El presidente Donald Trump defendió este miércoles la suspensión de las entrevistas para visados estudiantiles internacionales, una medida que ha generado fuertes críticas en el ámbito académico y entre defensores de los derechos humanos.
En declaraciones a la prensa en la Oficina Oval, arremetió particularmente contra la Universidad de Harvard, donde los alumnos extranjeros representan más de una cuarta parte del cuerpo estudiantil, una cifra que, en su opinión, debería bajarse al 15 %.
El mandatario acusó al centro de estudios de ser un "desastre" y de faltar al respeto a Estados Unidos.
Críticas directas a Harvard y al sistema educativo
"Harvard ha sido un desastre. Se han llevado más de 5 mil millones de dólares... y preferiría que ese dinero se destinara a escuelas de oficios. Se pueden tener las mejores escuelas de oficios del mundo", declaró el mandatario.
En su intervención, Trump combinó su mensaje antiélite con una visión más restrictiva de la inmigración estudiantil.
También insinuó que las universidades como Harvard están siendo demasiado permisivas con quienes ingresan a sus aulas.
"¿Cómo puede ser grande Harvard si anunció hace dos semanas que enseñará matemáticas de refuerzo? ¿Cómo entró esta gente en Harvard?", preguntó con tono sarcástico.
El presidente dejó claro que su administración busca restringir la entrada de estudiantes extranjeros que, a su juicio, no compartan los valores estadounidenses.
"¡Quiero asegurarme de que los estudiantes extranjeros sean personas que puedan AMAR NUESTRO PAÍS! No queremos ver centros comerciales explotando. No queremos ver el tipo de disturbios que ustedes tuvieron", dijo, en alusión a manifestaciones estudiantiles.
Medida ejecutiva y revisión de redes sociales
La suspensión de las entrevistas para visas F, M y J -que afectan a estudiantes y visitantes académicos de intercambio- fue ordenada por el Departamento de Estado como parte de una posible revisión más amplia de los criterios migratorios.
El cable diplomático, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio, ordena que la medida entre en vigor "de inmediato" y anticipa la implementación de nuevos filtros, especialmente en redes sociales.
Esta revisión se relacionaría con medidas para combatir el terrorismo y el antisemitismo, en respuesta a recientes protestas propalestinas en universidades como Harvard y Columbia.
El endurecimiento coincide con otros conflictos entre la Casa Blanca y el mundo académico.
El 23 de mayo, una jueza federal bloqueó temporalmente la revocación del permiso de Harvard para recibir estudiantes extranjeros, advirtiendo que podría sufrir "daños irreparables". La universidad había tildado la prohibición de Trump de represalia política.
Un clima de creciente tensión
La administración Trump ha defendido su línea dura en política migratoria estudiantil bajo el argumento de que "una visa es un privilegio, no un derecho".
Marco Rubio, por su parte, reiteró que quienes apoyen "actividades terroristas" podrían ver su estatus migratorio revocado.
Este clima de vigilancia se intensificó tras el arresto de Mahmoud Khalil, exalumno de Columbia, por parte del ICE. Según su defensa, fue detenido en un acto represivo vinculado a su activismo.
Líderes académicos y organizaciones proderechos civiles advierten que esta política podría tener consecuencias irreversibles para el prestigio de las universidades estadounidenses, así como para su capacidad de atraer a estudiantes internacionales de alto nivel.
Por ahora, mientras se redefine el futuro de miles de jóvenes que aspiraban a formarse en Estados Unidos, Trump redobla su apuesta: menos visas, más vigilancia y un sistema educativo que -según él- debe volver a priorizar "el amor por el país".
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