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Si en el entorno del periodismo deportivo en Cuba preguntamos por Juan José Rodríguez Girado quizás alguien lo conozca, pero si decimos “Kitín” todos alzarán su voz y dirán: “Ese es un gran tipo y un excelente periodista; ayuda a todos y es un magnífico ser humano… ¡amante del deporte y sobre todo, de sus lobos pinareños!”.
Viviendo en Madrid, junto a su esposa y la hija de ella, Kitín sigue siendo el mismo “guajiro” de siempre, humilde, cariñoso y cooperativo.
¿Quién es Kitín?, ¿de dónde le viene el amor a los deportes?
Kitín, como te dije, es simplemente Juan José Rodríguez Girado. Heredé ese apodo de nacimiento de mi padre, fundador de la radio en Pinar del Río. A él le decían Kito y, por ende, al pequeño le pusieron Kitín.
Siempre he creído que mi pasión por el deporte viene de mi difunta madre. Ella me contó que estando embarazada de mí se iba al Latinoamericano a ver los juegos de pelota. Y digo el Latino, porque yo nací en Marianao, en Maternidad Obrera, y mi tío que era ingeniero civil, residía en la capital del país.
En mis primeros días de nacido estuvimos un tiempo con él y luego nos fuimos a Pinar.
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¿Qué deporte te atrae más?
El béisbol, sin dudas. Después el voleibol y el baloncesto.
Tu formación es empírica, no te graduaste en la Universidad (como otros grandes que nos antecedieron; los ejemplos sobran). ¿Por qué no estudiaste Periodismo o alguna carrera afín?
Mira, yo no sé qué pasó que, de tener excelentes resultados académicos en la primaria y luego en la secundaria, en el pre se me complicó mucho sacar buenas notas en las ciencias. Para las letras fui muy bueno siempre y me precio de tener una exquisita ortografía. Claro, ¡me gusta leer todo lo que me cae en mano!
Entonces, comencé mi etapa preuniversitaria en el IPUEC Antonio Guiteras y me di cuenta de que mi ingreso allí iba a ser por gusto porque era una agonía aprobar, sobre todo Matemáticas, y así no iba a coger carrera.
Me fui a mitad de onceno grado y terminé el 12 en la Facultad Obrero Campesina.
Mi objetivo central fue siempre entrar a la emisora provincial (Radio Guamá), pues desde los 10 años que debuté como locutor pioneril; aquella magia me envolvió para siempre.
¿Cómo se materializó ese anhelo?
Con 10 años mi padre me llevó a Radio Guamá y me presentó a Nora Peláez Naranjo, quien dirigía un Círculo de Interés de Locución Pioneril. Ahí comencé a leer noticieros de ese corte, programas infantiles. Ya de adolescente fui uno de los locutores del programa “La Escuela en el Campo”.
Pero de manera oficial, después de retomar los estudios en la Facultad Obrero Campesina, comencé a trabajar con 17 años, como operador de la sala de supervisión de la calidad.
Luego, fui realizador de sonido, auxiliar y jefe del Departamento de Propaganda, director de programas musicales e informativos, hasta que caí donde yo quería, en la redacción informativa y, específicamente, los deportes.
Aunque es difícil, ¿puedes citar un momento que nunca olvidarás relacionado con tu carrera?
Trabajar con Julio Duarte Alonso y Ferrer Pimienta ha sido una página que no se borrará nunca. Con ellos seguí aprendiendo lo que era respeto detrás de un micrófono y luego, dirigir el programa de la pelota y el noticiero “Todo Deporte”… ¡Fue sencillamente un sueño que se cumplió!
A eso añade contar con la simpatía y el afecto de atletas como Luis Giraldo Casanova, Félix Pino, Pedro Luis Lazo, Mijaín López… ¡en fin! es algo que me colmaba de gozo, algo que toda la vida guardaré en mi corazón.
A ellos y a muchos más, los entrevisté y no sólo para la radio, sino también para la televisión, pues tuve ese privilegio.
