Mientras el pueblo protestaba en las calles de Santiago de Cuba la noche del miércoles, el régimen aceleraba la descarga y reparto de los donativos para contener el descontento popular.
Un kilo por persona de arroz o de pasta es la cantidad que el Gobierno provincial comenzó a entregar (en mayo) para cubrir la cuota alimentaria de marzo en varios municipios de la provincia.
La entrega incluye arroz o pasta, según “criterios logísticos”, y se hace en medio de lo que las propias autoridades llaman un “contexto de escasez”, eufemismo que ya se ha vuelto marca país.
La información fue divulgada por el medio oficialista Sierra Maestra, que reporta con tono triunfal el inicio de la descarga de un buque cargado con los donativos.
El cargamento, que llegó más de dos meses tarde, se distribuye ahora con urgencia: 1 kilo de arroz en Santiago de Cuba, Palma Soriano, Mella, Contramaestre y Guamá; y 1 kilo de pasta en Tercer Frente, Songo-La Maya, San Luis y Segundo Frente.
La diferencia, aclara la nota, obedece a “criterios de disponibilidad”, como si las necesidades también fueran selectivas por geografía.
Además, deja muy claro que es un producto u otro, no ambos.
Para esta epopeya logística, se montó un operativo mixto con transportistas estatales y privados, con el objetivo de evitar demoras, especulación o acaparamiento, según el Sierra Maestra.
La presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Santiago de Cuba, Yaneidis Hechavarría, informó a través de Facebook que ya están “asegurados camiones y fuerzas” para agilizar la descarga del arroz en el puerto Guillermón Moncada, como parte del operativo de distribución del donativo alimentario.

La urgencia en la descarga no disimula el retraso de más de dos meses en la entrega de alimentos básicos, ni la contradicción de tener que celebrar con tono épico la llegada de un donativo para cubrir una cuota atrasada.
Pero más allá del show organizativo, la realidad es que las donaciones se han vuelto el mecanismo habitual de “gestión alimentaria” en Cuba.
Mientras el gobierno culpa al “bloqueo” como causa única del colapso, las familias siguen esperando comida que nunca llega a tiempo, y soluciones que no existen ni en los discursos más retocados.
La dependencia crónica de donativos extranjeros y la distribución de “un kilo por cabeza” son el síntoma más claro de un modelo que ni produce, ni importa a tiempo, ni responde con dignidad a las necesidades del pueblo.
La premura del régimen por entregar "comida" en Santiago de Cuba no es casual ni humanitaria: responde a un clima social cada vez más tenso, según reportó el periodista Yosmany Mayeta en Facebook.
Tras una noche de protestas en Santiago de Cuba, a las bodegas llegan arroz "regala'o" y los cajeros amanecen con dinero.
Las autoridades partidistas, conscientes del estallido social que se asomaba, aceleraron la entrega del arroz donado, llevando “un kilo por persona” a las bodegas del municipio cabecera, recalcó el comunicador.
En paralelo, los cajeros automáticos, vacíos durante semanas, fueron abastecidos sorpresivamente con efectivo, justo después de los cacerolazos y las manifestaciones.
La reacción no pasó desapercibid: colas inmensas se formaron frente a supermercados y puntos de venta, como ocurrió en el Reparto Antonio Maceo, escenario reciente del robo de leche para infantes.
Vecinos optaron por dormir en las afueras de las bodegas para no quedarse sin el producto, mientras la escasez sigue golpeando las mesas de miles de hogares., añadió Mayeta.
A ese contexto se suma que en la provincia no hay harina para garantizar el pan normado de la canasta básica pues la producción enfrenta severos tropiezos por la falta de la materia prima importada y la imposibilidad de moler localmente.
Además, en un momento de severa crisis energética, el gobierno local está "buscando" alternativas para vender a la población cabrón debido a la ausencia del gas licuado.
Archivado en: