no han encontrado adónde mudarse, a pesar de la búsqueda.

"No sabemos ni para dónde vamos. Estamos aquí esperando, no sabemos qué nos depara el destino. Uno tiene una edad y cuando se te presenta esto, es como si estuvieras atado de pies y manos", dijo él.

El cierre inminente y las acciones legales

En noviembre de 2024, los residentes fueron notificados formalmente del cierre del parque. Se les ofreció una compensación para facilitar su reubicación.

La fecha límite para abandonar el lugar es el 19 de mayo. Desde entonces, la administración del parque ha emitido recordatorios constantes y ha comenzado la demolición de las viviendas desocupadas.

Ante la situación, un grupo de vecinos que aún residen allí contrató a un equipo legal y presentó una petición en tribunales para obtener más tiempo, pero hasta ahora no han recibido una respuesta.

Los abogados que representan a cerca de 250 familias han denunciado el abandono del lugar, la acumulación de basura, la inseguridad y la falta de condiciones mínimas, lo que según afirman, contribuyó a un reciente incendio en el parque.

Según sus declaraciones, el siniestro podría haber sido provocado por personas que ocupaban ilegalmente unidades ya abandonadas.

El valor del terreno y el nuevo proyecto

El parque Lil Abner está ubicado en una zona estratégica del condado de Miami-Dade, a minutos de importantes centros académicos como la Universidad Internacional de Florida y Miami Dade College, así como de centros comerciales y el aeropuerto. Esa ubicación lo convierte en un terreno codiciado para el desarrollo inmobiliario.

La empresa propietaria del parque, CREI Holdings, ha proyectado un nuevo desarrollo que incluiría viviendas de nueva generación, un centro comunitario, instalaciones médicas y áreas verdes.

El gerente del parque, representado por la firma Urban Group, aseguró que han seguido los protocolos establecidos por el condado y que se ha permitido el acceso a residentes que buscan recoger objetos personales antes de la demolición final.

“Estamos comprometidos con la seguridad de nuestra comunidad y, siguiendo el protocolo exigido por el condado, iniciamos hoy la demolición autorizada de las viviendas móviles desocupadas”, señaló el portavoz del parque.

Ayuda del gobierno y críticas de los residentes

El alcalde de Sweetwater, José "Pepe" Díaz, informó en noviembre que la ciudad estaba trabajando para conectar a las familias con programas de vivienda social, ofreciendo subsidios para dos meses de alquiler, orientación legal y acceso a albergues temporales.

Sin embargo, muchos residentes consideran que la ayuda ha sido insuficiente y no responde a la magnitud del problema.

En redes sociales y medios locales, se han difundido imágenes de protestas y enfrentamientos con la Policía, mientras los residentes expresan sentirse abandonados por las autoridades.

Desde la administración municipal se ha reiterado que el terreno es propiedad privada, y que legalmente no pueden impedir que el dueño desarrolle nuevos proyectos en él.

Desplazamiento en una ciudad cada vez menos accesible

Este caso refleja una realidad cada vez más común en el sur de Florida: la desaparición progresiva de espacios de vivienda asequible, desplazando a familias trabajadoras que no pueden competir con el alza generalizada de los alquileres.

Mientras las máquinas avanzan entre los escombros y los días pasan, los residentes del parque Lil Abner se aferran a la esperanza de una solución que les permita empezar de nuevo, sin perder su dignidad ni quedar al margen en una ciudad que les cierra las puertas poco a poco.

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