Por nueve años conduje un espacio deportivo en Telepinar llamado “Tiempo Extra”, dentro de la revista “Visión 27” y ahí, tú puedes entenderme Julita, me realicé, fui muy feliz.
El trabajo de la emisora lo combiné con el oficio de anotador-codificador de béisbol. El entonces árbitro Israel Redonet vio cualidades en mí luego de un curso que impartieron los ya fallecidos Camilo Sánchez Díaz y Aristófanes Mesa Taylor.
Lo de informático en el estadio Capitán San Luis vino después de yo haberme ido a España, en 2016, y regresar a Cuba en agosto de ese mismo año.
A mi retorno, intenté reinsertarme en la emisora, pero la directora me explicó que ella no podía tomar una decisión tan absoluta, y consultó con los trabajadores del Departamento Informativo. Algunos allí dijeron que no había ningún problema en que yo regresara, pero que había que ver en qué puesto, pues quienes habían ocupado el mío no me lo iban a devolver.
Entonces, el director provincial de deportes me aceptó en el organismo y ocupé las plazas de jefe del Departamento de Mini-industria e Informática poco tiempo después. En definitiva, preferí regresar a España, lo que hice en 2018.
Deportivamente hablando, tu mejor y peor momentos.
Mi momento de mayor emoción fue cuando en mayo de 2007 pude gritar por primera vez en la radio: “¡Pinar del Río CAMPEÓN!”. Fue en el Nacional Juvenil de ese año, cuando Pinar, dirigido entonces por Giraldo González, derrotó en el play off final a Camagüey. Yo nunca pude narrar como primera figura y en ese caso, se me dio la oportunidad. ¡Jamás olvidaré ese momento!
El momento que me partió el alma fue tras el accidente automovilístico del ciclista Pedro Pablo Pérez. Luego de conseguir, a duras penas, una cámara no profesional en la Dirección Municipal de Deportes, me fui al Hospital Abel Santamaría y logré declaraciones del médico especialista de turno sobre el estado de salud del atleta.
Al salir, me esperaban dos funcionarias del Partido y el Gobierno y me advirtieron, redondamente, que yo no podía hacer pública la entrevista al médico.
Les dije que lo único que yo tenía eran las declaraciones del médico exponiendo la situación de Pedro Pablo y me espetaron que lo sentían, pero quien único podía autorizar a comentar sobre el hecho era el entonces miembro del Comité Central, José Ramón Fernández, “el Gallego”.
Me quedé estupefacto y ya, para siempre, ¡decepcionado!
¡Se me desmoronó así la burbuja en la que hasta entonces vivía! Una breve nota del accidente salió publicada al siguiente día en el periódico Granma.
¿Cuándo decides emigrar? ¿Dónde vives, cuál es tu trabajo o los trabajos…?
Mira, yo viví siempre con mi mamá a cinco kilómetros de la capital pinareña y, después de pasar miles de trabajos, a finales de los 80 y principios de los 90 del pasado siglo (el tiempo que trabajé en la emisora), viviendo en albergues y alquilado por no poder dar los viajes y demás, mi situación se volvió insostenible.
Yo terminé viviendo en Cuba en casa de Ana (Madrina), una señora mayor que me acogió como su hijo y era oyente fiel de la emisora y de los programas que yo conducía.
Un buen día, en 2011, mientras yo escribía el Noticiero Deportivo conozco -vía redes- a mi esposa Diana. Comenzamos a conversar y para mi sorpresa era también pinareña, de San Juan y Martínez.
Viajó de España a Cuba en junio de ese año y nos conocimos personalmente. Fue una relación a distancia, bastante difícil.
Al fallecer Ana, en 2015, comenzó una agonía infernal. Varios familiares de ella que jamás se habían preocupado siquiera por su salud, comenzaron una guerra sin cuartel para sacarme de la casa.
