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El secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede, Monseñor Paul Richard Gallagher, realizará una visita oficial a Cuba a partir de este martes y hasta el 6 de junio.
La presencia del alto representante vaticano se enmarca en las conmemoraciones por el 90 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado cubano y la Santa Sede, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) en un escueto comunicado publicado en su sitio web.
Durante su estancia en la isla, Gallagher cumplirá un programa oficial que incluye conversaciones con autoridades del régimen cubano y su participación en actividades organizadas por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
Aunque no se han ofrecido detalles sobre el contenido de las conversaciones, esta visita ocurre en un momento especialmente sensible para la sociedad cubana, marcada por una crisis económica prolongada, represión política y un creciente éxodo migratorio, en el cual la Iglesia ha jugado un papel mediador en ocasiones anteriores.
Desde el inicio de su pontificado, el Papa León XIV ha evidenciado una postura cercana al pueblo cubano, no solo en términos simbólicos, sino también personales y pastorales.
Su ascendencia habanera, revelada poco después de su elección, estableció un vínculo emocional con Cuba que ha sido destacado tanto por los fieles como por la prensa internacional.
Esta conexión se ha traducido en gestos concretos que marcan un cambio significativo en la actitud del Vaticano hacia la isla.
En sus primeras intervenciones públicas, León XIV ha expresado una clara preocupación por la situación social y económica de los cubanos, subrayando su conocimiento de las carencias que enfrenta el pueblo y la necesidad de acompañamiento espiritual y humanitario.
En una de sus alocuciones iniciales, sorprendió al aludir directamente a la realidad de quienes "sufren silenciosamente bajo estructuras injustas", una frase interpretada como un mensaje directo a regímenes como el cubano.
Además, la misa inaugural de su pontificado se convirtió en una muestra de apertura e inclusión, con referencias explícitas a pueblos oprimidos y diásporas, entre ellas la cubana.
Estos pronunciamientos han sido bien recibidos por sectores eclesiásticos en la isla y en el exilio, y refuerzan el rol mediador que la Iglesia ha asumido en contextos de crisis nacional.
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