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La organización no gubernamental Cubalex denunció este martes una nueva oleada de represión selectiva en Cuba, dirigida a impedir que activistas y opositores se reúnan con el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer.
De acuerdo con varias publicaciones en la red social X, entre el 29 de abril y el 19 de mayo, se documentaron detenciones arbitrarias, citaciones, vigilancia domiciliaria e incomunicación contra al menos seis miembros de la sociedad civil independiente.
“Alertamos sobre la represión sistemática del régimen cubano para impedir estos encuentros”, señaló Cubalex.
Detenciones y hostigamiento por intentar reunirse con diplomáticos
Según la organización, los actos represivos incluyeron:
Juan Luis Bravo Rodríguez, activista en Guantánamo, fue citado e interrogado el 16 de mayo sobre si tenía previsto reunirse con el diplomático.
El 18 de mayo, Idelsys Pupo Labrada, madre del preso del 11J William Leyva Pupo, fue detenida violentamente y obligada a subir a una patrulla policial en Holguín para impedirle asistir a un encuentro con Hammer.
El 19 de mayo, el activista Vladimir Martín Castellanos y su esposa fueron detenidos en Puerto Padre, Las Tunas, en medio de un operativo policial en su vivienda.
En la misma localidad, el ex preso político Ezequiel Morales Carmenate denunció vigilancia constante frente a su casa.
El 29 de abril, el activista Librado Linares fue detenido en tránsito hacia Santa Clara, donde tenía previsto participar en una reunión con el embajador. Fue trasladado a la sede de la Seguridad del Estado y luego sometido a vigilancia domiciliaria.
Una estrategia para aislar a la sociedad civil
Cubalex considera que estos hechos constituyen una estrategia deliberada del régimen cubano para impedir el acceso de actores internacionales a los testimonios clave sobre violaciones de derechos humanos.
La organización subraya que casi todos los activistas implicados tenían citas concertadas con Hammer cuando fueron interceptados por la Seguridad del Estado.
“Estas actuaciones son parte de un patrón sistemático para aislar a la sociedad civil, dificultar la supervisión independiente y mantener en la sombra los mecanismos estatales de represión”, afirma el comunicado.
Cuba acusa a EE.UU. de “injerencia”
Desde su llegada a la isla en noviembre de 2024, el diplomático Mike Hammer ha mantenido una agenda activa de encuentros con opositores, periodistas, religiosos y familiares de presos políticos, los cuales ha documentado en sus redes sociales.
Ante esta política de cercanía con la sociedad civil, el gobierno cubano ha acusado a Hammer de conducta “injerencista”, alegando violaciones a la Convención de Viena. En abril, el Ministerio de Relaciones Exteriores lo convocó por tercera vez para protestar formalmente, sin lograr frenar su línea de actuación.
En paralelo, el sitio oficialista Cubadebate publicó una editorial que calificó al diplomático como “irrespetuoso”, y lo acusó de “incitar a cubanos a actuar contra su país”, escudándose en su inmunidad.
Un clima de tensión bilateral
Estos hechos se inscriben en un marcado deterioro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que se ha acentuado desde la administración de Donald Trump, bajo la cual La Habana fue reincorporada a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
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