Me vi sin apoyo del gobierno, ni del partido, ni de ninguna institución; comía lo que podía en la calle y, a veces, me quedaba en casa de mi padre o de mi mamá, cuando el trabajo me lo permitía hasta que mi esposa me dijo: “Ya está bueno de pasar trabajo. Te vienes para España”. Salí de Cuba, a empezar otra vida que te digo, sinceramente, agradezco de corazón. Esa fue mi primera estancia en España.
Así es la vida, Kitín, se te cierra una puerta y se abre otra. Y qué me dices de la vida en Madrid, porque el salto es enorme… ¡¡¡de la vega de Vueltabajo a la capital de la “Madre Patria”!!!
Esta ciudad me impacta, pero ya me acostumbré. Vivo en Madrid, me desempeño como conserje en una urbanización de vecinos y, mientras el tiempo me lo permite, trato de monetizar mi canal de YouTube llamado Alto Average, donde entrevisto a cuánta personalidad del deporte me concede su tiempo.
Ahí están conversaciones con destacados expeloteros como José Ariel Contreras, Yadel Martí, Luis Alberto Valdés, Julio Alfredo Martínez y Deinys Suárez; el otrora director de Metropolitanos, el profesor Eulogio Vilanova; el extraordinario manager Alfonso Urquiola; el periodista y narrador José Luis Basulto…, en fin, mucha gente valiosa que ha prestigiado y prestigia mi canal.
¿Familia actual? ¿Eres feliz, extrañas Pinar, el barrio, el “cantao” pinareño?
Ya no tengo a mis padres. Mami murió en 2019, estando yo aquí; y por videocámara y gracias a dos buenos amigos que tengo en Pinar, Dayan y Yohan, presencié los detalles de su velorio y sepelio. ¡Muy duro! Dos años más tarde, en 2021 y a causa de la COVID-19, falleció mi papá. También estaba aquí, trabajando de portero en una piscina comunitaria. Son cicatrices que no cerrarán nunca.
Gracias a Diana, mi esposa, y a Elizabeth, su preciosa niña, así como a mi hijo Omar Luis que está en Pinar, es que mi vida sigue teniendo sentido. Actualmente mis suegros también están aquí y complementan la familia. ¡Eso me hace feliz!
Y claro que extraño a Pinar, caminar por sus calles, pararme a hablar de pelota, y al gallo del cinco de la Coloma, que diariamente me despertaba con su cantar.
¿Equipo Cuba de todos los tiempos?
Muy difícil selección porque son varios los equipos Cuba que se pueden hacer; el mío es este:
Receptor: Juan Castro
Primera base: Antonio Muñoz
Segunda base: Alfonso Urquiola
Tercera base: Omar Linares
Torpedero: Eduardo Paret
Jardinero izquierdo: Frederich Cepeda
Jardinero central: Víctor Mesa
Jardinero derecho: Luis Giraldo Casanova
Bateador designado: Orestes Kindelán
Pitcher derecho: Braudilio Vinent
Pitcher zurdo: Jorge Luis Valdés
Pitcher relevo: Pedro Luis Lazo
Manager: Jorge Fuentes Fleitas
Algunos dicen que como Omar, Pacheco, Casanova, Germán, Kindelán, Pestano, Juanito… no jugaron Grandes Ligas no pueden compararse con Yuli, Yordan, Chapman, Adolis García, Luis Robert o Randy Arozarena; otros afirman lo contrario. ¿De qué lado estás?
Siempre se ha dicho que lo que pudo ser y no fue, es como si no hubiese sido, pero yo sí tengo claro que, si muchos peloteros que en Cuba siempre estuvieron por debajo de Linares pudieron brillar, por supuesto que los Casanova y Kindelán lo hubiesen hecho también.
Aunque la entrevista es a Kitín quiero unirme a ese sentir. Y no sólo los que mencioné en la pregunta. Considero que, de no haberse interrumpido el profesionalismo en la pelota cubana, serían muchas las estrellas cubanas que estarían actualmente en Cooperstown.
De tener poder Kitín, ¿cómo resolvería el problema del béisbol cubano?
Un Kitín con poder y recursos implementaría una Liga Profesional en Cuba. Es lo único que puede salvar el béisbol cubano.
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