Las fuerzas ucranianas han lanzado un exitoso ataque sin precedentes contra la aviación rusa en el que destruyeron más de 40 aviones.
El presidente Volodímir Zelenski ha calificado el ataque como “nuestra operación de mayor alcance” y ha revelado que la estuvieron planificando durante un año, seis meses y nueve días.
El ataque fue llevado a cabo por drones que fueron transportados en secreto en camiones de carga a las cercanías de aeródromos sobre todo en el norte de Rusia.
Entre los aeródromos atacados están la base de Belaya, en la región siberiana de Irkutsk, y la base aérea ártica de Olenya, en la provincia de Murmansk, precisa El País.
Además, las bases aéreas de Diaguilevo e Ivánovo, en las regiones centrales de Riazán e Ivánovo.
El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, se ha referido a una quinta base aérea atacada en la región siberiana de Amur, aunque minimizó el impacto de los ataques y solo reconoció el éxito en los ataques en Murmansk e Irkurtsk.
Según la BBC, bombarderos estratégicos con capacidad nuclear Tu-95 y Tu-22M3, así como los aviones de alerta temprana A-50, fueron alcanzados en el ataque.
El mandatario ucraniano aclaró además que las personas que participaron en esta histórica operación ya se encuentran desde hace tiempo en Ucrania, pese a que las autoridades rusas aseguran que varios responsables del ataque han sido detenidos.
Los drones se escondieron debajo de los tejados de unos bungalows de madera que eran transportados por los camiones. Para el ataque, los tejados se abrieron por control remoto y los drones fueron activados. La cercanía de los drones a las bases habría impedido que fueran derribados.
Algunas fuentes ucranianas estiman el daño infligido en 2 000 millones de euros.
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