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El periodista cubano José Luis Tan Estrada llegó a México luego de atravesar la temida selva del Darién y recorrer más de diez países por tierra en un viaje que se extendió por más de 45 días.
“¡La dictadur@ me la puso difícil, pero no imposible! ¡Gracias, Dios!”, escribió Tan Estrada en sus redes sociales desde Ciudad de México, donde confirmó su llegada y agradeció el apoyo de familiares, amigos y personas clave que lo ayudaron en su recorrido.
El comunicador, conocido por su postura crítica frente al régimen cubano, aseguró que la represión lo obligó a tomar la difícil decisión de emigrar en condiciones extremas.
“La dictadura me obligó a arriesgar mi vida, pero no me venció. Aquí estoy con más ganas y vitalidad para luchar por una Cuba libre”, expresó.
Tan Estrada llegó a Guyana desde Cuba el pasado 31 de diciembre y hace más de un mes inició la travesía que lo llevó a la peligrosa selva del Darién —una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo— y enfrentó múltiples desafíos físicos y emocionales. “Un camino largo y difícil, lleno de obstáculos, con unas libras de menos (como 20), y muchas ojeras”, detalló.
La noticia de su llegada fue celebrada por amigos y colegas, como la activista Lara Crofs, quien compartió en sus redes sociales: “Esta, sin duda, es la mejor noticia que recibo después de tantos meses de incertidumbre, desvelo y lucha constante. Hoy celebramos, porque ganó la fuerza, ganó la dignidad… y ganó él.”
Tan Estrada anunció que próximamente compartirá crónicas sobre su experiencia, un testimonio que se suma a las voces que denuncian la represión política en Cuba y el drama humanitario de miles de migrantes que huyen en busca de libertad y seguridad.
En 2024 el joven fue detenido en La Habana y recluido en Villa Marista, el cuartel de la Seguridad del Estado, en los días previos al primero de mayo.
Luego contó: "Las torturas eran terribles, subían y bajaban la temperatura de la habitación, sentía mucho calor o mucho frío. Un represor entraba y decía hace mucho frío aquí, y apagaba el split. Entonces cuando ya tenía mucho mucho calor entraba otro y ponía el equipo en la temperatura más baja", detalló entonces.
"Fueron días de hambre, de sed, de tortura psicológica, de desesperación, no podías dormir con esas dos luces permanente, y cuando estabas tratando de dormir te despertaban para un supuesto interrogatorio donde repetían lo mismo", relató.
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