Con una producción de apenas el 26 % del azúcar planificada, la provincia de Granma enfrenta una de las peores campañas azucareras de los últimos tiempos, marcada por el caos organizativo, la falta de recursos y una larga lista de problemas sin resolver.
Así lo reconoció el Consejo de Gobierno en una reciente sesión, en la que se describió “la alarmante situación del sector azucarero” en el territorio, informó el periódico oficial La Demajagua.
El informe presentado por Aresqui Hernández Ramírez, coordinador de Programas y Objetivos del gobierno provincial, reveló que hasta la fecha sólo se han producido 5,262 toneladas de las más de 19,000 previstas, una cifra que habla por sí sola. Las causas del desplome: falta de combustible, roturas industriales y negligencia en la preparación de tierras.
A las bajas cifras se suman pérdidas millonarias, como los 149,3 millones de pesos perdidos en incendios en campos no cosechados, tierras invadidas por plantas leñosas y retrasos en el pago a trabajadores de cooperativas y empresas del ramo.
Granma, además, arrastra el lastre de 26,000 hectáreas ociosas, lo que la ubica en el puesto 12 a nivel nacional en cuanto a eficiencia en los llamados cultivos varios, abundó la fuente.
Durante la sesión, se reconoció el impacto directo de esta debacle en la economía y la vida cotidiana de la población. La gobernadora Yanetsy Terry Gutiérrez alegó que se trata de “un sector profundamente afectado por restricciones materiales y por los efectos del bloqueo” estadounidense.
Dijo que “aunque ya casi hemos agotado el período de zafra, la decisión del país desde las altas instancias y de nosotros mismos, es no detenernos y seguir moliendo hasta que ya no sea posible”. Sin embargo, el discurso no disimula la realidad: el sector está al borde del colapso.
Como única salida inmediata, se anunció que los burós municipales analizarán tales indicadores “para rectificar el rumbo de la zafra y enfrentar la grave situación del sector”.
Con la temporada ciclónica a la vuelta de la esquina (del 1 de junio al 30 de noviembre), las autoridades ordenaron también reforzar la vigilancia y reestructurar el Grupo Temporal ante posibles contingencias.
Un reciente reporte de la agencia Reuters señaló que por primera vez desde el siglo XIX, la producción anual de azúcar en Cuba caerá por debajo de las 200,000 toneladas métricas, según estimaciones recientes basadas en reportes oficiales y fuentes del sector.
Aunque el declive suma ya varios años, la cifra marca un nuevo mínimo histórico en una industria que fue durante décadas el pilar económico del país y símbolo de su identidad nacional.
Al informar de recorridos de autoridades políticas por los centrales, en semanas recientes varios medios oficiales han expuesto de manera escueta estadísticas alarmantes: varios ingenios clave han producido menos del 15 % de su plan, mientras que otros apenas sobreviven entre apagones, la maquinaria es obsoleta y la caña escasa.
En diciembre de 2023, el gobierno reconoció que es “vergonzoso” que el país, tradicionalmente uno de los principales productores de azúcar de América Latina, se viera obligado a importar este producto.
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